Vida acusa el impacto de la pandemia pero mira al futuro con optimismo

Vida acusa el impacto de la pandemia pero mira al futuro con optimismo

La caída de las contrataciones derivada de la crisis sanitaria puede verse compensada con un repunte del ahorro, debido a la incertidumbre sobre el futuro y a la contención del gasto. Sin embargo, preocupa la caída de los ingresos de las familias.

La facturación del negocio de Vida registró al cierre del tercer trimestre del año una caída interanual del 25,8%, mientras que el volumen del ahorro gestionado por el seguro se redujo en un  0,87%, con unas provisiones técnicas de 192.903 millones de euros a cierre de septiembre. Este descenso contrasta con el crecimiento del 4,5% del ahorro gestionado por las aseguradoras de Vida experimentado en el conjunto de 2019.

Según el informe ‘Impacto del COVID-19 en el sector asegurador’, elaborado por Deloitte, el 73% de los altos ejecutivos y ejecutivas entrevistados considera que debería ser el Consorcio de Compensación de Seguros quien se encargase de las cuberturas en caso de nuevas pandemias, dado el impacto que ha tenido sobre el ramo.

Impacto relevante

“El COVID-19 ha tenido, como en todos los aspectos de la sociedad, un impacto relevante en el seguro de Vida”, analiza Daniel Martos, director de Vida, Protección y Ahorro de AXA. “Las nuevas contrataciones se redujeron hasta en un 30% en periodos de confinamiento pero, por el contrario, ha aumentado la sensibilidad sobre su necesidad, tanto en los productos de Riesgo como de Ahorro. En este punto, destaca que “las búsquedas en Internet del seguro de Vida se han incrementado en más de un 30%. Y hablamos tanto de la parte de Riesgo como de Ahorro, que aunado a la situación actual de los tipos de interés, se encuentran en un momento en el que cobran una relevancia de gran calado, sin entrar en la futura reforma fiscal que formará parte de esta ecuación”, apuntan. “En referencia a un fuerte repunte de los rescates o la siniestralidad, no hemos notado hasta la fecha efectos relevantes”, concluye.

Acerca de los cambios en los hábitos de ahorro de los ciudadanos a consecuencia de la pandemia, “no creemos que sea un cambio disruptivo, sino que, por el contrario, será lento. Ahora mismo nos encontramos en un momento donde la sensibilidad por el ahorro está casi en máximos de los últimos años, pero necesitamos canalizar esta sensibilidad a través de un correcto asesoramiento”.

“El COVID-19 afectó de forma directa e inmediata en los niveles de nueva contratación porque hay que tener en cuenta que el confinamiento se produjo de un día para otro, y eso paralizó la actividad comercial de golpe”, relata Raúl Lucena, subdirector general de Vida de Seguros Catalana Occidente.

Optimismo

“Fueron meses difíciles para todo lo comercial, que nos pusieron a prueba”, pero “miramos al futuro con optimismo, ya que existen grandes oportunidades de crecimiento, incluso en este contexto. En los seguros de Ahorro, tras el descenso de actividad, que también se produjo en los meses de confinamiento, estamos logrando un aumento de negocio sobre todo en los productos Riesgo tomador, de forma que nuestros clientes están aprovechando las caídas de los mercados para tomar posiciones en estos productos, que son clara alternativa a los tipos de interés bajos del ahorro garantizado. No se han incrementado los rescates, al contrario, pero sí que ha aumentado el número de clientes que han paralizado sus aportaciones periódicas. Calculamos que esto se deba, probablemente, a las dificultades económicas derivadas de la crisis sanitaria”, apunta.

De cara al futuro, “la limitación en la actividad social y la inquietud por el futuro está suponiendo una contención del gasto, lo que a corto plazo nos lleva a un aumento del ahorro neto de las familias. Habrá que estar atentos a cómo evoluciona este indicador como consecuencia directa de las dificultades que muchos ciudadanos y empresas están viviendo en relación a los ingresos que obtienen del trabajo o de su actividad económica”, matiza.

Inversión socialmente responsable

A juicio de Virginia Calderón, jefa de Desarrollo del Negocio de Vida de Mapfre España, “la crisis del coronavirus ha sido y está siendo capaz de orientar el interés de los clientes hacia la inversión socialmente responsable que, poco a poco, estaba teniendo ya mayor acogida pero que, con esta situación, se hace mucho más notable. Este tipo de inversión no tiene en cuenta únicamente criterios financieros a la hora de invertir sino que, además, tiene en cuenta ciertos aspectos de tipo social, medioambiental, ético o de desarrollo sostenible, conociéndose también como inversión sostenible. Los fondos aquí encuadrados han mostrado mejores resultados durante la crisis sanitaria del coronavirus que los tradicionales, resaltando su capacidad de adaptación a situaciones adversas”, destacan.

“Esta crisis nos hará más conscientes de los riesgos a los que nos enfrentamos día a día y de las necesidades que nos pueden venir a futuro y ante las que tendremos que planificar previamente la forma de cubrirlas. Por esto mismo, consideramos que esta crisis puede ofrecer también oportunidades”, incide.

Problemas de liquidez

“Lo cierto es que de momento, la crisis del coronavirus lo que esta provocando es que en muchos hogares haya problemas de liquidez, y se produzcan rescates, o reducciones en las pólizas de ahorro ya formalizadas”, apunta desde el ámbito de la mediación, Lluís Pons, gestor personal de Cobertis, quien, sea como sea, confía en que “probablemente en un futuro” la pandemia acabe impulsando el interés por este seguro. “Los productos de Vida-Riesgo tendrán un impacto de compra superior en los hogares donde la renta sea media-alta y en rentas bajas desaparecerá probablemente la adquisición de los mismos ya que las prioridades serán otras (llegar a final de mes)”, vaticina. Cree que “difícilmente el coronavirus cambie en el futuro los hábitos de ahorro de los ciudadanos, ya que “tendemos a olvidar rápido las necesidades que nos depara el día a día”. En este punto, “el trabajo de asesoramiento de la mediación continuará siendo clave para inculcar la necesidad de ahorro entre los ciudadanos”, subraya. Considera “inciertas a día de hoy” las previsiones para el sector, aunque confía en que “habrá oportunidades, claro está, para los que trabajen bien el sector y vean opciones de negocio donde otros vean dificultades”.

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