Motor_1_jueves20junio2019

El coche eléctrico arranca despacio

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Las matriculaciones de vehículos eléctricos e híbridos presentan altísimas tasas de crecimiento, aunque por el momento suponen una mínima porción del parque automovilístico. El seguro se adapta ya a esta nueva realidad.

Las ventas de coches eléctricos e híbridos experimentaron en 2018 un incremento del 39,8%, aunque por el momento suponen una pequeña porción del parque automovilístico. De todos los automóviles comercializados en España el año pasado, un 6,6% eran alternativos (eléctricos, híbridos convencionales, híbridos enchufables o de gas). Y es que, por más que la Unión Europea calcula que para 2030 hasta el 30% de los vehículos que circulen por las carreteras del continente serán enchufables, lo cierto es que de los 1.250.000 coches que se vendieron en 2017, solo 10.000 fueron vehículos eléctricos, de ellos menos de 4.000 fueron turismos y, de estos últimos, la mitad fueron para flotas de empresas, lo que deja en unos 2.000 los particulares que compraron un coche eléctrico en España.

A la cola de Europa

A escala europea, la implantación del coche eléctrico es desigual, con cifras destacables en países como Francia, Alemania, Reino Unido o Noruega. En 2016, las ventas de estos vehículos crecieron un 21% hasta alcanzar el medio millón de unidades, según el Global EV Outlook 2017 de la Agencia Internacional de la Energía. En 2017 se matricularon en el continente 135.369 unidades, registrando un incremento del 50% con respecto al año anterior, según la Asociación Europea de Fabricantes de Vehículos (ACEM). Según RACE, la mayor parte de estas ventas corresponden a Noruega (33.025 unidades), con cifras destacables también en Alemania (25.056), Francia (24.910) o Reino Unido (13.597), frente a las mucho menores de Suecia (4.217) o España (3.920).

Y es que la implantación de infraestructura para estos vehículos, especialmente los puntos de recarga, es uno de los aspectos que más frenan la generalización de esta tecnología. A finales de 2018 había 120.000 puntos de recarga en Europa, pero 3 de cada 4 se encuentran concentrados en Países Bajos (32.875), Alemania (25.241), Francia (16.311) y Reino Unido (14.256). De ellos, además, solo 6.000 son cargadores rápidos.

Normativa europea

En este punto, según el informe ‘La futura estructura de la industria del automóvil’, elaborado por Oliver Wyman y la Asociación Alemana de la Industria Automotriz, “la movilidad eléctrica protagonizará un gran impulso en la industria automovilística europea”. Según el estudio, los vehículos de combustión interna tradicionales, híbridos y eléctricos convivirán hasta 2030, produciéndose un fuerte incremento de la movilidad eléctrica entre 2020 y 2025, debido al endurecimiento de la regulación de emisiones, lo que provocará que más del 60% de las ventas sean de coches híbridos y eléctricos.

Y es que, según un informe de Solunión, “el reto más importante para la industria automovilística no es el Brexit o la posibilidad de que Estados Unidos endurezca su política proteccionista con más aranceles. El principal desafío reside en el propio reglamento de la Unión Europea para limitar las emisiones de dióxido de carbono”, ya que los representantes de la Comisión Europea, el Consejo Europeo y el Parlamento Europeo han acordado reducir las emisiones medias de CO2 de los nuevos turismos un 15% en 2025 y un 37,5% en 2030, en línea con los objetivos internacionales establecidos en el Acuerdo de París COP21. La aplicación de estos objetivos a la industria del automóvil supone “un ajuste drástico de la producción en favor de vehículos de combustible alternativo, especialmente los eléctricos. La cuota de mercado de estos vehículos de combustible alternativo debería sobrepasar el 25% para cumplir con la regulación europea, independientemente de las cuotas de mercado de las combinaciones de gasolina y diésel”, asegura el informe.

Segmento en crecimiento

Sea como sea, Laura Villasevil, directora de Negocio del Área de Automóviles y Particulares de Allianz, observa que “las ventas de vehículos eléctricos son un segmento en crecimiento en el mercado español y cada vez más una opción para nuestros clientes debido a los beneficios que ofrecen en costes, las mejoras en las ofertas de los fabricantes así como a los emergentes protocolos anticontaminación de las ciudades. Por el momento el volumen es muy pequeño pero suficiente para empezar a conocer cómo son y se comportan nuestros clientes que eligen esta opción”, opina.

Francisco Valencia, director de Gobierno Corporativo de Línea Directa Aseguradora, explica que el Todo Riesgo con Franquicia lanzado por su compañía en 2017 “ya cuenta con más de 1.000 clientes en toda España y está teniendo una gran acogida. En este sentido, no hay grandes diferencias entre estos conductores y los de vehículos convencionales; los riesgos son muy similares y los comportamientos, según los datos de los que disponemos, también”, asegura.

Adaptación

“Naturalmente hay aspectos a tener en cuenta con el avance de estos coches, no sólo sobre nuevos riesgos, sino también para acercarnos más a la necesidad del cliente que conduzca un coche eléctrico”, indica Juan Dueñas, director territorial de ARAG. Otra cuestión será en lo referido a la Asistencia en viaje, que aquí si que estamos adaptando nuevas situaciones de auxilio a este tipo de vehículos, como por ejemplo el agotamiento de las baterías”, señala.

“Nos hemos adaptado a las características de estos vehículos dando cobertura a las diferencias que encontramos con los vehículos de combustión, como pueden ser la batería o el cable de carga”, subraya Montserrat Álvarez, directora del Área Técnica de Particulares de Mapfre. “Por otra parte, respecto a la asistencia en carretera, ya tenemos vehículos de asistencia en las principales ciudades que son capaces de realizar una carga rápida de batería, en caso de que un vehículo no pueda continuar su marcha por falta de energía eléctrica. De esta manera el asegurado puede continuar su trayecto”, remacha.