Ignacio Machetti Bermejo, presidente de Agroseguro.

“La colaboración público-privada es la fórmula más idónea ante riesgos de naturaleza excepcional”

Hace unos días, el pasado 31 de marzo, Agroseguro celebró la Junta General de Accionistas, esta vez en formato digital, tras el cambio de estatutos. Para conocer un poco más sobre esta cita, los resultados del seguro agrario en el pasado ejercicio, cómo le afectó la COVID-19 y cuáles son las previsiones para este 2021 hemos hablado con Ignacio Machetti Bermejo, presidente de Agroseguro.

¿Qué valoración hace Agroseguro de esta cita y qué feedback ha recibido de sus accionistas?

Efectivamente, tras el cambio realizado el pasado año en los Estatutos, la Junta se ha realizado por primera vez de manera telemática, con asistencia de la práctica totalidad del accionariado, aprobándose las cuentas del año 2020 y el informe de gestión. A lo largo del año se informó puntualmente a los accionistas no miembros del Consejo de la marcha de la sociedad y del negocio, pero la Junta es la cita más importante. Las impresiones son muy positivas: se ha superado un año difícil y el resultado ha acompañado razonablemente.

Resultados del seguro agrario 2020

El 2019 cerró con un resultado positivo de 21,55 millones de euros (después de dos ejercicios seguidos con resultados negativos) ¿Se mantuvo esta tendencia positiva en el 2020?

Así es, el año 2020 se ha cerrado con un resultado positivo de 8,92 millones de euros y, lo que es más importante, ha habido crecimientos en todas las magnitudes significativas. Con casi 416.000 pólizas contratadas, las primas totales contratadas en el ejercicio alcanzaron los 796 millones de euros, un 1,64% más que el año anterior y la cifra más alta en la historia del seguro agrario. Además, también han alcanzado valores récord las cifras de producción asegurada (por encima de los 15.200 millones de euros) y las de superficie cubierta (más de 6 millones de hectáreas).

Y en lo que afecta a la siniestralidad, ¿Cuál fue en 2020, en cifras, el impacto de los daños meteorológicos? ¿Sigue en alza la tendencia iniciada en 2016?

El año 2020 ha sido convulso en todos los sentidos, y también desde el punto de vista climatológico, con abundantes borrascas, lluvias y, especialmente, fuertes pedriscos, que se iniciaron a principios de año y se repitieron de manera generalizada hasta el final del otoño. Efectivamente, los riesgos extremos muestran una tendencia creciente, y concretamente los pedriscos son cada vez más extensos y severos; pero, por suerte, este no ha sido un año de sequía –frecuente en la última década–, y eso se ha traducido en una buena cosecha cerealista, que es uno de los pilares de la producción agrícola de nuestro país.

En total, hemos pagado 633 millones de euros en indemnizaciones, lo que supone el cuarto ejercicio más alto en términos nominales. Con 228 millones, el granizo ha sido la “estrella” entre los riesgos, y los frutales, con 133 millones, el cultivo más afectado.

A finales del 2020, Agroseguro informó de que la superficie vitivinícola protegida por el seguro agrario había aumentado un 25% en los últimos cinco años. ¿Hay una mayor concienciación entre los viticultores y en la actividad agraria en general?

Sin duda, hay mayor concienciación entre los viticultores, porque su producción es muy sensible a riesgos como la helada o el pedrisco, pero también en muchas otras producciones agrarias importantes, como son los frutales o los cultivos herbáceos, cuya superficie asegurada creció un 8% y un 6%, respectivamente, en el último año.

El sector en su conjunto, efectivamente, es consciente de que los fenómenos meteorológicos son cada vez más frecuentes y menos previsibles. En la última década hemos sufrido tres graves periodos de sequía, varias DANA, borrascas muy intensas, como ‘Gloria o, ya en 2021, ‘Filomena’, y pedriscos cada vez más extensos y generalizados. Y naturalmente, es la actividad agraria y ganadera la más vulnerable. Por eso, el productor agrario sabe que el seguro agrario es un aliado sólido y estable.

Valoración del 2020, cómo afectó la COVID-19

¿Cómo ha afectado la COVID-19 a Agroseguro como empresa y como aseguradora?

