Nueva Ley de Distribución: positiva, pero con matices

Nueva Ley de Distribución: positiva, pero con matices

La trasposición de la Directiva de Distribución de Seguros y Reaseguros (IDD), que aún puede sufrir modificaciones en su tramitación en el Congreso, llega casi dos años tarde y, aún siendo valorada de forma positiva en general, también genera algunas dudas entre los profesionales.

El pasado 4 de febrero se aprobó en Consejo de Ministros el Decreto Ley de transposición de la nueva Directiva de Distribución de Seguros y Reaseguros (IDD). Dos días después entraba en vigor la nueva Ley de Distribución, acabando así con la anomalía de que España fuera el único país de la UE que todavía no hubiera incorporado esta norma, que debería haberse implementado en julio de 2018. Sea como sea, aunque el 20 de febrero el Congreso dio luz verde a la convalidación del Real Decreto-Ley aprobado por el Consejo de Ministros, se encuentra en fase de tramitación por el procedimiento de urgencia. En cualquier caso, hemos preguntado a varios asociaciones de mediadores, así como algunas consultoras especializadas en el canal, cuál es su opinión sobre dicha transposición. Esto es lo que nos han respondido.

Posibles modificaciones

José Antonio Muñoz, director general de Solvento Consulting, ve “necesaria” la nueva Ley, pero más allá de eso cree que “las valoraciones sobre si es positiva o negativa todavía son muy prematuras para valorar el impacto que esta transposición puede generar en el sector de la distribución de seguros. Faltará ver cómo se adaptan los diferentes canales y qué sinergias se pueden crear con la colaboración entre aseguradoras y otras corporaciones para distribuir de forma masiva. La connotación que tiene la propia palabra de distribución y cómo la concentración vertical de ciertos grupos podrá marcar nuevas políticas de distribución a través de ciertos distribuidores que puedan generar un volumen significativo. Un claro ejemplo ha sido el incremento que el OBS ha tenido desde su entrada en la anterior Ley 26/2006, en ramos No Vida”, apunta. 

Martín Navaz, presidente de Adecose, ve el redactado de la Ley “positivo, ya que trabajamos intensamente el texto con la DGSFP en la fase previa, por lo que ya recoge bastantes de nuestras propuestas. De todos modos, conviene tener en cuenta que el Real Decreto-Ley 3/2020 se está tramitando en el Congreso como Proyecto de Ley por lo que todavía puede sufrir modificaciones”, advierte.

“Todo lo que se haga en la dirección de profesionalizar el sector es positivo”, opina Pablo Lariño, presidente de CIAC. “Siempre entendiendo que legislar es muy complicado, porque no se entra en las particularidades de cada afectado, sino que se pretende hacerlo desde la generalidad y tratando de actuar sobre todas las posibles contingencias”, matiza. En este sentido, considera el texto de la nueva Ley “positivo para la mediación en general, y en particular para aquella que además trata de ser profesional en el amplio sentido de la palabra. Desde CIAC presentamos enmiendas, de las que algunas fueron admitidas y se reflejan en el nuevo texto. Y las que no, se han vuelto a presentar en el plazo fijado para ello”, añade.

Sobrerregulación

“Desde el punto de vista del consumidor, nunca había habido un escenario tan protector en el ámbito asegurador, aunque, en mi opinión, se va a dar demasiada información innecesaria a los clientes. Ya teníamos una regulación que le protegía y que amparaba suficientemente sus derechos”,  considera al respecto Jorge Campos, presidente de Newcorred, director de Campus del Seguro y de Leydedistribuciondeseguros.es. “Para los profesionales y empresas del seguro, los ‘distribuidores’, esta nueva norma establece una sobrerregulación que, en determinados aspectos, es innecesaria. Además, introduce un buen número de novedades y muchas de ellas han quedado desarrolladas de una manera incompleta o confusa. Por otro lado, en mi opinión no trata de manera equitativa a las diferentes figuras de distribuidores quedando, la figura del corredor/correduría, en diferencia frente al resto al tener más requisitos, más obligaciones y más regulación que las demás figuras”, critica.

“La nueva Ley de Distribución ha incorporado la Directiva IDD casi en su totalidad y en muchos aspectos hasta de forma literal, sin embargo, hemos detectado que en artículos tan importantes como es el 136.4 de las cuentas separadas, el legislador ha ido más allá de la mera trasposición de la directiva que no prevé que los fondos pertenecientes a los clientes estén separados ‘de los recursos económicos’”, advierte por su parte Pura Rubio, responsable del Área de Apoyo Legal de E2K. “Consideramos indispensable que el legislador tenga suficiente conocimiento de la realidad del sector, si no de modo directo, rodeándose de los expertos necesarios y escuchando a los profesionales para reducir al máximo las cargas administrativas”, remacha.

Pilar Maza, directora técnica del grupo Recoletos Spasei, valora “positivamente” la trasposición, “en cuanto a que cualquier avance en la necesaria profesionalización del sector es positivo; pero muy negativamente en cuanto a que no afronta ni por asomo temas claves y se vuelve a perder una oportunidad para cambiar realmente los males que aquejan históricamente al sector asegurador, especialmente en lo que a la mediación se refiere, y por ende, a las garantías de buena praxis que el cliente final debe tener. No se acotan temas relevantes como los derechos de los clientes frente a las compañías u operadores de banca seguros”, critica.

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