Raúl Pérez | ‘Volvemos a viajar, pero queremos hacerlo seguros’

Andar por la calle con el rostro descubierto de nuevo se ha convertido en el mayor símbolo externo de nuestra vuelta al mundo que conocimos antes de marzo de 2020. Casi un año y medio después, más de la mitad de la población española ha recibido al menos una dosis de la vacuna contra la Covid-19 y un tercio ya tiene las dos, mientras la incidencia acumulada de contagios sigue a la baja.

La batalla contra la enfermedad no se ha ganado y, de hecho, nadie puede predecir cuándo acabará, pero la buena evolución de la vacunación ha permitido que comience la recuperación del que para España es también un símbolo, su sector turístico, además de un motor económico indudable.

Este verano el uso de la mascarilla ya no es obligatorio, en general, en exteriores. Es la última, hasta el momento, de una serie de medidas que desde el pasado mes de mayo han suavizado o eliminado las restricciones que pesaban sobre la movilidad y muchas actividades culturales y de ocio. Hay datos que demuestran que la desescalada sanitaria está teniendo un efecto muy rápido en el sector turístico.

Tras meses con descensos de dos cifras, en mayo las pernoctaciones hoteleras realizadas por viajeros españoles rebotaron por fin; obviamente lo hicieron contra el ‘fondo’ que representa el año pasado, de ahí que el crecimiento fuera de un 2.565%, de acuerdo con los datos de EP Data. Pero si comparamos estas estancias en número con las del 2019 -el mejor año de la historia para el turismo en España- vemos que suman casi la mitad. Por otro lado, el 71% de los viajeros consultados por Observatur afirma que tiene previsto viajar este verano y un 77% elegirá un destino nacional, a lo que se suma otro 12% que lo combinará con estancias internacionales. Son indicios de que el mercado recupera el pulso, que volvemos a viajar.

Adaptación de los seguros

Sin embargo, las circunstancias son excepcionales y lo seguirán siendo por un tiempo. Así lo refleja esta misma encuesta: entre los que han decidido no viajar este año, la segunda causa -tras la económica- es el miedo a la pandemia. Y entre los que aún no han realizado ninguna reserva, la razón más frecuente es que quieren ver cómo evoluciona la situación sanitaria. La aparición de brotes, como el que ha tenido origen en Mallorca en los últimos días podría ser un freno para la recuperación del sector turístico.

Por lo tanto, sigue siendo necesario adaptarse a la situación. Los productos aseguradores lo han hecho a través de coberturas y servicios pensados específicamente para cubrir los actuales riesgos sanitarios de los viajeros. Pero debemos intentar ir más allá, ya que muchas personas no contemplan todavía la contratación de un seguro de asistencia en viaje a menos que vayan a pasar la frontera. Viajar con seguridad en el contexto actual no solo es obligado, sino que es posible, y los productos y servicios aseguradores aportan un plus de tranquilidad a un precio más que razonable.

En este sentido, los mediadores de seguros tienen un doble papel: en primer lugar, son los profesionales que mejor conocen las necesidades del cliente y pueden poner en sus manos siempre el mejor producto; en segundo lugar, tienen la capacidad de tomar el pulso al mercado cada día y eso resulta esencial para conocer las inquietudes y demandas del público en un momento en el que la realidad cambia a gran velocidad. La escucha mutua y la colaboración entre quienes integramos la cadena de valor del seguro es hoy más necesaria que nunca para que este pueda seguir ofreciendo soluciones.

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