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Allianz advierte que la tecnología aumenta el riesgo de retirada de producto

Tecnología
Allianz Global Corporate & Speciality (AGCS) advierte que los riesgos de retirada de producto crecen, tanto en volumen como en número, por nuevas causas de origen tecnológico.
Redacción
05 de Diciembre de 2017, 10:30CET

Allianz Global Corporate & Speciality (AGCS) destaca en su último informe que el riesgo de retirada de producto ha experimentado un importante crecimiento en la última década y ha traído consigo potenciales pérdidas con volumen y complejidad sin precedentes. Un pedal defectuoso causa la aceleración involuntaria del coche. Un brote de contaminación en cacahuetes provoca una reducción del 25% de las ventas de todo el sector. Estos dos incidentes fueron motivo de importantes retiradas de productos que causaron pérdidas multimillonarias. El riesgo asociado al producto es en la actualidad uno de los mayores peligros a los que se enfrentan hoy en día las empresas. Partiendo del análisis de las reclamaciones de seguro, el informe de la aseguradora señala al sector de la automoción como el más afectado por las retiradas de productos, seguido por el sector de alimentación y bebidas.

“Las retiradas de producto se han incrementado de manera constante en la última década. Hoy en día, asistimos a niveles récord, por volumen y coste, de retiradas”, afirma Christof Bentele, director global de Crisis Management en AGCS. “Una normativa más estricta y sanciones más duras, el crecimiento de las grandes empresas multinacionales y las cadenas globales de suministro, una mayor concienciación del consumidor, el impacto de las tensiones económicas sobre investigación y desarrollo (I+D) y la producción e, incluso, el crecimiento de las redes sociales son algunos de los factores que han contribuido a esta situación”.

Los productos defectuosos no sólo constituyen un grave riesgo para la seguridad del público, sino que también pueden ser causa de un importante perjuicio económico para las empresas responsables. Los incidentes asociados a productos han generado en los últimos cinco años pérdidas superiores a los 2.000 millones de dólares, lo que, según el análisis de AGCS de las reclamaciones en el sector del seguro, los convierte en el principal factor generador de pérdidas por responsabilidad. Las reclamaciones por retirada son, junto con las motivadas por responsabilidad de producto, uno de los principales factores.

El informe “Retirada de producto: cómo gestionar el impacto del nuevo panorama de riesgos” analiza 367 reclamaciones de seguro por retirada de producto de 28 países y 12 sectores industriales entre 2012 y el primer semestre de 2017. Los productos o trabajos defectuosos constituyen la causa principal de reclamaciones, seguida por la contaminación de productos. El coste medio de un incidente significativo supera los 12 millones de dólares (10,5 millones de euros), aunque el coste de los mayores incidentes supera con mucho esta cifra. Más del 50% de las indemnizaciones tiene su origen en diez incidentes. Según el análisis de las reclamaciones, el sector de informática/electrónica es el tercero más afectado, por detrás de automoción y alimentación y bebidas.

Sector de la automoción con más costes

Las retiradas del sector de la automoción representan más del 70% del valor de todas las indemnizaciones analizadas, lo que no resulta sorprendente teniendo en cuenta los recientes niveles récord de actividad tanto en Estados Unidos como en Europa. “En el sector de automoción, asistimos a un número creciente de retiradas que afectan a más unidades”, afirma Carsten Krieglstein, director regional de Responsabilidad Civil para Europa Central y Oriental en AGCS. “Esta situación está motivada por factores como una mayor complejidad de la ingeniería, unos menores tiempos de ensayo, la externalización de I+D y mayores presiones de costes. El cambio del sector de automoción hacia los vehículos eléctricos y la movilidad autónoma generará mayores riesgos de retirada”.

Una de las mayores retiradas en el sector de automoción hasta la fecha, por airbags defectuosos, se prevé que provocará la retirada en todo el mundo de entre 60 y 70 millones de unidades de diecinueve fabricantes. Sus costes se han estimado en cerca de 25.000 millones de dólares. Este incidente es un buen ejemplo del creciente “efecto dominó” que afecta no sólo al sector de automoción, sino también a otros sectores. Teniendo en cuenta la utilización de numerosos componentes comunes, una única retirada puede afectar a todo un sector.

