Natalio García Vicente Director de Construcción y Ramos Técnicos (CAR Portfolio Manager QBE)

¿Una película? “Tiempos modernos” ¿Una canción? “No es lo mismo”

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Tribuna
Natalio García Vicente Director de Construcción y Ramos Técnicos (CAR Portfolio Manager QBE)

Disrupción, resilencia, insurTech, startups, emprendedores, empoderamiento, apetito, sostenibilidad, holístico, transversal, gobernanza, fortaleza, tabletas; blockchain, talento, democratización, poderosa,… Compañeros y compañeras, todas estas palabras o expresiones, y muchas más con las que nos bombardean a diario, no existían hace tan sólo 10 años. Algunas de ellas no son realmente nuevas pero han cambiado su forma de utilización o, simplemente, estaban en un estado ‘latente’ que alguien ha decidido estimular. Todo ello sin querer entrar en el abuso de los anglicismos.

En mi opinión, los motivos que han dado lugar a ello son diversos: desde el puro esnobismo, hasta el desconocimiento de tu propio idioma o, incluso, querer ignorar, conscientemente, el principio básico de la economía del lenguaje.

De esta manera se ha creado un lenguaje, homogéneo y universal cuya consecuencia es indirectamente alinear a los “escuchantes”. O que estos voluntariamente se alineen con una u otra corriente de opinión en la que existan intereses económicos en particular por desarrollar en cada momento.

Sin embargo, fuera del análisis crítico propio de ‘un señor mayor’ que no se adapta bien a los tiempos, en muchos casos es la gran evidencia de la velocidad innegable con la que se están produciendo los cambios sociales y, al mismo tiempo, de la enorme dimensión geográfica y global con la que éstos se producen.

Todos los informes apuntan a que actualmente los cambios se producen a un ritmo infinitamente superior a como se producían en el pasado. Algunos igualan, como medida del tiempo para que en una sociedad se produzcan cambios sustanciales, una generación de antes con 15 años de ahora.

Deloitte acaba de publicar una interesante encuesta realizada entre 200 ejecutivos de EMEA en la que concluye, entre otras cosas, que el sector de los seguros se encuentra en el momento más importante para producir un cambio profundo.

El cambio principal que nos lleva a ello es sin duda el cambio del cliente, debido, entre otras cosas, al cruce de experiencia con otros sectores, unido a la accesibilidad a una tecnología de la que antes no se disponía tan fácilmente.

En lo que se refiere a los clientes/empresas, las nuevas tecnologías y los rápidos cambios que introducen diariamente en sus procesos nos presenta a los aseguradores el reto constante de adaptarnos al negocio de nuestros asegurados y hacerlo, además, a un ritmo al que no estamos acostumbrados.

En el sector de la Construcción en particular, se está incrementando considerablemente la implantación del Building Information Modeling (BIM), consistente en una metodología de trabajo colaborativa para la creación y gestión de un proyecto de construcción.

Su objetivo es centralizar toda la información del proyecto en un modelo de información digital creado por todos sus agentes.

Las opiniones sobre este Modelado de Información para la Construcción difieren entre los contratistas, pero, les guste o no, es algo que se está generalizando.

Durante la última década, la metodología BIM se ha implantado de forma progresiva en diferentes países, siendo para algunos de ellos objetivo prioritario de sus Administraciones Públicas, las cuales han impuesto o valorado su uso en obra pública, siguiendo la recomendación de la Directiva Europea de Contratación Pública 2014/24/UE.

En España, el Ministerio de Fomento creó en 2015 la Comisión Nacional es.BIM, que ha analizado cómo implementar BIM en el sector y como introducirlo en las licitaciones públicas.

Pero, en contra del aparente cambio que se avecina, muchos brokers dicen que en riesgos industriales todas las compañías y en la mayoría de las líneas de negocio (hasta hace poco hablábamos de ramos, palabra moribunda y, si no, al tiempo) lo que comercializamos son ‘comodities’. Según ellos, la tendencia es a homogeneizarse la oferta del mercado por lo que, a priori, parece una contradicción con el gran cambio que otros pronostican.

Permítanme que discrepe de los que defienden esta tendencia. Primero, porque no todas las compañías somos iguales. segundo, porque los productos ya no implican sólo un contrato sino una cantidad de servicios adicionales al mismo, cuya calidad es muy diferente entre unos y otros. Y, por último, porque incluso ciñéndonos al puro texto del contrato las diferencias son notables; y éstas se ven o se sufren claramente en caso de siniestro.

Ante toda esta sobreinformación, tiempos tan reducidos para la toma de decisiones y limitación de presupuestos, ¿qué pueden hacer los asegurados para acertar y elegir la mejor opción que haya en el mercado?

Todo esto nos lleva a que los clientes van a demandar aún más el poder seleccionar el grano de la paja dedicándole el menor tiempo posible.

Por ello creo fundamental que las compañías segmentemos el mercado, de manera que pongamos al alcance de los brokers y clientes propuestas de seguro globales y específicamente dirigidas a cada segmento; bien sea este un sector, teniendo una dimensión determinada, o bien tenga unas características similares y necesidades específicas.

De esta manera, la propuesta de seguro debe ir mucho más allá de ser un mero condicionado, siendo éste una pequeña, aunque muy importante, parte de la misma. Los servicios adicionales ya deben forman una parte muy importante de la propuesta, pues deben tocar las distintas áreas del negocio, soporte técnico en suscripción, transparencia y agilidad en el área de siniestros, maximización de la eficiencia en operaciones, servicios multinacionales, ingeniería y prevención de riesgos, etc.

La historia está repleta de éxitos empresariales, pero de lo que no cabe duda es de que la esencia y lo genuino permanece. La verdad triunfa y ésta responde siempre al nivel de mayor satisfacción para el cliente.

Esto es lo que nos mantiene realmente activos y al día en este sector. Un sector que ha dado muestras sobradas de adaptación y de contribución a la sociedad, así como de ser un agente activo en la mejora económica y social a nivel mundial.

Las nuevas palabras surgen y ayudan a conseguir la atención y el efecto comercial deseado para vender mejor y más el producto, y otras pasan a ser moribundas pero lo importante de verdad es que la esencia permanezca.