Como empresa, hemos seguido todos los protocolos y actuaciones recomendadas por las autoridades sanitarias nacionales y autonómicas para proteger la salud de los trabajadores y reducir el riesgo de transmisión del virus. Como gestora del seguro agrario, naturalmente, la prioridad ha sido garantizar el nivel de servicio a nuestros asegurados, tanto en la contratación y emisión de pólizas como en la tramitación de los siniestros. Aunque Agroseguro ya utilizaba medios telemáticos de trabajo, nunca se había hecho de forma generalizada, y la pandemia nos ha obligado a acelerar los procesos de digitalización, desplegando dispositivos, aplicaciones y plataformas de videoconferencia para nuestros empleados, adaptando la capacidad de nuestras líneas y redefiniendo procesos.

El resultado ha sido totalmente satisfactorio: se ha contratado con total normalidad, y de hecho entre marzo y junio del año pasado se suscribieron más de 175.000 pólizas; y en cuanto a los siniestros, una de las claves era la tasación, y aquí implantamos una plataforma de teleperitación para las primeras visitas que nos permitió gestionar 420.000 siniestros en total durante el estado de alarma de la primavera de 2020, con unas indemnizaciones superiores a los 235 millones de euros, que fueron abonadas sin la más mínima demora, al tiempo que se reducían desplazamientos y se garantizaba la seguridad tanto de los peritos como de los asegurados.

Si algo ha demostrado esta crisis es que la colaboración público-privada se plantea como una opción cada vez más factible. Agroseguro puede dar buena cuenta de ello, ¿no?

Sin duda, es la fórmula más idónea ante riesgos de naturaleza excepcional, y estos lo son. El seguro agrario es, desde siempre, una apuesta decidida de las administraciones públicas, e incluso en una coyuntura tan difícil como la actual están destinando más recursos a apoyarlo, como lo demuestra el incremento presupuestario para subvenciones a las primas que ha realizado el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación a través de la Entidad Estatal de Seguros Agrarios (ENESA) y las actuaciones en el mismo sentido de algunas comunidades autónomas. Pero no solo es un apoyo financiero: el sector público está muy comprometido en la permanente adaptación de las distintas líneas de seguro y en el mantenimiento de un sistema equilibrado y duradero. La colaboración es diaria.

ADN ya dio cuenta de que, a finales de año, el Consejo de Ministros aprobó el Plan de Seguros Agrarios Combinados para 2021 con una dotación de 256,47 millones de euros, es decir, con un incremento de 40 millones (19%) ¿Cómo se valora esta medida?

Muy positiva, importantísima. No solo responde a que, si crece el aseguramiento, también tienen que hacerlo, de manera acompasada, los fondos públicos que lo impulsan mediante la subvención de las primas; es que, además, este incremento para el 42º Plan de seguros agrarios va a permitir nuevas medidas, como una revisión al alza de las subvenciones destinadas a los seguros complementarios, a los recargos de las pólizas con alta siniestralidad o a las pólizas de los jóvenes agricultores, que son el futuro del sector.

Previsiones para este 2021

¿Con qué objetivos trabaja Agroseguro en este 2021 y, ya cerrado el primer trimestre, con qué previsiones?

El principal objetivo es continuar respondiendo con solidez a la confianza que los agricultores y ganaderos vienen mostrando en el seguro. Desde el punto de vista tecnológico, en 2021 tenemos que consolidar muchos de los avances que la situación sanitaria nos obligó a acelerar, tanto en materia de contratación como en relación con la tramitación de los siniestros. En definitiva, mantener al seguro agrario en España como una de las principales referencias mundiales.

Las previsiones en este seguro ya son más complejas, pero sí puedo decir que el año ha empezado con dureza: en enero, con la famosa borrasca ‘Filomena’, con unas nevadas que dificultaron la movilidad, y por tanto la gestión de los daños, y que vinieron seguidas por unas intensísimas heladas, que fueron lo que más daño causó; y en marzo, en el puente de San José, de nuevo con una excepcional bajada de las temperaturas en un momento de gran exposición de producciones importantes, especialmente en el valle del Ebro o en Castilla-La Mancha. Pero bueno, para eso está el seguro… Y la contratación, por su parte, está manteniéndose al mismo ritmo que el año pasado.


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