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Vacaciones, pausa inspiradora para el estratego

Verano y estrategia
Las ideas mueven el mundo. También, nuestras vidas.
Redacción
14 de Agosto de 2017, 08:15CEST

Pero la inspiración no llega cuando se la convoca, sino cuando brota. Sin embargo, hay determinados trucos del artista que podemos atraer al liderazgo para hacer uso de ellos.

Así comienza este artículo coordinado por José Luis Zunni, director de ecofin.es y vicepresidente de Foro Ecofin, en colaboración con Salvador Molina, presidente de Foro Ecofin; Javier Espina Hellín, miembro de Ecofin Business Schools Group, y Ximo Salas, miembro del Ecofin Management & Leadership de Ecofin, y que pueden leer completo aquí.

El primero ya lo aconsejaba Pablo Picasso: “Que la inspiración te pille trabajando”, porque cuando llega hay que tener los pinceles a punto, el lapicero afilado y el smartphonecon batería. No hay que vivir el descanso vacacional con tensión, pero sí con preparación para recibir la visita de esas diosas griegas llamadas Musas.

El segundo aprendizaje es que la inspiración nace en un estado de ánimo propicio, abonado para que surja y para que brote la semilla. Esas semillas fértiles son las lecturas, las ideas de otros, los testimonios vistos en una película o en un libro, la silueta dibujada en un paisaje o acuarela. Porque el ocio no es no hacer nada, sino cambiar de actividad hacia otras que distraigan, entretengan, diviertan y enriquezcan. Escondida en todas ellas, podemos encontrar lecciones de vida y de liderazgo si abonamos semillas que cumpliendo esos fines también sirvan de provecho para la generación de ideas: lecturas seleccionadas, series no escogidas al azar, películas pendientes de ver, teatro clásico y moderno, visitas culturales, tiempo para la conversación, etc.

Ser receptivos es una actitud, no un trabajo. Es nuestro tercer aprendizaje. El sabio no es el que más sabe, sino el qué partiendo del principio de “sólo sé que no sé nada”, se aproxima a los hechos con sed insatisfecha para aprender nuevos recursos vitales. La curiosidad permanente es un principio de actuación connatural a un líder que aprende y desea ser transformador. Por tanto, con un poco de atención (no tensión), una intencionalidad (lecturas, visitas, arte) y una actitud receptiva (ser esponja) podemos sacar doble partido al tiempo vacacional que se abre paso en estos días, semanas, meses.

Llegaron las vacaciones y es hora de utilizar algo de nuestro tiempo de descanso en lo que podríamos llamar “tiempo para pensar”, lo que no significa excluir el disfrute de actividades deportivas, visitas a lugares que no conocemos y, especialmente, pasar tiempo con la familia.

¿Por qué decimos es tiempo para pensar?

Porque durante el año prácticamente vamos con el piloto automático puesto. No es que no planificamos, porque a diario estamos tomando decisiones e implementando acciones que en algunos casos llevan al menos seis meses en cartera. Pero no nos engañemos, porque al ritmo que vivimos hoy día, en la gran mayoría de situaciones no tenemos más remedio que gestionarlas sobre la marcha.

En ocasión de una reunión de cátedra previa a la salida de vacaciones de todo el equipo de profesores, todos los adjuntos y asistentes estaban más que extrañados por lo que su catedrático les había dicho. De manera directa, como desvelando cuál era la llave de unas vacaciones exitosas dijo: “he estado durante muchos años pensando en vacaciones y esperando ese momento en el que podía relajarme, reflexionar, planificar y hacer una composición de mi agenda”.

No está lejos de lo que realmente son unas vacaciones, que a parte del descanso físico y mental, debemos empezar a comprender que además son el momento idóneo para pensar en libertad, sin presiones de reuniones, objetivos a cumplir, etc.

No es extraño que algunas personas incluso hagan una lista de las cosas, tanto de los planes específicos de descanso, como el lugar elegido, vuelos, previsión del tiempo, compañía de otras personas además de la familia, etc. Pero esa lista mágica también incluye (al menos es lo que aconsejamos) un recordatorio de aquellos problemas que exceden el espacio temporal de nuestro descanso, que corresponden seguramente al primer semestre después del período vacacional, pero que nos da más seguridad que pensemos al respecto, algo así como tener la cosa controlada.

¿Por qué no en otro momento del año?

Porque para hacer la lista debemos estar libres de esas tensiones que elevan nuestro factor ansiolítico, a veces nos mantiene ocupados en cosas menores que no son las que deberían preocuparnos, pero como suele decirse coloquialmente, son las que hacen ruido.

La cuestión es que va más allá de la profesión que tengamos o del negocio que regentamos. Se trata de plantearse un cambio que necesitamos hacer ya que nunca tenemos la mente despejada para pensar en ello, pero que con seguridad está afectando también el tiempo de disposición que dejamos para nuestra propia vida personal.

No es de extrañar que cuando nos montamos en un avión con destino a 6.000 km de distancia, tengamos el placer de leer el libro sobre la historia y cultura de las ciudades que vamos a visitar, lugares naturales exóticos y espectaculares, mientras que también pensemos sobre esa lista a la que nunca prestamos atención y ahora nos parece atinado hacerlo a 9.000 metros de altura mientras nos tomamos un refresco. Es que con un poco de espacio y sobre todo tiempo, nuestra vida puede cambiar, sencillamente porque sentimos el placer de la disposición de las horas y que podemos controlar nuestro reloj, justamente lo contrario que hacemos todos los días durante 11 meses de trabajo.

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