José Luis Latorre | Un año de locura o “negocio” de las “contingencias”

Mi primer seguro de cancelación de eventos fue en el año 1988, aseguramos un concierto a través de un corredor que no existe, actuó un grupo que se disolvió y la promotora del concierto está desde hace años desaparecida, de hecho lo único que se mantiene intacto es el local, el Palacio de los Deportes de Barcelona, donde desde hace años no se practica ningún deporte.

Este año ha sido un año de autentica locura. Empezamos fuertes. 40-50 cotizaciones semanales de riesgos en febrero, meses antes de la temporada alta. Estábamos contentos, empezábamos con fuerza y con buenas perspectivas. Asistí como invitado a varias presentaciones de Festivales. Éramos felices, lo de China estaba muy lejos, teníamos Italia, pero bueno… y empezamos el baile con la suspensión del Mobile World Congress. “Estos extranjeros caprichosos” -pensábamos-… “no será para tanto”. Y llega el 14 de marzo y se declara el Estado de Alarma, y empezamos con “bueno, en Semana Santa esto ya esta arreglado”. Esto es no es nada, “¿cómo se van a cancelar los pasos de la Semana Santa y las Fallas?”, “la Feria  de Abril seguro se celebra”, y llegamos hasta el 21 de Junio, casualmente el día que empieza el verano y entramos en la Nueva Normalidad.

¿Nueva Normalidad para quién?

La cultura y el deporte (Cine, Teatro, Música,… ) recibió un torpedo en la línea de flotación, después de tres meses totalmente cerrados. Han pasado, de momento, tres meses más con aforos de ahora un 30%, ahora un 50%, ahora vuelvo al 30%, que si máximo 500 personas, ahora 300… y si es al aire libre, 800 personas bien separadas, con mascarillas, desinfectadas… pero vamos a lo que vamos.

Los mercados aseguradores y los que nos dedicamos a este negocio de las denominadas ‘Contingencias’ (como si un incendio no fuera una contingencia), nos hemos encontrado con el siguiente escenario:

La suscripción, por lo anteriormente indicado, ha caído en picado, pasando de los ritmos habituales a cero, pero no CERO coma…no, CERO absoluto.

Se han cancelado los grandes eventos a nivel mundial o aplazado Olimpiadas, competiciones deportivas de Moto y Formula 1, Torneos de Tenis como Wimbledon, Festivales de todo tipo y la Fiesta patronal de Villaviciosa de al lado. Y cuando han arrancado algunos eventos con más ganas que posible rentabilidad, al tener los aforos tan reducidos los capitales asegurados han caído en picado, por lo que  la suscripción ha sido testimonial. Adicionalmente, se ha provocado un efecto en la suscripción negativo, es decir, al tener poco aforo, en vez de concentrar el riesgo en dos o tres días, se han pasado a 20 o 30 días, por lo que las probabilidades de tener un siniestro, aunque de menor importe se han multiplicado. Y un siniestro, sea del importe que sea, se lleva por delante la recaudación de varios contratos de seguro, es decir la ‘Tormenta perfecta’. Por otro lado, el negocio que se ha cerrado ha generado multitud de movimientos y trabajo, eventos que no se desarrollaban, artistas que cancelaban la gira por miedo, derogación de permisos de los ayuntamientos, es decir: suplementos, suplementos y más suplementos.

¿Y que ha pasado por los mercados aseguradores?

Pues más de lo mismo, solo que multiplicado por ‘n’ veces. Las pérdidas estimadas en la actividad de cancelación de eventos son de aproximadamente 10 billones de libras (billones anglosajones). Estas pérdidas se las han repartido los cada vez menos mercados que se dedican a este tipo de negocio, aunque la peor parte se la han llevado los que tenían una mayor exposición en EE.UU., que son bastantes menos. Eso acompañado de la nula suscripción de riesgos de este año para enjuagar esas pérdidas, han producido una situación dantesca.

¿Y que nos viene por delante?

Pues mi opinión es que en los próximos meses nos encontraremos con una situación interesante, los mercados pueden intentar recuperar las pérdidas sufridas suscribiendo riesgos. Lo que no cabe duda es que, en ese caso, lo harán con un encarecimiento de las tasas. También pueden retirarse del negocio (actualmente algunos mercados ya han anunciado que dejarán de suscribir este tipo de riesgos) y algunos de referencia en Londres  han visto renovados sus contratos de reaseguro, con un incremento de hasta 3 veces lo que venían pagando, lo que evidentemente  va a repercutir en las primas finales.

Por otro lado, para cualquier asegurador o reasegurador que no haya estado en este negocio, entrar ahora puede ser una oportunidad interesante: Sensibilización del cliente final (con la que ha caído), primas al alza, menos competencia y, lo más importante, no haber sufrido la siniestralidad anterior (menor presión por recuperar resultados).

De lo que no tengo ninguna duda es que el año próximo será un año interesante, lleno de oportunidades para todos, mediadores, aseguradoras y reaseguradoras, si se desarrolla una vacuna con éxito.

Por último, para los que sigan buscando cobertura para la COVID-19, en la actual situación y el grado de incertidumbre que existe, no es posible encontrarla en mercados denominados “serios”.

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