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¿Conoces el ‘batch cooking’ y cómo ayuda a reducir el impacto medioambiental y mejorar la alimentación?

La alimentación saludable, variada y equilibrada es fundamental para tener una buena salud. Además, no solo influye en la salud física, sino también de la salud del planeta, ya que según el Ministerio de Agricultura en 2019 se arrojaron a la basura 1.352 millones de kg de alimentos y bebidas. Planificar el menú semanal y seleccionar el tipo de alimentos consumidos puede ayudar a minimizar el derroche y el impacto que la producción de estos alimentos tiene sobre la salud del planeta. Para mejorar ambos aspectos, una buena solución se encuentra en la técnica del batch cooking.

Esta técnica consiste en cocinar toda la comida que se va a consumir a lo largo de la semana, en apenas un par de horas, ahorrando tiempo y recursos. Si se optimizan los ingredientes, los procesos de cocinado y se estructuran debidamente los platos de cada día y noche, se puede conseguir una dieta más equilibrada, lo que repercute en el ahorro de comida, tiempo y dinero.

Está demostrado que es más difícil tener una dieta adecuada cuando se recurre a la improvisación del día a día, ya que se tiende a consumir más alimentos procesados e instantáneos y/o a repetir comidas y no tener variedad en la alimentación. Con una buena organización, el batch cooking nos permitirá mejorar sustancialmente nuestra calidad de vida”.

Sara Rueda, nutricionista de BluaU Sanitas

Al lograr una mejor organización alimenticia, eso también repercute en un menor gasto de luz, agua y electricidad en casa, además de reducir la compra y uso de envases y plásticos propios de las compras impulsivas y desorganizadas. Ambas acciones se traducen en un beneficio ecológico para la sostenibilidad de los entornos y ciudades, como defiende Sanitas desde su proyecto Healthy Cities, que busca el desarrollo urbano sostenible y respetuoso con el medio ambiente como base para conseguir ciudades más saludables y sostenibles.

“’Healthy Cities’ es un programa que promueve la práctica de hábitos de vida saludables a través de la incorporación del ejercicio diario – caminar 6.000 pasos al día-, y otros hábitos que faciliten la sostenibilidad y la salud del planeta, porque si cuidamos la salud del planeta, estaremos cuidando también de la nuestra”.

Catherine Cummings, directora de Sostenibilidad y Relaciones Institucionales de Sanitas

En este sentido, reducir el impacto medioambiental y mejorar la alimentación, a través de técnicas como el batch cooking, es una de las propuestas que ha lanzado este año ‘Healthy Cities’ en la programación de actividades que ofrece a los participantes de la iniciativa, a través de un taller en el que se han ofrecido consejos y técnicas para poner la técnica en práctica.

Alimentos a los que se puede sacar el mayor provecho posible

  • Verduras. Ofrecen mucha más versatilidad de lo que se suele pensar, encajando en infinidad de platos según la forma que le demos a las verduras. Por ello, si tenemos verduras que se van a estropear, se pueden aprovechar para elaborar pistos, cremas o purés, hasta snacks hechos al horno o en tempura o incluso albóndigas, salteados, gazpachos y salmorejos.
  • Frutas. Son alimentos que suelen madurar rápido y estropearse con mucha facilidad, por ello se pueden aprovechar para elaborar mermeladas caseras sin añadir azúcares, compotas, zumos o batidos. Se debe poner en valor la facilidad con la que se trabajan estos productos, ya que prácticamente cualquier combinación de frutas logra un gran sabor. Además, también ofrecen soluciones muy socorridas para ensaladas, aportando vitaminas y evitando otros ingredientes más insalubres o grasos. Por último, para los amantes de la cebolla caramelizada, se puede conseguir el mismo efecto endulzando con manzana en vez de con azúcar.
  • Carnes y pescados. Una tradición de hace décadas o incluso siglos es la de utilizar los restos de huesos y espinas de animales para elaborar sabrosos caldos que se convierten en estupendos y nutritivos platos de cuchara, o también utilizarlos para dar sabor a arroces y paellas. Además, con los restos de pollo, ternera, cerdo o pescado, si se recupera mucha carne y se pica, se puede aprovechar para el relleno de croquetas, empanadillas o berenjenas, que pueden cocinar al horno, evitando el exceso de aceite de los fritos.
  • Lácteos. Aquellos en los que la fecha de caducidad esté próxima, se pueden aprovechar no sólo para recetas de repostería, sino también para crear salsas para platos salados, como ensaladas o carnes, entre ellas la salsa de yogur.
  • Legumbres. Otro grupo alimenticio con el que se explora menos de lo que se debería, siendo consumida por lo general, de formas muy convencionales cuando hay recetas muy variadas. Las lentejas, por ejemplo, se pueden aplastar y juntar para hacer filetes o hamburguesas vegetales. Los garbanzos se convierten en humus o falafel, las habas pueden ser un paté vegetal y las alubias mejoran muchos platos soperos.

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