La crisis medioambiental será una de las grandes damnificadas tras el paso de la COVID-19

Los estragos generados por la crisis de la Covid19 ya están revertiendo décadas de progreso social. Además, el cambio climático, la economía y la salud se verán afectados en los próximos años en mayor medida, provocando situaciones de inestabilidad e incertidumbre. Estas son las principales conclusiones de ‘2040: Exploring society’s future challenges’, un estudio del Grupo AXA sobre perspectivas y retos de futuro en todo el mundo que presenta la Fundación AXA.

“Estamos en un momento histórico vital en el que hemos de pararnos a reflexionar sobre qué cambios profundos y cómo será el mundo en apenas una década para conocer sus riesgos y prepararnos. Este es el objetivo de este informe”.

Josep Alfonso, directo de Comunicación, Responsabilidad Corporativa y RRII.

La crisis medioambiental no se va a resolver a corto plazo. El informe considera que las personas siguen anteponiendo sus intereses inmediatos a la problemática del medioambiente. Según los expertos que participan en el informe, a raíz de la Covid-19, los gobiernos favorecerán estrategias que darán prioridad a la recuperación economía o incluso a la salud pública en detrimento de la sostenibilidad. También augura que los cambios de comportamiento llegarán demasiado tarde: la temperatura del planeta es 1,4°C más alta que en la época preindustrial.

En cuanto al ámbito socio económico, panel de expertos del Grupo AXA asegura que la pandemia ha agravado aún más las desigualdades. Los colectivos más vulnerables vivirán un mayor empobrecimiento, afectados por la crisis de la vivienda y el desempleo. Tratándose no solo de una cuestión de ingresos, sino también de dificultades para acceder a la salud, la educación, los servicios esenciales como el agua y las oportunidades de desarrollo.

Además, las relaciones políticas y el orden liberal internacional darán paso a un sistema geopolítico más tensionado. La autosuficiencia continuará estando a la orden del día, con constantes amenazas entre países y
poca o ninguna cooperación; incluso en algunos casos adoptando posiciones de autarquía. Los países impondrán nuevos aranceles para proteger sus industrias locales, apunta el informe. Lo que hace unos años
comenzó en Estados Unidos y China, pronto se extenderá al resto del mundo.

Mientras tanto, la deslocalización transformará por completo el mercado laboral. Las empresas no podrán depender de la mano de obra extranjera y obtendrán el capital humano de manera local, formándolo para la economía de bajo contacto (consecuencia de las limitaciones impuestas por la pandemia). Esta economía de bajo contacto llevará a que las empresas se sigan sirviendo de la tecnología para continuar operando a distancia, como han venido haciendo desde el inicio de la crisis sanitaria.

Ciudades en 15 minutos y foco en prevención

Algo similar ocurrirá con las ciudades, que vivirán una expansión masiva en el uso de las tecnologías digitales. Los ciudadanos tendrán acceso a la información pública en tiempo real, algo vital en caso de catástrofe natural o atentado terrorista. Además, para reducir distancias, muchos urbanistas adoptarán la idea de Ciudad de 15 Minutos, donde en menos de ese tiempo habrá acceso a pie a bienes y servicios, tiendas, oficinas y espacios de ocio.

En términos de salud, el estudio concluye con que los gobiernos harán más hincapié en la prevención de enfermedades que en su curación. Surgirán cuestiones vitales sobre cómo mantener a las poblaciones sanas
e inmunes ante nuevas epidemias. Además, se pondrá un gran foco de atención en la salud mental, considerada por muchos expertos como precursora de enfermedades más graves.

La tecnología también se apoderará de la salud. En muchos casos, la robótica se utilizará para combatir la persistente escasez de trabajadores sanitarios en algunas zonas, y los nuevos dispositivos permitirán obtener la información sanitaria en tiempo real. Aun así, el estudio de AXA advierte que la tecnología no será una panacea: las recientes pandemias han demostrado que siguen siendo necesarios los elementos básicos de la asistencia sanitaria y una mayor confianza sobre los gobiernos y su gestión en materia de salud.

Para saber más del informe ‘2040: Exploring society’s future challenges’ pulsa aquí.

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