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Unespa pide que la negociación colectiva se convierta en el motor de la previsión empresarial

Pilar González de Frutos
Pilar González de Frutos, presidenta de Unespa, partició en la jornada titulada ‘La agenda de las pensiones para 2017’ organizada por EY en Madrid el 17 de noviembre de 2017.
Redacción
20 de Noviembre de 2017, 08:30CET

Según sus palabras, “la negociación colectiva es, esencialmente, el motor de la previsión empresarial. Miren ustedes si no el caso de países como holanda, suecia o dinamarca, en los cuales el acuerdo social es la forja de donde salen las pensiones complementarias, sustitutivas incluso, del pilar de reparto. Así pues, en modo alguno sería justo decir que los países que tienen una fuerte tradición a la hora de articular su mercado laboral mediante la negociación colectiva son países alejados de la solución que buscamos; más bien, como digo, todo lo contrario. Pero lo que sí es un hecho, al menos para mí, es que la negociación colectiva puede operar como un freno objetivo al desarrollo de la previsión empresarial. En primer lugar, porque rechace de plano cualquier elemento de obligatoriedad. Todos los países en los que el acuerdo social gobierna la previsión colectiva son países en los que, por la vía de los hechos o por la de la ley, la previsión tiene elementos de obligatoriedad. El fallo, pues, no está en sí en la negociación colectiva, sino en cómo ésta, en ocasiones, concibe el reto, esto es: como un reto voluntario”.

Añadió que “lo primero que necesita la previsión empresarial es que la negociación colectiva se alíe con ella. Se convierta en su principal impulsora. Asuma una idea que es crucial para todo esto, a la que volveré al final de mis palabras: la idea de que un sistema de previsión bien montado es aquél que abandona su zona de confort y se expande entre trabajadores que por sí mismos nunca habrían ahorrado. Un buen sistema de previsión no mira a los que ya piensan en ahorrar; mira a quienes creen que no son capaces de hacerlo, que no ganan lo suficiente, que aquello no es para ellos”.

También afirmó que “la labor de la negociación colectiva debe ser establecer suelos de previsión que garanticen una prosperidad mínima para todos los trabajadores. Esto supone que los interlocutores sociales deben asumir un concepto de salario más amplio. Las personas que se sientan a negociar deben ser conscientes de un hecho: ya no están dialogando sólo sobre el salario presente; también lo están haciendo sobre las rentas futuras. A nadie se le ocurriría aceptar una negociación salarial sobre un conjunto de trabajadores partiendo de la base de que algunos de ellos no van a cobrar nada. Pero, entonces, ¿Por qué se acepta negociar sobre la base de que unos trabajadores tendrán salario diferido, esto es, pensión, y otros no?”.

Finalmente resumió que “es necesario que quien no está ahorrando en 2017 lo haga en, digamos, el año 2023. Para este objetivo, la empresa y la negociación colectiva son la mejor herramienta que tenemos. Es muy buena porque, además, instrumentar las cosas en el segundo pilar nos dará más seguridades de que no se queda nadie atrás o, más concretamente, nos garantizará que si alguien no participa será porque no quiere. No porque no pudo o no sabía. Un objetivo que tenemos los ofertantes de esquemas de ahorro previsión es lograr despertar el interés por ahorrar a largo plazo en quien vive alejado de esa cultura del ahorro. Es importante desarrollar productos que transmitan al cliente toda la potencia de una buena gestión actuarial y financiera; pero que lo hagan con una formulación sencilla, fácil de entender. De una forma que un cliente en principio poco interesado en el ahorro pueda hacer suya. Ésa es nuestra labor pendiente. La de los interlocutores sociales es comprender la importancia de este reto; y la de nuestros responsables políticos, hacerse cargo de que ya no es hora de discursos retóricos. Es la hora de un diálogo técnico, desapasionado y eficaz”.