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Pilar González de Frutos (Unespa): “El sistema de reparto no da más de sí”

Pilar González de Frutos
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Pilar González de Frutos, presidenta de Unespa, afirmó en la presentación Barómetro de Previsión Social para la Jubilación de Expansión y Nationale-Nederlanden que “el sistema de reparto no da más de sí”.
Redacción
18 de Octubre de 2017, 08:15CEST

Comenzó preguntándose: “¿Las pensiones son un problema? Bueno, se podría decir que sí; pero no es menos verdad que pueden ser vistas como una oportunidad. Cualquier sociedad moderna como la española tiene, en efecto, la oportunidad de abordar el diseño adecuado de su sistema de bienestar y con ello trepar hasta la élite futura de las naciones más competitivas. Porque una cosa que es, hoy, prácticamente incuestionable, es que la sociedad que tenga bien resuelto el tema de las pensiones, que sepa tener dentro de tres o cuatro décadas una buena combinación de sostenibilidad y suficiencia, será, también la sociedad más dinámica y eficiente de su entorno”.

Con rotundidad afirmó que “lo que tenemos que tener claro no es que las pensiones no dan más de sí. Lo que no da más de sí es el sistema de reparto. Pero no debemos tomar la parte por el todo, porque el sistema de reparto no son las pensiones”. No obstante, señaló que “el sistema de reparto va a permanecer porque se sustenta en un pacto intergeneracional escrito en piedra, escrito en la Constitución. Va a permanecer y además va a seguir siendo la principal fuente de recursos para las personas jubiladas. No hay que derribarlo ni nada de eso; lo que hay que hacer es construir otro justo al lado”.

Así propuso “algo mucho más racional, construir un pilar de previsión que esté menos afectado por los problemas de la longevidad. Un pilar, por lo tanto, basado en la capitalización, en el ahorro colectivo en el seno de las empresas, de los sectores o de las corporaciones. De esta manera, seguiremos realizando transferencias intergeneracionales mientras, a la vez, cada generación construye sus prestaciones complementarias, ganando con ello en autonomía financiera durante la jubilación. No se trata de privatizar las pensiones; se trata de salvar las pensiones colocando a su lado otro pilar en el que puedan apoyarse entre sí. Complementarse”.

Según la presidenta de Unespa, “los aseguradores creemos que todo esto puede construirse sin erosionar la libertad de decisión de cada uno. Es más: nos gusta que haya libertad de decisión, porque una de las cosas que creo que está fallando en el actual sistema de previsión es que se ha apartado al individuo de su epicentro. Hoy en día las personas apenas toman decisiones sobre sus pensiones, sobre todo futuras, y eso no es bueno. El diferimiento de rentas en el tiempo es una práctica en la que interviene la decisión personal, y es por ello que cada persona individualmente, y las personas colectivamente por ejemplo en el ámbito de una empresa, deben enfrentarse al reto de tomar decisiones. Si lo hacen, en el camino deberán informarse y aprender cosas que les serán muy útiles a la hora de planificar su futuro”.

En su opinión, “en un sistema de adscripción por defecto como el que nosotros defendemos, el trabajador es automáticamente adscrito a un entorno de ahorro-previsión por su empleador, aunque, en un gesto posterior, puede tomar la decisión de abandonarlo. Es, por lo tanto, un sistema que respeta la libertad última de las personas, la libertad de ahorrar o de no ahorrar; pero genera la gran diferencia sobre sistemas como el actual en España de que, en un sistema de adscripción por defecto, la situación de partida es que el trabajador está ahorrando. Está aportando recursos para sus rentas futuras”.

Insistió en que “la principal responsabilidad de la sociedad civil y de quienes formamos parte de ella es presionar y convencer a nuestra clase política de que no debe caer en esta tentación. Pan para hoy y menos pan para mañana no es la mejor de las soluciones, ni la más justa. Nosotros, los españoles, podemos y debemos creer en un presente y un futuro con la misma cantidad de pan, sino mayor. Podemos, y debemos, ambicionar un sistema de pensiones que funcione bien para los que hoy están jubilados; para los que les queda poco para hacerlo; para los que están en la mitad de su edad laboral; y hasta para los que hoy ni siquiera la han empezado. Todo el mundo que ha gestionado alguna vez un balance y una cuenta de resultados sabe cuál es la consecuencia de no abordar a tiempo las reformas y las modernizaciones necesarias”.