El sector de alimentación y bebidas es el segundo más afectado, con el 16% de las indemnizaciones analizadas y un coste medio de reclamación por retirada significativa cercano a los 9,5 millones de dólares (8 millones de euros). Los alérgenos no declarados (incluidos los casos de mal etiquetado) y los patógenos constituyen uno de los mayores problemas, junto con la contaminación por trozos de cristal, plástico o metal. La adulteración maliciosa e, incluso, los casos de extorsión representan una amenaza cada vez mayor, así como el crecimiento del “fraude alimentario” que ha pasado a ser uno de los principales problemas y causa de perjuicio en la reputación y grandes pérdidas, como pudo verse hace cuatro años en Europa con el escándalo de la carne de caballo.

El informe también señala que los productos procedentes de Asia siguen representando un número desproporcionado de retiradas en Estados Unidos y Europa, en reflejo del traslado hacia Oriente de las cadenas globales de suministro y de los controles de calidad tradicionalmente más laxos en algunos países. Sin embargo, la creciente regulación sobre seguridad y la mayor concienciación del consumidor hacen que las retiradas de producto crezcan también en Asia.

Tecnología para tratar riesgos

En el informe se identifican también nuevas causas de retirada que motivarán futuros riesgos y reclamaciones, y que, en su mayor parte, tienen origen en las nuevas tecnologías. Avances en los ensayos de producto, como la tecnología de secuenciación genómica, van a facilitar en el futuro a supervisores y fabricantes la trazabilidad de los productos contaminados, lo que podrá salvar vidas, pero también acabar con un número mayor de demandas, ya que la identificación de los responsables será más fácil.

Las ciberretiradas pueden convertirse en una realidad creciente. Los hackers podrían cambiar o contaminar un producto mediante el control de la maquinaria en plantas con producción automatizada. “El riesgo cibernético está infraestimado hoy por hoy”, sostiene Bentele. “Ya hemos visto retiradas de productos motivadas por vulnerabilidades de seguridad cibernética en coches y cámaras”. Tecnologías innovadoras, pero todavía no probadas, como la inteligencia artificial y la nanotecnología también podrían transformar el riesgo de retirada de producto.

Las redes sociales son una vía rápida y efectiva para comunicarse con los clientes, pero si no se gestionan adecuadamente, también pueden agravar el riesgo de retirada de producto. “Las redes sociales han cambiado por completo la retirada de producto”, afirma Stewart Eaton, director de Retirada de Producto de AGCS en Reino Unido. “Un post o un tuit erróneo pueden causar un perjuicio en la reputación y afectar directamente al volumen de una retirada, lo que obliga a las empresas a reaccionar con mayor celeridad”.

Las retiradas de productos por motivos éticos y de reputación, más que por cuestiones de seguridad, también están aumentando: casos en los que se ha empleado trabajo infantil o esclavo en la cadena de suministro o incluso en los que alimentos halal o veganos se han etiquetado mal o se han falsificado. “Se van a producir incidentes en los que, pese a la inexistencia de obligación legal, lo correcto será retirar el producto. Se trata de un riesgo genuino de negocio para el que las empresas deben estar preparadas”, afirma Bentele.

Gestión preventiva de las crisis

La planificación y preparación, antes de que se produzca un incidente, pueden tener un gran impacto sobre el volumen de la retirada y sobre el perjuicio económico y la reputación. Un seguro especial de retirada de producto, como parte de un programa integral de gestión de riesgos, puede ayudar a que el negocio se recupere con mayor rapidez al cubrir los costes de la retirada de producto, incluida la pérdida de beneficios. También ofrece acceso a servicios de gestión de crisis y a consultores que pueden poner a prueba los procedimientos de la empresa y prestar apoyo global en cuestiones como enlace con el supervisor, comunicaciones, investigación de la trazabilidad y adulteración del producto e, incluso, secuenciación genómica y análisis del ADN para comprender la contaminación del producto.

“Actualmente se presta mucha más atención al modo en que las empresas responden ante productos defectuosos o contaminados, a su capacidad de respuesta y a la resiliencia de sus sistemas de seguridad. Hoy más que nunca los consumidores forman parte de la ecuación y determinan la conducta de las empresas al condicionar sus elecciones al modo en que las empresas gestionan las crisis. Las empresas que adopten la gestión de crisis y la incorporen a su ADN tienen muchas menos probabilidades de sufrir un incidente grave”, afirma Bentele.