César García | ‘El seguro de Decesos… y la suma asegurada’

Todos los ramos de seguro, todos los productos, todas las pólizas hacen buena la frase de mi pueblo de la bicha ni mentarla.

Más aun si hablamos del seguro de Decesos.

Este ramo puede parecer una rara avis ya que en Solvencia II no aparece… Pues solo tiene 18 ramos… Y en nuestra normativa es el ramo 19.

Eso no quiere decir que allende los Pirineos no exista este producto… Sino que lo hay bajo otros ramos, como en Portugal, en el ramo de pérdida de beneficios.

Pero volviendo a nuestro mercado, el seguro de Decesos es aquél por el que a cambio de una prima, se obliga al asegurador al pago de gastos de sepelio del asegurado.

En esos momentos de dolor, la utilidad del seguro viene de la mano de no tener que estar llamando a una funeraria, coordinarse con el Ayuntamiento de turno, buscar sala de duelos… Todo un embrollo… de cuerpo presente.

¿Os imagináis… Se llevan a vuestro ser querido al tanatorio y tenéis que estar haciendo esas gestiones?

Ni en las mejores películas de Almodóvar…

Pues ahí cobra importancia el recibito que iba pagando nuestro familiar del “seguro de los muertos”.

No obstante, a diferencia de otros ramos, la norma recoge expresamente que en el seguro de decesos, la suma asegurada ha de agotarse íntegramente en el siniestro.

Todos sabemos que en el seguro de Protección Jurídica, si tengo contratada una suma asegurada de 600 euros, pero el litigio lo lleva el abogado de la red del asegurador, y sus honorarios son 300 euros, como asegurado no me dan 300 euros de “excedente”.

Todos sabemos que en el seguro de Asistencia en Viaje… El remolcar mi vehículo con la grúa del 902 de la aseguradora, son 400 euros, pero si tengo una suma asegurada mayor, no me rembolsan el exceso…

Pero en el caso del seguro de Decesos, si las flores, el ataúd, etc… Si los servicios prestados por los colaboradores del asegurador suponen un importe menor del que tenemos de la suma asegurada, el asegurador sí deberá abonar al asegurado, mejor dicho, al tomador o a los herederos, el montante no agotado.

No obstante, en otro caso, en el que la familia “no supiera” o se olvidaran de dar el aviso de “siniestro”, pues están pensando en otras cosas, también está obligado el asegurador a rembolsar el 100% de la suma asegurada… al tomador o a los herederos.

No es menos cierto que no somos muy conscientes de lo caro que es enterrar a alguien, pero habremos de saber que si “sobra algo”, nos lo tienen que dar.

Las aseguradoras no son remisas al abono de ese sobrante, y tanto es así que incluso, si el servicio es más caro, no nos suele reclamar la funeraria el exceso, pues todo ello lo ajusta la compañía. 

Cada vez más, los productos de Decesos incluyen otras garantías – más próximas a una defensa jurídica- donde se auxilia en todos los trámites post mortem, es decir, en la declaración de herederos, liquidación del impuesto de sucesiones, etc.

Gestionada esa declaración de herederos, habremos de notificar al asegurador que se nos abone el “excedente” si es que lo hay, claro.

Por todo ello, ese seguro “de los muertos”, es un producto bastante interesante, incluso necesario, que nos ayuda a preocuparnos por lo importante: despedirnos de nuestros seres queridos y no estar mirando nichos, gestionando tasas municipales, buscando flores, etc.

Eso sí, como consumidores, habremos de estar ojo avizor a que el asegurador nos pague la suma asegurada no agotada en los gastos de sepelio, y que mejor forma de estar ojo avizor, que contar con el apoyo de un mediador profesional.

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