Esquiar, siempre en forma y asegurados

Esquiar, siempre en forma y asegurados

A principios de año es cuando hay más accidentes en la práctica de los deportes de nieve: se registra uno cada 23 minutos y 20 segundos

Son muchas las situaciones en las que se puede ver envuelto un esquiador mientras disfruta de la práctica del deporte blanco en cualquiera de sus modalidades (alpino, de fondo, snowboard, esquí artístico…). No solo requiere de un equipamiento adecuado, también implica una responsabilidad del usuario sobre los riesgos que asume, su estado físico frente a la práctica del esquí y, por supuesto, un buen conocimiento sobre los seguros que tiene a su disposición ante cualquier incidencia.

La temporada de esquí en España se inició el 1 de noviembre del 2019 en la estación de esquí alpino de La Masella (Girona), en el Pirineo catalán. Según datos de la Asociación Turística de Estaciones de Esquí y Montaña (Atudem), hay 5,67 millones de esquiadores registrados, siendo el 28% de los visitantes menores de edad. Según datos de Unespa, es en enero cuando se producen más accidentes, produciéndoseuno cada 23 minutos y 20 segundos.

Medidas físicas, informativas y precauciones

Es clave acudir a la práctica de las modalidades de esquí con una forma física adecuada. Antes de llegar a las pistas debemos fortalecer “core”, es decir, la región abdominal y la parte baja de la espalda. También tendremos que reforzar piernas y rodillas para favorecer el equilibrio.

Es clave conocer las normas de la estación donde se va a desarrollar la práctica deportiva, no quedarnos nunca solos y no salir fuera de la pista.

Destino, práctica, modalidad de viaje o riesgo

Es preciso suscribir un seguro específico, aconsejan desde ARAG, compañía especializada en seguros de defensa jurídica. El mediador de seguros recomendará la mejor opción en función de:

  1. El destino. Si es a una estación española o si el desplazamiento será al extranjero y es posible que haya que realizar una repatriación del accidentado (Andorra, Europa o incluso el resto del mundo).
  2. La práctica deportiva (snowboard, esquí alpino sobre pista, de fondo…).
  3. Si es para toda la temporada o para una salida concreta. Es posible tener un seguro para todo el año si se practica el esquí con asiduidad. Si no, siempre se puede tramitar un seguro temporal para unas fechas concretas.
  4. Si se deben incluir gastos de anulación de viaje, en el caso de que por motivos de fuerza mayor no podamos realizar el viaje.
  5. Incluir Responsabilidad civil para indemnizar a terceros en caso de accidentes, por ejemplo, si se arrolla en pista a otro esquiador.

Los forfait incluyen seguro obligatorio

En España, la contratación de un forfait incluye el acceso a las instalaciones y las pistas más el seguro obligatorio de viajeros, igual que en cualquier otro transporte público. Pese a ello, suelen tener coberturas limitadas a la responsabilidad civil y siempre es buena idea ampliarlas o añadirlas con algún seguro privado, apuntan desde ARAG.

Es clave revisar si, al menos, incluye las siguientes coberturas para esquiar tranquilos: 

  • Rescate en pista: gastos de trineo o ambulancia.
  • Repatriación si el asegurado se accidenta en una estación del extranjero.
  • Gastos médicos quirúrgicos y farmacéuticos.
  • Gastos de desplazamiento de familiares en caso de ser precisa la hospitalización del accidentado durante más de 5 días en el extranjero.
  • Gastos de hotel en caso de necesitar solo reposo tras el accidente.
  • Facilitar la comunicación incluso desde zonas remotas.
  • Reembolso del forfait en caso de no poder disfrutarlo por accidente o repatriación.
  • Indemnización por accidente que provoque una invalidez permanente, ya sea parcial o total.

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