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Román Mestre | ‘La importancia de empezar (pronto) a trabajar con IA’

Según diversos estudios la Inteligencia Artificial (IA) es el futuro del sector. Consultoras, medios de comunicación y los propios actores del seguro señalan esta tecnología como la más importante y de mayor impacto en el sector asegurador. Pero, pese a este convencimiento colectivo sobre la importancia de la IA, la implantación de esta tecnología en el negocio asegurador no parece se produzca al ritmo que vaticinan los expertos.

Siempre ha existido un gap entre los early adopters y la generalización en el uso de los avances tecnológicos. Ante cualquier innovación son siempre un pequeño grupo de pioneros quienes antes que nadie se lanzan a investigar sus ventajas. Y no es hasta que se consolida definitivamente cuando el resto decide subirse al carro recuperando el tiempo perdido a base de grandes inversiones.

En el caso de la IA y el seguro existen tres factores fundamentales para pensar que el mejor momento para empezar a ponerse en marcha fue ayer. El primero es que pese a lo que parece, la IA no es nueva y los pioneros en el campo de la IA peinan todos canas. Efectivamente el término IA se acuñó en 1956 y aunque su auge no despuntó hasta los 90, gracias a la mejora de la capacidad de procesamiento y análisis de datos, hoy en día es una tecnología muy madura.

El segundo hace referencia a las empresas que actualmente abanderan el uso de esta tecnología, las insurtech. Estás compañías, que tal vez surgieron como startups en garajes de Silicon Valley, hoy son multinacionales que pretenden sacudir los cimientos del sector. El movimiento insurtech está aquí y las wefox, Lemonade, Hippo o Metromile han venido para quedarse. Y todas ellas apuestan decididamente por la IA como uno de los motores de su éxito. 

El tercero, y tal vez más importante, es que la IA es una tecnología que ofrece beneficios de carácter exponencial. Por un lado, a medida que empezamos a aplicar la IA al negocio, conocemos más y mejor los datos que disponemos, y esa información es básica para seguir creciendo. Los datos son fundamentales para poder utilizar la IA en nuestros negocios y cuanto antes arranquemos antes empezaremos a depurar, ordenar y preparar las bases de datos. Y una vez tengamos una buena base, el proceso evolucionará y mejorará constantemente a través de los diferentes entrenamientos. La entrada de nueva información (cada vez de mejor calidad) sobre la que aprenden los algoritmos (de forma automática) es la gasolina a través de la que alcanzamos nuevos niveles para seguir creciendo.

En definitiva, este es un camino muy largo pero que conviene empezar cuanto antes porque no podemos tomar atajos y todo el tiempo desperdiciado es desventaja ante nuestra competencia. Y a diferencia de otros caminos, en los que los resultados parece que nunca llegan, con la IA podemos ver el impacto en el negocio de forma rápida y constante. La inteligencia artificial es según todos el futuro del sector pero tal vez lo más correcto sería decir que es ya el presente del seguro.

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