Las pólizas de RC de D&O seguirán al alza

¿No lo entiendes? ¡Tenía que haber un árbol!

La conectividad homogeneizada entre compañías y corredores es un tema largamente buscado y trabajado en el sector, de forma conjunta, a través del EIAC y la plataforma CIMA. Ante lo costoso de su desarrollo y ante una conclusión que no se prevé inmediata, puede generar dudas sobre funcionamiento y utilidad. En ADNdelseguro lo analizamos.

El pasado 17 de junio se celebró la I Reunión Annual CIMA, que se definió como una puesta en común de todos los agentes implicados para revisar los progresos y funcionamiento del primer año de la plataforma CIMA, como herramienta de aplicación de los estándares EIAC.

Ha llovido mucho (pero mucho, mucho, mucho) desde que se pusiera en marcha este proyecto. ¿Qué ha pasado para que esté durando tanto su implantación? ¿Hay unidad y alineación entre los participantes para su correcto desarrollo? Y, lo más importante de todo: ¿está consiguiendo aportar esa deseada homogeneización de conectividad y comunicación entre compañías y corredores?

Hagamos un poco de memoria

Oficiosamente, el problema de una conectividad y unos estándares de comunicación común (o, al menos, compartida) entre entidades y mediadores lleva entre nosotros desde que Internet llegó a las oficinas del seguro y se instaló para quedarse. La generalización de la red de redes en nuestro país, recordemos, comenzó con el ámbito investigador y universitario y se empezó a prodigar, con más o menos fluidez, lentitud e interrupciones en la red (¿os acordáis?) a partir de mediados de los 90. En el año 95, por ejemplo, se calcula que había en nuestro país más de 42.000 ordenadores conectados a ese embrionario Internet.

Pues bien, esa inquitud por hacer las cosas de una forma ordenada (y, sobre todo, homogeneizada) con la información aseguradora y de clientes que iba y venía se concretó de forma oficial en 2009, con la constitución del Comité de Estandarización, aunque la inquietud por lograr ese objetivo ya llevaba tiempo en debate. Este órgano estaba integrado por todos los participantes del mercado afectados por el tema: aseguradoras, corredores y empresas proveedoras de software para mediadores. Además, contó desde esos inicios con el impulso de UNESPA y de las diversas agrupaciones de la mediación (Adecose, Consejo General, E2000 Asociación [Aunna Asociación] y Fecor). En 2011 apareció en el escenario Tirea, que ha sido la encargada desde entonces de “consolidar, custodiar y hacer evolucionar” los tan deseados estándares, que fueron bautizados como EIAC.

Además, para mejorar el sistema y agilizar la implantación del estándar, en 2020 Tirea lanzó CIMA (Conectividad e Innovación para la Mediación Aseguradora). Bajo estas siglas encontramos una plataforma abierta que, según su definición, garantiza la conectividad EIAC entre todas las entidades aseguradoras y las soluciones tecnológicas de la mediación existentes en el mercado en sus diferentes formatos. Tirea explica que CIMA nace “como respuesta a la necesidad sectorial de disponer de un único punto de encuentro entre la mediación y las entidades aseguradoras, que posibilite a entidades y corredores hablar un único lenguaje, y que garantice la calidad de los datos intercambiados”. Es decir, una forma de optimizar y hacer efectivos los avances realizados hasta ese momento.

Y, ¿dónde estamos ahora?

Pues en octubre de 2020, pandemia mediante, se cerró la versión V06, que incorpora mejoras generales a aplicar, en particular, en los temas de siniestros, colectivos y liquidaciones. El inicio de las comunicaciones en este estándar se ha marcado para septiembre de este año. Sin embargo, para garantizar una transición controlada, está previsto que conviva con la versión anterior, la V05, hasta marzo de 2022, fecha a partir de la cual esa quinta versión ya no será operativa. Durante ese periodo de transición, CIMA ofrecerá los desarrollos y nuevas funcionalidades necesarias para poder realizar las conversiones y convivencia de ambos formatos, como forma de soporte tanto para entidades como para corredores.

Respecto a cifras concretas de penetración del estándar, y según datos de Tirea en abril de este año, su grado de implantación mostraba un índice de un 66% sobre el volumen de primas intermediadas a través de corredores. En términos absolutos de volumen de negocio soportado por EIAC, explican, se superan los 3.585 millones de euros en primas intermediadas. Y, en relación al número de corredores que disponen de procesos activos de intercambio EIAC, suponen el 54% del total de este colectivo, contabilizándose más de 2.867 corredores operativos.

No hay duda que son datos relevantes y cifras significativas, que reflejan un trabajo constante y una apuesta más que intensa, así como compromiso, por parte de los actores especialmente implicados en este proyecto; a saber: entidades, proveedoras tecnológicas y corredores. Unos más que otros, según nos consta (y hablo de entidades, tecnológicas y corredores concretos, no de alguno de esos colectivos en su totalidad) y con mayor o menor entrega, inversión y convencimiento.

