Título

Unespa: “Japón lleva años con los tipos bajos y su seguro de Vida no ha colapsado”

Pilar González de Frutos
Cedida
Pilar González de Frutos, presidenta de Unespa, participó ayer en la I Jornada de Seguros de AFI, donde analizó en profundidad el impacto en el sector del entorno de tipos bajos.
Rafael Sierra
24 de Noviembre de 2017, 08:30CET

Según sus palabras, “los tipos bajos son el futuro desde el punto de vista de que pueden prolongarse. Europa teme a ese entorno porque hay razones para pensar que se pueda producir y, sobre todo, porque ya se ha producido o se está produciendo. Todo el mundo le llama a eso «escenario japonés» porque es, efectivamente, Japón quien puede exhibir ya una larga experiencia de años de tipos bajos que vienen a reflejar las dificultades de su economía a la hora de volver a despegar. El país asiático, lo acabo de decir, está experimentando desde años un entorno de tipos bajos; pero eso, fíjense, no ha provocado el colapso total de su seguro de vida”.  

Añadió que “los tests de estrés de Eiopa reflejan que el seguro español es más sensible al escenario de doble golpe que al de tipos bajos. Esto le pasa a todo el seguro europeo, pero en nuestro caso es especialmente relevante. También los test avalan claramente las estrategias de gestión de activos y pasivos, que son generalizadas en el seguro de vida español. Realizar una gestión conjunta de ambos lados del balance es lo que nos permite garantizar compromisos y, al mismo tiempo, no estar tan afectados por escenarios de tipos bajos como lo puedan estar otros mercados. Nuestros activos de renta fija, que suponen el núcleo duro de la cartera de inversión en sí, tienen una duración modificada que es la cuarta de Europa detrás Reino Unido, Países Bajos y Alemania; aunque con la matización de que esa ratio, en nuestro caso, afecta al 87% de nuestras inversiones; porcentaje que es del 52% para los británicos, 72% para los holandeses, y 56% para los alemanes”.

Innovar en las inversiones

La tercera cosa que dice el test de estrés es que: “A la hora de delimitar esa posición básica de solvencia que es la ratio de activos sobre pasivos, hay mercados, y el español es uno de ellos, en los que el tratamiento de los compromisos a largo plazo, así como las medidas transitorias de Solvencia II, tienen un impacto importante a la hora de establecer una relación positiva. Y este es un punto en el que el primero de los elementos que estoy tratando se imbrica con el segundo, esto es, el reto de la longevidad. Todo esto, sin embargo, apenas nos sirve para congraciarnos con la idea de que el chaparrón nos ha cogido con el chubasquero puesto. Pero eso no es consuelo total para la pregunta de qué va a pasar si en el futuro se eterniza la situación de tipos bajos. Probablemente, ante una situación de prolongación de un entorno de tipos bajos, la respuesta del sector tendrá que ser, lo he dicho al principio, gestionar el cambio. Gestionar el cambio, pues, significa cambiar. Innovar en el ámbito inversor”.

Asimismo, dijo que “el problema fundamental es que en economías en las que los títulos clásicos de renta fija dan rentabilidades magras, si es que las dan, y la bolsa además está cara, las posibilidades de arrancar rentabilidades a los dos mercados que han sido las dos principales palancas de la actividad financiera en el largo plazo son escasas. Además, la experiencia viene a decirnos que las rentabilidades de la renta fija y la variable suelen estar bastante correlacionadas en el largo plazo, así pues es difícil construir una estrategia diversificada con otros puntos de apoyo. El reto es encontrar destinos para la inversión que exporten rentabilidad pero cuyos riesgos inherentes, al tiempo, obedezcan a dinámicas diferentes a las de los dos grandes mercados citados. Es necesario, pues, tomar otros riesgos. En este entorno el debate es muy amplio, y es un debate en el que se manejan opciones, digamos, clásicas, como el capital-riesgo. Pero también otras nuevas, y éste es el momento en el que este punto se imbrica con la innovación, como pueda ser el crowdlending. Y, por supuesto, la inversión en infraestructuras”.

Emitir instrumentos híbridos

Y concluyo con una pregunta: “¿Es lógico y coherente que las entidades aseguradoras emitan instrumentos híbridos? Supongo que la mayoría de ustedes considerarán que sí. Y yo no les voy a decir que no. Les voy a decir lo que dice el gallego, y la gallega: depende. Invertir en un instrumento híbrido será una buena idea siempre y cuando el supervisor considere que merece una buena calificación como fondo propio. Si el criterio del supervisor fuese que dicho instrumento apenas merece una calificación, por ejemplo, como Tier3 o, para que nos entendamos mejor, fondo propio con una muy escasa capacidad de cobertura de compromisos, entonces ya pueden llegar todos los expertos financieros del mundo a decir que emitir ese pasivo es una gran idea, porque el asegurador no lo hará, o lo hará con cuentagotas. Este ejemplo nos tiene que servir para concretar un mensaje final: la innovación en la inversión no depende únicamente de los innovadores; depende, también, de los legisladores y de los supervisores. Un asegurador que de serlo se precie no da un paso relevante en su gestión si no sabe antes de hacerlo que no va a levantar serias resistencias en el supervisor, porque hacer negocio contra el supervisor es la peor de las ideas que se le puede ocurrir a alguien”.