Ayudas para autónomos: ¿Qué medidas de excepción se han aplicado durante estos meses?

Ayudas para autónomos: ¿Qué medidas de excepción se han aplicado durante estos meses?

Las medidas de soporte han consistido, sobre todo, en el aplazamiento de impuestos y ayudas por cierre de negocio. Sin embargo, en la actualidad ya no se contemplan medidas extraordinarias en el ámbito fiscal.

En nuestro país, más del 15% de la población activa trabaja por cuenta propia; eso supone un total de más de tres millones de autónomos. Un sector muy numeroso que, a consecuencia de la COVID-19 y todos sus efectos, ha visto reducidos o desaparecidos sus ingresos, perjudicando con ello a numerosas familias.

A pesar de que la crisis sanitaria y económica está teniendo efecto en todo el mundo, las medidas para contrarrestarlos han sido diferentes en cada país. En este artículo, la abogada de ARAG Maria Esther González reseña las ayudas que la Administración Tributaria ha puesto en marcha en España, en diversos momentos de este año, para intentar suavizar la grave situación económica que están viviendo los negocios autónomos. Y, en la medida de lo posible, intentar que superen esta crisis sin tener que echar el cierre definitivo.

Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF)

Al declarar el Estado de Alarma, el gobierno decidió no aplazar la obligación de presentar la declaración del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas. El motivo fue la consideración de que la mayor parte de declaraciones saldrían a devolver, lo cual precisamente beneficiaría a los contribuyentes.

Declaraciones trimestrales

Aparte, se amplió el plazo de presentación y pago de las declaraciones correspondientes al primer trimestre. Así, todas las personas físicas y jurídicas con actividad económica pudieron presentar sus declaraciones hasta el 20 de mayo, fecha tope también para efectuar el pago.

Disposiciones relacionadas con módulos

En el ámbito fiscal, uno de los colectivos más perjudicados han sido los autónomos bajo el régimen simplificado del Impuesto sobre el Valor Añadido y el método de estimación objetiva del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas. Estos profesionales son aquellos que abonan una cantidad fija en función de sus módulos anuales, sin tener en cuenta ingresos y gastos reales. Por lo general, y en momentos de actividad normalizada, suele ser más ventajoso tributar en este régimen. Pero, durante este año, al haber tenido que afrontar reducciones de la actividad o incluso su suspensión, hacer frente al pago de dicha cantidad fija podría ser sinónimo de endeudamiento o, peor todavía, abocar al cierre definitivo.
Por ello, se facilitó que este grupo de autónomos pudiera escoger entre dos opciones:

  • Quedarse en el mencionado régimen, pero reduciendo el impuesto que debían pagar en los días que estuviera vigente el Estado de Alarma (con afectación tanto al primer como al segundo trimestre).
  • La renuncia a dicho régimen y pasar a inscribirse en el régimen de estimación directa, que supone una tributación sobre el beneficio (o sea, considerando tanto los ingresos como los gastos reales). Además, no era necesario esperar tres años para volver a solicitar la inclusión en el régimen simplificado.

Sobre las cuentas anuales

Los autónomos con sociedades vieron ampliado el plazo de formulación de las cuentas anuales, pasando a contarse los tres meses desde el 1 de junio de 2020 (no desde el inicio del ejercicio fiscal de la sociedad). La aprobación de las cuentas, sin embargo, sí debía realizarse en dos meses desde su formulación.

Impuestos sobre Sociedades

En el caso de la declaración del Impuesto sobre Sociedades, el plazo de presentación fue el ordinario (hasta el 25 de julio). Pero, al no tener la obligación de haber formulado y aprobado las cuentas anuales en ese periodo, la normativa previó la posibilidad de realizar una declaración complementaria, en el caso de que las cuentas anuales aprobadas definitivamente difirieran de las consideradas al realizar la declaración del Impuesto sobre Sociedades.

Fraccionamientos de deuda y aplazamientos

De forma adicional, el Real Decreto 7/2020, de 12 de marzo, incluyó la posibilidad de solicitar aplazamientos de seis meses en todas aquellas deudas tributarias generadas entre el 12 de marzo y hasta el 30 de mayo de 2020. Los requisitos para tener acceso a estos aplazamientos incluían: un volumen de operaciones no superior a 6.010.121,04 euros en 2019, que las deudas no fueran superiores a 30.000 euros. La principal ventaja es que no devengaban intereses de demora durante los primeros 4 meses.

Las medidas mencionadas, explica la abogada de ARAG, se aplicaron en un momento determinado, durante la declaración del Estado de Alarma y los meses siguientes. Sin embargo, ahora ya no se contemplan medidas extraordinarias en el ámbito fiscal para autónomos o pequeños empresarios.

La única medida que podrían continuar aplicando, destaca González, es la solicitud de aplazamiento de deudas tributarias pero aplicando la normativa general (Orden EHA/1030/2009, de 9 de octubre), que permite aplazamientos sin prestación de garantías siempre que sean deudas inferiores a 30.000 euros; sin embargo, los intereses de demora devengarán desde el primer mes.

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