Videoperitación en Hogar, el impulso definitivo

Videoperitación en Hogar, el impulso definitivo

La videoperitación ha aumentado exponencialmente durante el Estado de Alarma, especialmente en el seguro de Hogar, y parece que ha llegado para quedarse una vez pase la emergencia sanitaria.

El confinamiento obligado por la crisis del coronavirus ha acelerado tendencias que ya venían produciéndose en nuestra sociedad, entre las cuales destaca el incremento de todo tipo de gestiones online que normalmente hacíamos presencialmente. El teletrabajo, las reuniones de todo tipo por videoconferencia, las compras por Internet, los trámites administrativos online, los conciertos por Instagram o las clases por Zoom son claros ejemplos de ello.

El sector asegurador también se ha adaptado a la nueva situación realizando a distancia labores tradicionalmente presenciales para poder prestar un correcto servicio a los asegurados. En el ramo de Hogar, destaca especialmente el auge de la videoperitación de siniestros, que se ha multiplicado por cinco durante el Estado de Alarma, según datos de Solera, minimizando de esta forma los riesgos de transmisión del virus sin renunciar a la satisfacción de este servicio esencial y urgente para los clientes.

La mayor parte de los siniestros son videoperitables

Cabe recordar que los daños más habituales en el hogar están relacionados con el agua (en torno al 30%) la rotura de cristales (cerca del 15%) y los daños eléctricos (10%), según Icea. De acuerdo con los datos de Solera, 8 de cada 10 siniestros de Hogar son leves y no requieren necesariamente la presencia física de un perito.

“La video peritación se ha extendido durante estos días de confinamiento y su uso ha pasado del 6% al 65% y es previsible que se consolide como opción en el futuro, pero no con tanto peso como cuando existen restricciones a la movilidad”, valora Begoña Díaz-Meco, directora de Área de Seguros de Particulares y Negocios de SegurCaixa Adeslas. Y es que, a su juicio, “siempre habrá tipologías de siniestros que requieren la presencia de un perito, pero como complemento es una buena alternativa que permite agilizar la gestión y resolución de los siniestros y, por tanto, mejorar la satisfacción del cliente”, remacha.

Herramienta decisiva

Para Ramón González Aznar, director de Desarrollo de Negocio de Automóviles y Patrimoniales de Mapfre España, “la videoperitación a fecha de hoy está instaurada como una de las posibles vías de solución a los siniestros. De hecho, ha sido una herramienta decisiva a estos efectos durante el Estado de Alarma por las restricciones de movilidad que imposibilitaban las peritaciones presenciales y con la actividad de reparación fuertemente limitada”, apunta.

“La digitalización es un reto pendiente del sector y esta crisis la ha precipitado”, contextualiza Javier Lorente, responsable de Patrimoniales Particulares y Coordinación de Proyectos de MGS. “En este sentido, los pasos que se han dado no han sido improvisados, sino todo lo contrario, con una clara orientación de futuro que se irá consolidando de forma progresiva”, confía.

“La videoperitación tiene múltiples ventajas para cliente y asegurador”, asegura Javier Lorente. Entre ellas, “permite efectuar una valoración de los daños con mayor inmediatez y la reducción de costes que conlleva reducir desplazamientos. En cuanto a inconvenientes, son más por la falta de madurez en la adopción de este tipo de soluciones, por lo que se irán minimizando progresivamente”, asegura.

Limitaciones

Pero, ¿qué porcentaje de siniestros del hogar pueden teleperitarse? “El porcentaje depende de las necesidades, medios y estrategia de cada entidad, pero en cualquier caso este porcentaje tenderá al alza de forma generalizada”, vaticina Jorge Lorente.“Muchos siniestros no se peritan, basta con la apreciación del profesional”, recuerda en este punto Ramón González. “Pero los que pueden videoperitarse más frecuentemente son los daños por agua, por ejemplo”, señala.

Sin embargo la videoperitación también tiene sus limitaciones. “Un exceso de siniestralidad puede deberse a un problema oculto difícil de ver en un vídeo, hay que buscar exhaustivamente”, destaca Ramón González. “Tampoco sería viable, como es lógico, en sospecha de fraude. En discrepancias entre el reparador y el cliente o poder llegar a ciertos siniestros de mayor envergadura tiene mayor cabida”, explica.

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