Y es que no podemos obviar que estas cifras llegan ¡12 añazos más tarde del comienzo oficial del proyecto! (y casi 20 del oficioso…). No estaría de más analizar qué ha pasado para que se haya tardado más de una década en conseguir que 2/3 partes del negocio intermediado y algo más de la mitad de los corredores empleen de forma decidida el EIAC.

Un proceso complicado, una confianza variable

Desde el principio de los estándares EIAC, tanto los oficiosos como los oficiales, estuvo claro que había por delante una labor árdua y que se extendería en el tiempo (aunque la duda personal de esta periodista es si alguien esperaba que se alargara tanto, y más teniendo en cuenta que aún no ha concluido).

Son varias las dificultades de calado que han ralentizado el proceso. Así, Tirea apunta las siguientes como esenciales:

  • La complejidad del proceso de implantación sectorial del estándar.
  • La falta de información de su grado de utilización real.
  • La dificultad de la evolución del estándar.
  • La diversidad de canales de comunicación one-to-one.
  • La incertidumbre de posibles cambios bilaterales en el formato para darle acomodo a las necesidades propias.

A estas razones habría que añadir otras menos rimbombantes en cuanto a su planteamiento pero que sin duda han tenido también un peso relevante -sobre todo, en los estadios iniciales del proyecto-: cierta desconfianza por parte de los corredores a la hora de compartir información con las entidades, responsables del área en ciertas compañías que poca voluntad, implicación o recursos para llevarlo a buen puerto y corredores y corredurías poco motivados por el tema y con un escaso desarrollo de los procesos digitales.

Los que sí apuestan por ello

El caso es que, como demuestran las cifras de Tirea, hay muchos corredores que se han embarcado en esta aventura del EIAC con el objetivo de mejorar sus procesos de conectividad con las compañías. Entre las ventajas del sistema citadas por estos corredores encontramos la agilidad, el ahorro de tiempo, la fiabilidad de los datos en la automatización de procesos o evitar duplicidades en los flujos internos, por ejemplo.

Como una constante de estos corredores pro-EIAC y ya inmersos en el proceso se detecta una clara conciencia de la enormidad del proyecto y su complejidad, así como de la relevancia de su éxito para el colectivo corredor.

Pero, por esa conciencia de su importancia seguramente, no dudan en ser algo críticos con la calidad de la implicación de los actores relevantes:

  • De las compañías, de las que echan de menos una mayor inversión real y mayor esfuerzo efectivo.
  • De las tecnológicas, con desarrollos más que mejorables en algunos casos.
  • Y del propio colectivo mediador, del que reclaman esfuerzos concretos de los despachos (más allá de la labor de asociaciones y colegios), mayor inquietud a la hora de ‘subirse al carro’ y mejor preparación y medios a la hora de aplicar estas mejoras. 

¡Todos al árbol!

Lo que tienen claro todos ellos, además, es que sea la mejor solución o no al problema de la conectividad y los intercambios de información, hoy por hoy es la solución que hay. Se ha diseñado expresamente para el seguro, sus características y sus necesidades y, al sector en su conjunto, le ha supuesto una inversión económica y de tiempo (¿he mencionado ya lo de los 12 añazos oficiales…?) ingente, no lo dejemos caer en saco roto.

Conozco una historia, seguramente falsa pero muy ilustrativa, de un aventurero que realizó una travesía muy dura por el desierto, en solitario. Este viajero, al que todos daban ya por perdido, coincidió a su regreso con un amigo en las cercanías de su casa. El amigo se alegró enormemente por el encuentro y le preguntó por su periplo. El intrépido personaje le detalló su viaje y como este llegó a su punto clave cuando, perdido en el desierto y rodeado sólo de dunas y arena, sin ningún árbol ni ningún refugio a la vista, fue atacado por un león. “¿Y cómo escapaste?”, le pregunta, curioso, el amigo. Como respuesta, nuestro aventurero le miró incrédulo y le espetó: “¿No lo entiendes? ¡TENÍA que haber un árbol!”. Y se marchó muy digno dejando boquiabierto a su amigo.

Pues con el tema del EIAC pasa un poco lo mismo. Da igual si ahora (a posteriori, que siempre todos somos mucho más listos) nos parece que se podrían haber desarrollado otras soluciones o si las cosas se deberían haber hecho de otra manera. Es lo de menos si con los desarrollos tecnológicos actuales el proyecto debería haber sido otro.

Lo que tenemos hoy por hoy son el EIAC y CIMA. Se ha realizado una importantísima inversión económica y ha supuesto un duro trabajo conjunto y personal de diseño, aplicación, prueba, error, corrección, ajustes y reversionado. Y sin embargo, aún hay un 46% de los corredores de seguros que no lo han implantado. Hay que aprovechar el trabajo ya realizado, desarrollarlo y concluirlo cuanto antes de forma eficaz y eficiente. Porque, al igual que el aventurero de nuestra historia, necesitamos que haya un árbol. O, en nuestro caso, una solución de conectividad. Así que dejémonos de tonterías, remanguémonos en lo que haga falta y subámonos al árbol ¡Que nos va el negocio en ello!

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