Pablo Muelas | 'La transformación del sector asegurador a impulso de la COVID-19'

Pablo Muelas | ‘La transformación del sector asegurador a impulso de la COVID-19’

Ayer, durante la Asamblea de ASASEL, tuve ocasión de reflexionar con sus asociados sobre algunas de las dinámicas que la pandemia ha generado en el ecosistema legal y económico del sector asegurador. Como respuesta ante las dificultades que plantea el entorno, la aceleración de procesos permite identificar tendencias que en otras circunstancias resultarían más moderadas y lentas en su evolución.

Desde lo concreto hasta lo general, todo ha pasado por la prueba de tensión del modelo. La cobertura de la pérdida de beneficios en los seguros Multirriesgo de negocios, por ejemplo, es un exponente de esta realidad. Tradicionalmente vinculado a los daños materiales asegurados, a partir de la (tan discutida y discutible) sentencia de la Audiencia Provincial de Gerona 59/2021 se plantean dudas sobre la estabilidad de ese planteamiento, al menos como disposición delimitativa del contrato de seguro. Las expectativas de los tomadores, concepto difícil de determinar y fácil de moldear en función de la ventaja que se persiga, cobran, a la luz de ese fallo, especial relevancia en la distinción entre las clausulas delimitadoras del riesgo y limitativas.

El impacto que la crisis actual ha infligido a ciertos ramos ha desencadenado una reacción defensiva en aseguradoras y reaseguradoras tanto en coberturas como en precios. Justo cuando los tomadores tienen una mayor inclinación a asegurarse, fruto de la reciente experiencia de vulnerabilidad a gran escala. En ese contexto de oferta y demanda temporalmente desalineadas, aparecen fórmulas experimentales e imaginativas con las que cubrir el espacio. Es el caso de los seguros en los que la prima presenta un módulo contingente, susceptible de ajustarse a determinados niveles de siniestralidad. Este diseño nace en un entorno propicio, tanto por la necesidad de encontrar soluciones que el mercado no proporciona a precios razonables, como por las posibilidades que ofrece el desarrollo tecnológico ya al alcance del sector asegurador.

Desde una perspectiva más general, la pandemia nos ha sensibilizado sobre la necesidad de articular mecanismos de respuesta coordinados, asumiendo que ninguno de los actualmente existentes, por sí solo, es capaz de proteger a los ciudadanos de las consecuencias de un siniestro global y simultáneo como el que aún vivimos. Es tiempo de fórmulas mixtas, multimodales o híbridas, tanto en la forma de distribuir los seguros como de estructurar productos de seguros, buscando recuperar los modos clásicos a los que estábamos acostumbrados, y tanto anhelamos, y a la vez atreviéndonos a explorar nuevos mundos que nos saquen de la melancolía en la que estamos instalados.

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