La procrastinación de salida: cómo evitarla con la técnica ‘back-clocking’

Rafa García

Procrastinación se define como el efecto de diferir o retrasar. Estoy seguro de que ya conoces este término, pues es una palabra que se ha puesto de moda recientemente y que cada vez usamos más.

Procrastinación de salida

Generalmente, la empleamos cuando nos cuesta empezar con ciertas tareas. Sin embargo, aunque puede que no lo sepas, existen diferentes tipos de procrastinación. En este caso hablaremos de a procrastinación de salida, una variante también dañina, pero mucho más desconocida.

A nuestro cerebro le gusta la velocidad de crucero. Es decir, una vez que ha hecho el esfuerzo y se ha enfrentado a esa tarea pendiente, somos capaces de trabajar sin interrupciones, concentrados. Ahora el problema no es cómo iniciar el trabajo, si no ¿cómo salir de ahí? ¿cómo parar?

La técnica back-clocking paso a paso

Hay algunas cosas sencillas y muy efectivas que podemos hacer para detener ese proceso de trabajo. Lo que llamamos el back-clocking. Este término, totalmente inventado, hace referencia a la idea de “hacer reloj hacia atrás”. Así lo aplicamos a nuestro día a día:

Antes de comenzar la tarea o cuando ves que ya estás enfrascado en ella, para unos segundos ¿A qué hora tienes tu siguiente compromiso ineludible? Localiza ese punto de inflexión y repasa mentalmente todas las cosas que, sí o sí, vas a tener que hacer antes de estar listo para ese compromiso.

Visualízate, como en una película, pero hacia atrás. Haz una estimación holgada de cuánto tiempo te va a llevar hacer todas las tareas previas. Para que la técnica funcione hay que ser minucioso en el detalle de acciones. No olvides ningún paso que pueda echar por tierra las previsiones.

Ahora suma tiempos. Esa cifra has de restarla a tu hora de compromiso. Si tengo que subirme a un tren a las 14:40 y en mi cuenta me han salido 70 minutos, el back-clocking me sitúa en las 13:30. Por tanto, a esa hora debo cesar mi actividad y prepararme para mi siguiente cita.

Esa hora es ineludible. Iniciar el proceso de cambio de actividad más tarde de las 13:30 implicará prisas, olvidos, estrés.

Nos falta el último paso. Créate, en tu teléfono u ordenador, una alarma justo a esa hora. Yo tengo una guardada y nombrada como “¡Sal ya!”. Simplemente cambio la hora y la activo cuando tengo que usarla. Y ahora… relájate y continúa con lo que estabas haciendo.

El premio: más rendimiento y llegar con tiempo

Así contado, este sencillo ejercicio de previsión puede parecer complejo y largo. Como sucede con muchas de las técnicas de organización personal, explicarlo paso a paso hace que resulte notablemente más complejo de lo que es en la realidad. Una vez que adoptas este hábito, todo ese cálculo de pasos y tiempos no te llevará más de unos segundos. Y, a cambio, ganarás dos cosas importantísimas:

La primera, llegar a tiempo y con las cosas bien hechas a tus compromisos. Parte esencial de una buena organización. La segunda, la tranquilidad mental y la rápida vuelta al estado de concentración del que partiste.

Ahora que sabes que el reloj te avisará, que ese factor ya lo has tenido en cuenta, tu mente no se distrae. El ruido desaparece y esa hora o esos minutos, que te quedan hasta el final de la tarea, serán de máximo rendimiento.

Cuando tu particular alarma suene, ¡ponte en marcha! En función de si pusiste unos minutos extra, la parada no tiene porqué ser tan brusca. Puedes terminar el párrafo, la idea, la cuenta, el correo. Pero, desde luego, has de activarte y empezar a hacer todo aquello que habías previsto. Y no te autoengañes: tu mente te va a seducir intentando hacerte creer que hay tiempo, que llegas igual, que lo de la alarma tampoco era para tanto. Ni caso. Fíate de alguien que ya hizo la reflexión y los cálculos al respecto. Alguien que pensaba sólo en tu interés y tu tranquilidad. Ese alguien eras tú.

Y por si todo esto fuera poco, hay un premio extra por hacer back-clocking. Llegar, ya no A tiempo, sino CON tiempo es una de las cosas más gratas que existen. No te dé miedo a llegar incluso un poco antes. Ese ratito extra va a contribuir a que estés relajado y, por ende, centrado y disfrutando del asunto que te convoca.

En ADN del Seguro: Aprender organización personal para combatir el estrés

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