Inade, Instituto Atlántico del Seguro, en colaboración con Fundación Inade, celebró la sexta videoconferencia del grupo de trabajo 'crisis COVID-19'.

“Sería oportuno tener un fondo solidario común para cubrir pandemias”

Inade, Instituto Atlántico del Seguro, en colaboración con Fundación Inade, celebró la sexta videoconferencia del grupo de trabajo ‘crisis COVID-19’.

El Estado de Alarma está impactando en la industria aseguradora. Una de las preocupaciones derivadas del COVID-19 es que muchos trabajadores pueden contagiarse en el trabajo o en itinere. El primer invitado de la mañana, José Antonio Muñoz, director de Muñoz Arribas Abogados, orientó su intervención a resolver dudas sobre este tema. Según Muñoz, señala que “si un trabajador prueba que se contagió en el trabajo esta enfermedad se considerará accidente de trabajo” y que “habrá que ver cómo afecta a las pólizas de seguros que se tengan contratadas”.

Hasta la publicación del Real Decreto-ley 13/2020 de 7 de abril, el empresario tenía que probar haber puesto todas las medidas necesarias para que no se produjera el contagio. A partir de este Real Decreto, el trabajador también tendrá que probar que el contagio se produce en el ámbito del trabajo y esto estará sujeto a lo que interpreten los jueces. Esto motivará que, casi con toda probabilidad e igual que ha sucedido en otras ocasiones, sea el sector asegurador el que tenga que pagar, ya que, según Muñoz, “dudo que el juez exija la carga de la prueba al trabajador”.

Comentó con los asistentes que en los juzgados comienza a haber autos relacionados con el COVID-19, como por ejemplo el Auto de la Audiencia Nacional, de la Sala de lo Social en la que se dicta que la Ley de Prevención de Riesgos Laborales no es aplicable en caso de emergencia, por ejemplo “no se podría obligar a un empresario a poner a disposición de sus trabajadores el EPI si no se pueden comprar”.

Construcción y Ciberriesgos

El segundo invitado, Juan Manuel Negro, director general de la sucursal de España de Allianz Global Corporate & Specialty (AGCS), explicó que el impacto del COVID-19 se tiene que valorar caso a caso. Con respecto a cómo les afecta la inactividad empresarial derivada del Estado de Alarma, Negro concluyó que “lo que es malo para nuestros clientes, es malo para nosotros, y evidentemente para los mediadores”.

Durante su intervención comentó la iniciativa de ha puesto en marcha AGCS de elaborar
información por sectores para ayudar a sus clientes . Según Negro, “existe mucha incertidumbre y los riesgos sobrevenidos no se pueden generalizar. Ahora mismo los sectores más afectados son la construcción, por el encarecimiento de materias primas, los problemas de transporte, las pérdidas de almacenaje y también la logística”. Para el director general de la sucursal de España AGCS, también “son preocupantes las posibles incidencias relacionadas con los ciberriesgos: el aumento del trabajo en remoto no provocará una ciberpandemia, pero sí más brechas de seguridad de lo que estamos acostumbrados”.

Hablando del teletrabajo, Negro afrimó que habrá una reflexión sobre los métodos
de trabajo y que esto puede afectar a los espacios físicos de las oficinas
. No obstante, considera que “las estructuras de las sociedades no estamos preparadas para trabajar a tiempo completo en remoto. Somos eficientes, pero hay deficiencias que no son subsanables: el acceso a los sistemas se ralentiza, se perjudica la interrelación entre trabajadores, cambia el tipo de liderazgo…”.

Sobre el impacto que esta situación tendrá para los distribuidores de seguros, Negro insiste en que “estamos todos en el mismo tren. Desde el punto de vista de los modelos de negocio y las formas de trabajo, se puede fortalecer la figura del mediador como un asesor y no meramente como un colocador”.

Cómo afecta a la mediación

Al último invitado de la jornada fue Joan Castells Trius, presidente ejecutivo de FIATC seguros, se le preguntó sobre la exclusión de la epidemia de sus pólizas, a lo que respondió que “en el único ramo que no está excluida es en vida, pero hemos considerado que en el ramo de salud no se excluirá, entendiendo que puede ser controlada en un tiempo prudencial. También se cubren los decesos provocados por la pandemia. En este periodo ha aumentado el número de siniestros ente un 40-45%”.

Con respecto a cómo afecta esta situación a los distribuidores de seguros, Castells considera que los operadores de banca seguros son los menos afectados. “A los mediadores (agentes y corredores) les afecta porque las personas y empresas a quien hay que asegurar tienen menos cosas que asegurar. Históricamente el seguro de no vida crece paralelo al PIB y si se está planteando un escenario de decrecimiento, sin duda afectará a estos ramos. La cuestión es si la mediación tiene o no músculo para aguantar esta época de no crecimiento. Tendrán que revisar y adaptar sus estructuras. Ahora es el momento de tener contacto permanente con el cliente, es el momento de atenderle y ofrecer otros tipos de productos. Lo que es difícil es buscar nuevos clientes”.

Por último, respondió a la pregunta de si considera posible que el sector proporcione alguna solución de futuro para este riesgo, afirmando que ya “se ha planteado a la patronal en casos similares. Lo ideal sería que fuera mutualizado, no sólo a nivel español, sino europeo o mundial. Sería oportuno tener un fondo solidario común para cubrir pandemias. Si se hiciera de forma privada por las compañías, tendría un sobrecoste en las pólizas“.

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