José Luis Latorre | De choricillos o mangurrinadas

Esta semana estuve en Ibiza en unas jornadas profesionales hablando de seguros, especialmente de contingencias. La organización me trató de una forma exquisita y, entre otras cosas, me recogió y llevó al aeropuerto. Hablando con el conductor encargado de mis traslados, me comentó que había visto un anuncio que ofrecía un servicio de franquicias “gratis” y buscaba franquiciados en España. Me preguntó qué me parecía. Me llamó la atención, le dije que sonaba raro y, en el breve trayecto desde la ciudad al aeropuerto, abrí el navegador del móvil y miré la web en diagonal comentándole: “De momento, incumplen la ley. Esta empresa indica que trabaja para la correduría más grande de España, sin decir quién es cuando su obligación, según la Ley 26/2006, es que los colaboradores se identifiquen como tales e indiquen también la identidad del mediador por cuenta del que actúen”. El conductor, me dijo: “No hace falta que sigamos hablando. Ya me parecía a mí…”.

Me picó la curiosidad y seguí mirando. Me llamaron la atención las marcas que se citaban, con independencia de que se repetían reiteradamente, aparecían marcas de venta directa y un banco. No hablemos ya de las exageraciones, como sus centenares de colaboradores o los 16 millones de pólizas/clientes activos de la correduría… ¡Pues sí que es grande, sí!

Realmente sobre las exageraciones tampoco conviene poner el grito en el cielo porque ya estoy habituado. Recuerdo a un corredor importante que, al preguntarle cuánto facturaba, me contestó que 12 millones. Me sorprendió y le comenté: “Caray, sí que has crecido”. A lo que respondió, que no, que era lo normal. Y, entonces, le insistí: ¿Tú que entiendes por facturación? Su respuesta: “Las primas que cobro”.  ¿Exageración? ¿Desconocimiento? Pero insistió, seguramente al ver mi cara, con un “a mí que me demuestren que los recibos que envió al cobro no es facturación? (SIN COMENTARIOS)

Hace un par de semanas un muy buen amigo, comentaba en un grupo de WhatsApp que había visto una cuenta de Twitter llamada antiseguros y que se definían como “La Aseguradora más cachonda pero eficiente, seguramente del mundo Mundial”. En ese mismo foro, otro muy buen amigo decía que hacía unos días “habían comentado este tema con varios mediadores”. Mi primera impresión fue: vaya cachondos estos… La que han liado… y seguro que es una web fake y en algún momento salta el monigote de Inocente, Inocente. Pues nada más alejado de la realidad. Las personas citadas son personas con perfil real en las redes e histórico empresarial largo. Buscan inversores identificándose como la aseguradora líder del 2020. Dicen que entre sus “asociados” está MRW y el Cuerpo Nacional de Policía… Ya me llamó la atención y entre el chat y les pregunté y me dijeron que colaboraban con una aseguradora a nivel mundial. Por otro lado, les envíe un mail y, como siempre en estos casos, la información no es clara, no dicen nada, piden el teléfono y poco más y todo por teléfono sin rastro…

A poco que mis amigos investigaron, salió que tenían diferentes domicilios en Madrid, según la web o la red social donde miraras: Paseo de la Castellana, 130 (Edificio Generali); Gran Vía 62, al lado mismo de Seguros España…

Aseguradora entre 51 y 250 empleados… En fin, todo muy raro. Lo lamentable es que hay consumidores que pueden entrar en el juego de este tipo de personas, que, como mínimo, incumplen la ley.

Pero no piensen ustedes que este tipo de personas son hechos aislados. Tenemos ejemplos de una empresa nórdica que pensábamos eran gente seria, que se identifican como COMPAÑÍA ASEGURADORA, eso sí colaboradora externa de una correduría que esta vez sí viene identificada. Lo cual, si lo miramos con lupa y con un tono de humor, es el primer caso de una aseguradora que es auxiliar externo de correduría. Extraño pero más simple de entender que las instrucciones de montaje de sus muebles.

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