Quien sabe de dolor todo lo sabe

Decía la semana pasada que vivimos en una sociedad que no nos prepara para la enfermedad, el fracaso o la muerte. Cuando este año empezó dije: “Que el año 2020 sea mejor que 2019; lo tiene fácil…”. Cuando acabe 2020, estaré calladito.

Siempre que acudo a una estación de tren o a un aeropuerto a recoger o llevar a alguien o salir de viaje, me gusta pasarme por llegadas y por salidas. Es un cóctel de sentimientos: en salidas, lloros y pena; en llegadas, lloros y alegrías. Así es la vida.

“Todo les sale bien a las personas de carácter dulce y alegre”.

Voltaire

Hace unos días repasando Twitter vi un tuit de un colega compañero de AXA a la jubilación de Manuel Plata Gómez, empleado de la citada aseguradora, que me gustó especialmente y que reproduzco literalmente:

“Se va del frente un Grande @1960plata. Merecido retiro de uno de los mejores profesionales, para los que hemos tenido la suerte de compartir su sabiduría y buen hacer. Ser humano con Mayúsculas. Te echaremos de menos en el día a día. Sabes que nos tendrás siempre maestro!!!”

Un tuit así, de un compañero de trabajo, contradice esta frase:

“Con ser mediocre y saber arrastrarse se llega a cualquier parte”. Pierre Augustin Caron de Beaumarchais (yo añadiría ¿Y cómo se llega? Sucio, y de forma rastrera, …)

Toda mi vida profesional he pensado en que, cuando me retire, me gustaría hacer una fiesta con todos mis amigos de profesión. Es triste dejar años de trabajo sin ni tan siquiera una comida o cena con toda la gente con la que se ha compartido tanto tiempo. Actualmente tengo a mi lado exactamente a los que quiero, aunque por el camino alguno de los que quería no puedan ya acompañarme.

Hace tiempo leí un libro que comparaba la vida con un tren, que inicias el viaje con tu familia y hermanos, y van subiendo y bajando personas durante todo el trayecto, pero pocos son los que permanecen hasta el final.

Como cualquier profesional, tuve un mentor, una persona que vio en mi lo que nadie antes había visto. Tenía 22 años. Durante 8 años fue mi jefe. Acudió a mi boda y fue algo más que un jefe. Tuvimos nuestras diferencias profesionales, aunque pocas, ya que siempre me dio juego, y siempre nos unió el aprecio mutuo. Falleció el 24 de enero de este año. Este es mi pequeño homenaje a mi jefe y mentor, Miquel.

“Que no digan que no llore por ti… cómo no hacerlo, si duele no tenerte, fuiste y serás siempre parte de mi vida”.

Esta semana el sector asegurador en pleno ha manifestado su homenaje a Cristina del Ama. Tuve oportunidad de charlar con ella en la celebración del Madrid Seguro. Dialogamos distendidamente con un familiar mío y bromeamos sobre este sector nuestro.

Me contaban personas de su entorno profesional que fue una persona honesta, empática, con una vida dura, que alcanzó grandes cotas de reconocimiento en su empresa y en su entorno. No hay mejor homenaje que las manifestaciones unánimes de las personas que la conocieron. También dice mucho de ella que ese reconocimiento general haya llegado en las redes sociales, convertidas en un habitual escaparate de las bajezas morales y mentales bajo anonimato.

Sirva este espacio para hacer un reconocimiento a todos los profesionales, en activo y jubilados, que han fallecido y a los que el sector les debe un homenaje en este periodo tan negro de nuestra historia. Personas anónimas que trabajaron para el Seguro en cualquiera de sus ámbitos: Antonio, Maria, José, Teresa, Luis, Dolores, Juan, Francisca, Carlos, Ana, Ramón, Lola, Salvador, Elena… Una lista demasiado larga de nombres, que deben sumarse a miles de vidas rotas de compañeros y clientes que se han ido silenciosamente, sin homenajes, sin velatorios, y sin que puedan acudir todos sus amigos.  

Que la tierra os sea leve a todos. Os recordaremos por lo que nos habéis enseñado.

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