Seguro de dependencia no acaba de despegar

El seguro de Dependencia no acaba de despegar

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Doce años después de su aparición, los seguros de Dependencia siguen siendo insignificantes tanto en número de asegurados como en provisiones técnicas, aunque el envejecimiento de la población dibuja una sociedad con individuos cada vez más dependientes, con el elevado coste familiar que ello implica.

Según los últimos datos de Icea disponibles, a 30 de junio de 2018, el seguro de Dependenciacontaba en España con 40.218 asegurados tras experimentar un crecimiento interanual del 3,5%, y acumulaba unas provisiones técnicas por valor de 21,3 millones de euros, un 1,1% menos que el año anterior, pero un 7,9% más desde enero.

El número de asegurados que cuentan con este tipo de pólizas apenas supone el 0,13% del ramo de Vida, y las provisiones técnicas representan solo el 0,01% del ramo. Además, parece que van perdiendo fuelle trimestre a trimeste. Según Icea, entre enero y septiembre de 2018 su ahorro gestionado cayó un 7,5% en tasa interanual, y el número de asegurados bajó un 5,5%.

Aunque son datos discretos en comparación con otros ramos del seguro, debido fundamentalmente a la corta trayectoria de estos seguros (empezaron a comercializarse en 2007) y a la falta de concienciación entre los ciudadanos de que pueden estar algún día en situación de dependencia, cabe destacar que, según los datos de la Encuesta Nacional de Salud de España (ENSE), el 25% de las personas de más de 80 años no puede ducharse o bañarse sin ayuda, lo que, unido al paulatino envejecimiento de la población española, aboca a un futuro en que este tipo de pólizas sean cada vez más necesarias para la economía familiar.

Prestación pública y seguros privados

“La dependencia es aquella situación de carácter permanente en la que la persona ha perdido parte o toda su autonomía física, mental, intelectual o sensorial y necesita de la ayuda de otro para realizar las actividades básicas de la vida diaria: cuidado personal, actividades domésticas básicas, la movilidad esencial, reconocer personas y objetos, orientarse, etc. Generalmente, estamos hablando de una situación que afecta más a personas mayores, pero que puede darse a todas las edades, y en muchos casos no somos conscientes de ello”, acota Unespa, que recuerda que “en España la dependencia está legalmente tratada desde el 1 de enero de 2007, fecha en la que entró en vigor la Ley 39/2006, que creó  un sistema público con un conjunto de servicios y prestaciones económicas para las personas en situación de dependencia y sus familiares”.

A día de hoy, más de 873.000 personas son beneficiarias del sistema público de dependencia. Los servicios representan el 66% del total de prestaciones reconocidas, y las prestaciones económicas para cuidados en el entorno familiar suponen un 34%, indica.

“Estas prestaciones, sin embargo, no abarcan  todo el coste de los servicios que requiere la persona dependiente (residencias, centros de día o de noche, ayuda a domicilio, teleasistencia, etc); es decir, es un sistema con copago. Por lo tanto, son muchas las personas que necesitan hacer una inversión económica para poder realizar rutinas que no son capaces de realizar por sí solos”, advierte. 

Aunque el proyecto de Presupuestos Generales que el Gobierno trata de sacar adelante incluye un incremento del gasto destinado a dependencia de 831 millones de euros hasta alcanzar los 2.228 millones, un 59,3% más que el año pasado, todavía falta mucho camino por recorrer para que las personas dependientes tengan efectivamente cubiertas todas sus necesidades. 

Para ello, los seguros privados de Dependencia cubren las llamadas gran dependencia y dependencia severa. La mayoría de los productos incluye otra serie de garantías complementarias como servicios de teleasistencia, de ayuda a domicilio y de orientación y asesoramiento telefónico. La prestación a recibir consiste, en la totalidad de los productos, en una renta vitalicia mensual, o sea un pago periódico y regular que dura toda la vida del dependiente. Dicha renta vitalicia mensual puede ser distinta en función de la modalidad contratada”, explica.