La pasta o te pincho

Pronto extrañaremos los tiempos que con una navaja a la vuelta de la esquina un delincuente nos amenazaba para robarnos la cartera. En la actualidad, los delincuentes desde la comodidad de sus casas a miles de kilómetros acechan al incauto, que navega por internet sin las debidas protecciones.

Los ataques informáticos son hoy por hoy una triste realidad. Ya no nos cuestionamos si el incidente llegará a producirse, sino cuándo se producirá, por lo que el seguro de Ciberriesgo se está convirtiendo en una necesidad empresarial.

Ahora mismo se producen millones de ciberataques diarios, siendo España uno de los principales receptores. En los últimos años ha aumentado exponencialmente este tipo de ataques, llegando en el 2019 a 218.302 ciberdelitos, un 35,8% más que en el año anterior. En cómputos generales de la criminalidad en nuestro país,  actualmente casi un 10% son ciberdelitos, mientras que en 2016 no suponían ni el 5% del total, según datos reflejados por el Ministerio del interior.

En webs como Kaspersky se pueden visualizar las ciberamenazas, a nivel mundial, en tiempo real.

Son cosas del pasado los mitos de que este tipo de riesgos solo afectan a las grandes corporaciones, ya que actualmente más del 70% de las empresas atacadas son PYMES, oscilando el coste medio de dichos ataques entre 20 y 70.000€.

Cualquier empresa que recoja, manipule o transmita datos es objetivo para los ciberdelincuentes. En la era digital los datos almacenados en soportes electrónicos suponen una amenaza para cualquier organización, es decir, que cualquier entidad, con independencia de su actividad y/o tamaño, se encuentra expuesta.

A pesar de que existe una concienciación generalizada sobre el Ciberriesgo, las empresas desconocen las amenazas concretas y reales a las que se encuentran expuestas. Una fuga de seguridad o una pérdida de datos pueden acarrear consecuencias muy onerosas, como son, entre otras: costes de notificación a los posibles perjudicados; contratación de expertos que mitiguen el daño; servicios de control de identidad; gastos de investigación; reclamaciones de terceros; restitución de imagen y pérdida de beneficios.

Los departamentos informáticos de la mayoría de las empresas rara vez cuentan con la experiencia y conocimientos necesarios para clasificar un ciberataque y responder rápida y adecuadamente, por lo que para la gran mayoría del tejido empresarial es fundamental tener acceso directo a una asesoría especializada 24/7.

En los últimos meses, a consecuencia de la pandemia de la COVID-19 se ha incrementado exponencialmente el teletrabajo y el uso de internet, lo que conlleva un aumento considerable del tráfico de datos a través de la red. Todo ello ha sido aprovechado por los ciberdelincuentes, ya que muchas empresas que se han visto con la necesidad de optar por el teletrabajo no estaban suficientemente preparadas, careciendo de los sistemas de seguridad necesarios y sin previa formación de los empleados, que en muchas ocasiones utilizan sus equipos personales, más vulnerables si cabe,  contra cualquier tipo de amenaza.

La Oficina de Coordinación Cibernética (OCC) del Ministerio del Interior, alerta como principales ataques, utilizando como reclamo la COVID-19: las estafas, robo de credenciales, phishing y malware.

Los ciberdelincuentes, sobre los que podemos decir que carecen de sentimientos y de ningún tipo de escrúpulos, han aprovechado también estos tiempos difíciles vividos para realizar diferentes acciones como, por ejemplo:

  • Ataques mediante ransomware a la sanidad pública. Estos se producían mediante el envío masivo de correos electrónicos maliciosos al personal sanitario, con supuesta información sobre el virus, con el objetivo de secuestrar la información, encriptar los datos y solicitar un rescate para su recuperación.  
  • Creación de multitud de webs fraudulentas, suplantando las originales, para obtener datos personales de forma ilícita, como pasó con la web de la propia OMS, entre otras.

El delincuente se reinventa y busca cualquier nueva oportunidad para seguir actuando, antiguamente con no salir por determinadas zonas y horas nuestra protección estaba más o menos garantizada, actualmente en cualquier momento, trabajando o en momentos de ocio nuestra seguridad está comprometida, ya no te dicen La Pasta o te pincho, ahora te dicen La Pasta o te lo borro.

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