La crisis del Covid-19 pone a prueba la digitalización en el seguro

Los retos de la RC derivados de la COVID-19

La crisis sanitaria, y especialmente el desplome económico derivado de la misma, afecta de lleno al ramo de Responsabilidad Civil dada su capilaridad y su relación directa con un tejido empresarial sometido a un fuerte estrés.

Según las últimas previsiones del Banco de España, la economía de nuestro país caerá este año entre un 10,5 y un 12,6% debido fundamentalmente al impacto de la crisis sanitaria en el aparato productivo. De acuerdo con los cálculos del supervisor, en 2021, la actividad económica podría rebrotar en una horquilla situada entre el 4,1 y el 7,3%, lo que no alcanzaría a compensar el desplome que se espera para este año, aunque esta previsión no tiene en cuenta el efecto balsámico que se supone que tendrán los fondos europeos aprobados para paliar los estragos económicos de la pandemia. El Banco de España también cifra entre un 19,4% y un 22,1% el porcentaje de parados en 2021 si desaparecen los ERTE. Asimismo, el déficit público se dispararía a una horquilla de entre el 9,5% y el 11,2% y la deuda pública rondaría entre el 118% y el 128% en 2022.

“Han ido surgiendo señales que apuntan a una cierta pérdida de empuje de la gradual mejoría de la economía” que se esperaba cuando comenzó la desescalada, y “un conjunto de indicadores de alta frecuencia parece señalar que, más que haberse aminorado, los avances, en algún caso, habrían dejado de producirse”, según el supervisor. Y es que el repunte de la economía a lo largo del verano ha sido mucho más discreto de lo que se esperaba, debido a los rebrotes del virus y las consecuentes medidas tomadas por los diferentes países para desincentivar que sus nacionales vengan a pasar las vacaciones a España. Para más inri, el otoño y el invierno no parecen nada halagüeños, y ya se habla sin tapujos de una segunda ola de la COVID-19 tanto en nuestro país como en algunos de nuestros vecinos, como Francia y Gran Bretaña.

Impacto en el seguro

Según un informe de Pwc sobre el impacto de la COVID-19 en el sector asegurador, “se prevé un impacto desigual por línea de negocio debida a la parálisis de actividad, pero con una tendencia similar a la caída del PIB. El descenso de la siniestralidad a corto plazo puede afectar positivamente al resultado pero debe aprovecharse para reenfocar la estrategia en un nuevo entorno de mercado muy competitivo a medio plazo. Este entorno a medio plazo va a hacer crítico el pricing y la gestión de anulaciones y rescates”, vaticina.

De acuerdo con el documento de Pwc, “se prevé un impacto por ramo en línea con el descenso del PIB por la parálisis de actividad, lo que supone una reducción del mercado. El pricing y las políticas suscripción van a ser críticos para competir y extender el perímetro del mercado al que se aspira... junto a la gestión activa de las anulaciones y los rescates sumando nuevas estrategias de protección de cartera a las existentes. El descenso de la siniestralidad a corto plazo se puede utilizar para reenfocar la estrategia en un nuevo entorno de mercado muy competitivo a medio plazo”, señala.

Transformación digital

Ante este panorama, Carmen Cobeta, directora de Responsabilidad Civil de QBE recuerda que “el sector asegurador depende del comportamiento del tejido empresarial, y el evidente deterioro sufrido a lo largo de esta crisis, especialmente en algunos sectores, pone de manifiesto la creciente necesidad de las empresas de transformar su modelo de negocio si quieren seguir siendo competitivas y rentables. Por tanto, aspectos como la transformación digital, la robotización y automatización de procesos, la inteligencia artificial y la mejora de la eficiencia se convierten en aliados incondicionales que las empresas deberían revisitar para hacer frente a esta crisis”, observa.

Carga judicial

El informe advierte de que “la volatilidad del mercado y los diferenciales de crédito generan mayores riesgos de acceso al capital, operacional y de rentabilidad, con clientes ansiosos con un impacto incierto en la demanda/comportamiento del consumidor y un mayor riesgo reputacional”. Además, prevé un “incremento de la carga judicial debido al aumento de demandas colectivas de siniestros de D&O, lucro cesante o similares”. En este punto, aboga por “evaluar el impacto en provisiones, así como las coberturas y el posible aumento de los litigios”, así como llevar a cabo una “revisión de los contratos relacionados con Key Personnel para los ramos de D&O, lucro cesante o similares”.

“Con la crisis actual, deberemos analizar mejor las coberturas y anticiparnos a los acontecimientos futuros”, apunta Félix Ferrer-Dalmau, director de Crouco.

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