Román mestre

Román Mestre | ‘El gran reto’

Se cumple por estas fechas el primer aniversario del estallido de una pandemia que cambió nuestras vidas para siempre. Un virus que se expandió de forma vertiginosa y que obligó a repensar prácticamente todo. La economía no quedó al margen y la ola expansiva afectó a todo el mundo prácticamente de la noche a la mañana.

El sector asegurador mostró una gran (por no decir enorme) capacidad de reacción y adaptación. Mucho se ha escrito ya sobre eso. Sin ir más lejos, a finales del año pasado, en el que fuese el artículo que abría esta sección planteaba que la resistencia al cambio solo estaba en nuestras mentes y que el cambio sería la nueva normalidad.

Estamos ahora ante un momento crucial. Por un lado, la esperanza en forma de vacunas, el mayor conocimiento de la enfermedad y sus tratamientos médicos y las mejoras en la presión asistencial. Pero por otro, el lógico cansancio acumulado, la crisis económica y la amenaza de una nueva ola (con nombre de bombardero, B-117) que provoca nuevos cierres en países vecinos.

Y ante este panorama agridulce todos tenemos las lógicas ganas de dejar esto atrás y poder movernos libremente, ver, abrazar y besar a familiares y amigos tal cómo era antes. Y de nuevo la economía no está al margen. El empresario se encuentra también ante la tentación de querer volver a épocas pasadas. La morriña de tiempos pasados es muy fuerte, tanto que estamos ante el gran reto de este año 2021.

Es el momento de entender que la tecnología es nuestro gran aliado y que adoptar propuestas, hasta el momento consideradas impensables e inasumibles, es más sencillo de lo que a priori parece y producen grandes beneficios en el negocio. Volver no es una opción y seguir apostando por incorporar nuevas soluciones de carácter tecnológico debe ser una prioridad en cualquier empresa de mediación. Para que me entiendan, es como si después de todo lo que hemos pasado, ahora ya no investigáramos más vacunas de ningún tipo, fomentáramos hábitos no saludables y revirtiéramos todo lo avanzado. Absurdo, ¿no?

Es el momento de seguir atentos a novedades y ver de qué forma puede mejorarse la tecnificación o digitalización de los negocios. Desde nuestro punto de vista conviene estar atentos a todo lo que la pandemia ha acelerado en términos de movilidad (telemedicina, peritación online…) pero también a las enormes posibilidades de la Inteligencia Artificial. Efectivamente, lo que antes aprecia solo al alcance de grandes corporaciones con enormes presupuestos empieza a democratizarse y hoy en día ya es posible poder aplicar algoritmos en las corredurías para prever la caída de cartera (y eso es solo el principio).

Como decía, este es el gran reto que tenemos ante nosotros. La nostalgia que cualquier tiempo pasado fue mejor puede hacernos bajar los brazos. Pero la continuidad en los procesos de digitalización es fundamental. No olvidemos que todo lo que avanzado hoy constituirá la base del desarrollo del mañana. Y sin haber dado los primeros pasos por ejemplo en términos de mejora de la calidad de los datos no será posible aprovechar los enormes avances que están por llegar.

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