Dependencia, integración vertical y alianza con las Big Techs

Altran, de la mano de Icea, ha identificado, lo que ha llamado, cuatro futuros escenarios “plausibles”, de cara a 2030, en los que los seguros personales y su distribución han cambiado sustancialmente, para, a raíz de estos, extraer o vaticinar hasta 20 oportunidades de negocio para las compañías que comercializan estos productos.

Escenario 1: Too big to fail

En este futuro “plausible”, que no probable, matiza Víctor Pizarro, Head of Strategy and Transformation de Servicios Financieros en Altran España, el sistema de salud público tienen “ciertas dificultades”. Sólo ofrece asistencia a niños, mayores de 65 años y personas con rentas mínimas, lo que supone que la “mitad de la población está excluida”.

Escenario 2: Minority Report

En éste, la tecnología es el “conductor” del sector. El big data, el análisis de datos y la inteligencia artificial son una realidad para el sector asegurador. Es decir, en 2030 es “plausible” que se logre la monetización del dato, con la consiguiente personalización del producto y la anticipación al siniestro, a la vez que la compañía es capaz de ofrecerle a su cliente recomendaciones sobre su estilo de vida y hábitos saludables para hacer su vida más larga y de más calidad.

Escenario 3: The butterfly efect

Aquí, ha apuntado Pizarro, el seguro ha pasado de ser un “producto” a ser un servicio. Las aseguradoras ya no estarían centradas en ramos, si no que apostarían por un modelo en el que se preocupan por acompañar al cliente en los diferentes momento de su vida. Por tanto, la idea es que el “servicio” que la aseguradora ofrece vaya desarrollándose y cambiando a la par que su cliente.

Escenario 4: Armagedón

En el último, las Big Techs (Amazon, Google, Apple…) han “copado” el mercado y son ellas las que intermedian entre aseguradoras y clientes, lo que ha conllevado una concentración del sector.

Tres oportunidades de negocio comunes para los cuatro escenarios

Seguro de Dependencia

Se prevé que en 2030 en España habrá un mercado potencial de 2.952 millones de euros. Teniendo en cuenta que la edad media de contratación de este seguro es de 45 años, los potenciales clientes serían más de 21 millones.

Por tanto, de acuerdo con el primer escenario habría nueve millones de personas por encima de la renta mínima que tendrían posibilidad de contratar este producto. En el segundo, la tecnología y su aportación permitiría a las aseguradoras ahorrar hasta un 50% en costes, ya que la salud del cliente estaría mejor cuidada y sus costes sanitarios serían menores. En el tercero, Pizarro ha planteado la opción de una combinación de los productos de Vida (Ahorro y Riesgo) y Dependencia para obtener un producto con mayor cobertura y beneficio”. 

Integración Vertical

Las conclusiones indican que los mercados adyacentes con mayor potencial para una aseguradora son los hospitales privados no benéficos, las residencias privadas de la tercera edad y las funerarias; ya que se prevé que, hasta 2030, los primeros crezcan un 46%, las segundas, un 39% y las terceras, un 18%.

De acuerdo con los escenarios planteados, en el primero, el mercado potencial alcanzará los 26 millones de personas, es decir, todas las excluidas de la Seguridad Social. En el segundo, se potenciaría la figura del “ciudadano conectado”, a través del estándar Carin. En el tercero, al poner a disposición del cliente más servicios, provenientes de sus negocios anexos, el valor percibido se incrementa. En el último, explica Pizarro, se produce un pulso entre los clientes mayores de 45 años que siguen fieles a los seguros tradicionales y los menores de 40 que “confían” más en los productos que le ofrecen las Big Techs.

Alianzas con Big Techs

El 48% de los asegurados españoles utiliza al menos un dispositivo conectado para monitorizar sus automóviles, hogares y/o salud, y se espera que alcance el 80% en el 2030. Una mayor conectividad conllevaría un aumento de hasta cinco veces de las interacciones con las aseguradoras, lo que está relacionado con una mejor experiencia de cliente; que existe una clara correlación entre conectividad y fidelización.

En coalición con los diferentes escenarios, en el primero las Big Tech copan el 75% de las contrataciones de seguros; en el seguro, el 70% de la población usa un dispositivo conectado, por lo que las interacciones alcanzarían las 19 por año; en el tercero, la inversión en tecnología se traduce en la búsqueda de un estilo de vida más saludable y seguro, y, en el último, la alineación se presenta como “única opción ante el riesgo de perder la relación con el cliente“.

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