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El ruido prolongado puede causar afecciones en el corazón

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No es para menos. En algunos trabajos, el ruido es considerado un peligro a la salud. Quizás el caso más conocido es el de Brian Johnson. El vocalista de AC/DC, uno de los grupos más taquilleros de la historia de la música moderna, tuvo que salirse de la gira mundial del grupo porque temía quedarse sordo.

Ruido en el hogar

Pero el ruido no sólo se encuentra en el trabajo, sino que está presente en todos los ámbitos de nuestra vida diaria. La Asociación Española para la Calidad Acústica(AECOR) estudió la percepción de los vecinos respecto a su tranquilidad. Los resultados fueron claros: lo que consideraban más molesto eran los vecinos.

Corría el año 2012 y poco ha cambiado desde entonces. Todos seguimos siendo vecinos de todos y la contaminación acústica sigue siendo un problema que tratar.

Modular el volumen según las horas del día

Para ello, es importante identificar cuáles son las fuentes principales de ruido y aprender a manejarlas correctamente. Debemos tener en cuenta que hay unas horas de descanso donde todos necesitamos ser más estrictos con los volúmenes que generamos.

Durante estas horas de descanso, o bien bajamos el volumen de los aparatos o desistimos de utilizarlos.

Con la televisión, radio u otros aparatos de música es posible dejarlos en un volumen suave.

Otros aparatos, sin embargo, no es posible ponerlos en silencio. Hablamos de lavadoras, batidoras, secadoras u otros que no tienen disponible esta función. El sentido común impone que nos organicemos para ponerlas en marcha en horas donde la gente está activa, de manera que, al menos, respetemos el descanso de los vecinos.

Pero, ¿y qué sucede cuando no tenemos el control sobre nuestros propios aparatos?

En España, se estima que hay cerca de dos millones de hogares y negocios que han instalado algún tipo de alarma para disuadir a los intrusos. A éstos se unen colegios, vehículos e instituciones públicas.

Una de las molestias más habituales son las falsas alarmas. No todas las soluciones actuales le ponen freno a las mismas. Hace falta una base tecnológica para evitar que salten. Por ejemplo, detectores volumétricos que logran que la alarmasepa diferenciar una mascota de un intruso. También se han incorporado funcionalidades que provocan que la misma dé un aviso específico sin que suene la sirena.

En este último caso, suele estar asociado a equipos profesionales que revisan cada aviso y proceden según corresponda.

Consecuencias del ruido

Pongamos primero unas cuantas referencias. La ciencia sitúa en 0 el umbral auditivo. En 10, el ruido de hojas o la respiración normal. Las conversaciones normales suelen rondar los 40 decibelios. En este punto, nos encontramos ya 5 puntos por encima sobre lo recomendado en zonas residenciales, de noche. Además, 40 decibelios son suficientes como para restar concentración a un estudiante.

Es decir, que incluso antes de llegar a la conocida como “la frontera del estrés”, situada en los 60 decibelios, ya nos enfrentamos asituaciones que pueden disminuir la calidad de nuestro descansoo nuestro estudio.

¿Qué puede situarse en estos 60 decibelios? Pues aparatos a los que estamos muy acostumbrados, como los reproductores de música con auriculares. Y se quedan muy cerca de ocasionar daños en el sistema nervioso vegetativo, cosa que sucede si nos vemos sometidos a más de 65 decibelios durante un tiempo prolongado.

Cuestión de conciencia

No se trata sólo de situarnos en lo peor. Se ha probado que el ruido prolongado puede provocar todo tipo de trastornos. Estrés, cansancio, hipoacusia y hasta enfermedades de circulación del corazón, en casos eso sí bastante menos frecuentes. Pero que ahí están.

Lo que los expertos recomiendan, y llevan insistiendo desde hace unos años, es que pongamos atención a los elementos que utilizamos… y los que adquirimos. Contar con electrodomésticos de bajo nivel de ruido será de gran ayuda. Aires acondicionados y lavadoras son los principales sospechosos, pero no los únicos.

Lo demás queda casi exclusivamente en manos de nuestro civismo. Evitar actividades ruidosas en horas de descanso será bueno para todos. Y esto incluye cosas tan simples como dar portazos.