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Antonio Hernández-Gil recibió el XXIII Premio Pelayo de Jurista de Prestigio

Entrega del Premio
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Antonio Hernández-Gil Álvarez-Cienfuegos, catedrático en Derecho Civil y ex decano del Colegio de Abogados de Madrid, recibió ayer el XXIII Premio Pelayo para Juristas de Prestigio.
Redacción
17 de Noviembre de 2017, 08:15CET

El presidente del Consejo General del Poder Judicial, Carlos Lesmes Serrano, ha hecho entregó ayer a Antonio Hernández-Gil Álvarez-Cienfuegos, del galardón del XXIII Premio Pelayo para Juristas de Reconocido Prestigio. La semblanza del galardonado la efectuará Consuelo Madrigal Martínez-Pereda, Fiscal de la Sala Segunda del Tribunal Supremo.

El Premio está dotado con 30.000 € (que goza de exención fiscal) y una estatuilla conmemorativa.

Han participado desde la Mesa Presidencial: el presidente del Consejo General del Poder Judicial, el Ministro de Justicia, el presidente del Consejo de Estado, el presidente del Jurado del Premio Pelayo y Consejero Permanente de Estado y el presidente de Pelayo.

En esta ocasión asistieron más de 800 personas al acto de entrega, entre las que figuró el Jurado en pleno, así como una nutrida representación de las personalidades políticas, jurídicas y empresariales, entre ellas: anteriores Ministros como Mariano Fernández Bermejo, Javier Moscoso, Marcelino Oreja o Isabel Tocino, anteriores Fiscales Generales del Estado como Juan Ortiz Urculo, Consuelo Madrigal, Eduardo Torres-Dulce o Cándido Conde Pumpido, así como Sergio Alvarez, Director General de Seguros, y José M. Holgado Merino, Director General de la Guardia Civil. Asistieron también ilustres juristas del Consejo General del Poder Judicial, Tribunal Supremo, Tribunal Constitucional, Consejo de Estado, Fiscalía, Audiencias, Parlamentarios, Rectores de Universidad, Letrados y Procuradores de los más prestigiosos despachos, máximos representantes de la Universidad, de la política, así como de la sociedad y del mundo empresarial.

Antonio Hernández-Gil, en su discurso como galardonado, hizo de forma brillante un balance sobre su concepción del derecho. En sus propias palabras, “el derecho no sólo está impregnado de valores, sino que es él mismo un valor, por su capacidad de transformación social”. Sólo a través del derecho se progresa hacia una sociedad más justa. D. Antonio recordó cómo ahora “Europa y España parecen condenadas a la confusión, sin una decisión inmediata de esfuerzo colectivo”. Pero también destacó la importancia de seguir el mandato Constitucional, con el que estamos comprometidos, siendo el papel de los juristas el de integrar las ideas y los valores en una arquitectura institucional adecuada, que debería desarrollarse en una nueva Edad de los Deberes.

Por su parte, Consuelo Madrigal, miembro del Jurado y ex Fiscal General del Estado, realizó una impecable semblanza del galardonado, destacando su precocidad, así como su sabiduría, que abarca más allá del ámbito del derecho, en mundos como la música, la filosofía o la astronomía, por mencionar algunos. Pero sobre todo, Consuelo Madrigal destacó la profunda vertiente humanista de Antonio, quien a lo largo de toda su obra jurídica siempre ha promovido el poder que tiene la ética, la filosofía y el derecho, para transformar y mejorar el mundo.

Para finalizar José Boada Bravo, presidente de Grupo Pelayo, convocó la XXIV Edición del Premio Pelayo para Juristas de Reconocido Prestigio.