No está tan clara la interpretación del artículo de la Ley de Distribución sobre cuentas separadas

No está tan clara la interpretación del artículo de la Ley de Distribución sobre cuentas separadas

El artículo 136.4 de la transposición de la IDD establece la obligatoriedad de tener cuentas separadas para los fondos de los clientes, pero no aclara si se refiere a cuentas bancarias o contables.

La nueva Ley de Distribución, aún en fase de tramitación, incluye una disposición que ha generado diversas interpretaciones en el sector. Se trata del artículo 136.4, que establece que “el mediador de seguros deberá acreditar que los fondos pertenecientes a clientes son transferidos a través de cuentas de clientes completamente separadas del resto de recursos económicos del mediador, en las que únicamente se gestionen recursos económicos de aquéllos”.

“Esta medida (que, en principio no debiera ser necesaria y que tiene muchas lecturas), lo cierto es que a la vista de muchas situaciones que se han dado en nuestro sector, es entendible; casi que lo que no es entendible es que tenga que ser obligatoria”, critica Pilar Maza, directora técnica del grupo Recoletos Spasei. “Yo imagino que tampoco supone ningún trastorno para nadie, porque lo más normal es que ya existiera esta norma o este procedimiento en los mediadores”, relativiza.

“Este artículo es muy controvertido y, por lo que he leído hasta ahora, es uno de los más comentados”, señala Pablo Lariño, presidente de CIAC. “Yo entiendo que cualquier fondo que provenga de un cliente contra una obligación respecto de la compañía de seguros debe ser depositado en una cuenta diferente a la de los fondos y obligaciones propios del corredor de seguros”, indica.

Cuentas bancarias

Para Jorge Campos, presidente de Newcorred, director de Campus del Seguro y de Leydedistribuciondeseguros.es, “este aspecto solo tiene una única interpretación, y es la que se refiere a cuentas ‘bancarias’ separadas. Ya dijimos hace tiempo a todos nuestros miembros que no hicieran caso de otras interpretaciones erróneas y que la única seria y a tener en cuenta era la que le damos nosotros de que son cuentas bancarias separadas”, sentencia.

“Desde mi punto de vista no deja lugar a duda que son cuentas bancarias separadas, y no cuentas contables diferenciadas”, apunta en la misma línea José Antonio Muñoz, director general de Solvento Consulting. “¿Sería razonable que la administración tipifique como infracción muy grave que un mediador no disponga de las cuentas de clientes separadas, si se remite solo al plan general contable? No tiene ningún sentido vincular cuentas contables a un factor de control sobre la disposición de los fondos que los clientes hacen a los mediadores” argumenta.

“El mediador de seguros deberá acreditar que los fondos pertenecientes a los clientes son transferidos a través de cuentas de clientes completamente separadas del resto de recursos económicos del mediador, en las que únicamente se gestionen recursos económicos de aquellos”, explica.

“En nuestra opinión, no hay interpretación alguna, se trata de cuentas bancarias”, abunda Martín Navaz, presidente de Adecose. “La DGSFP ya ha dejado claro en muchas ocasiones que estamos hablando de cuentas bancarias”, recuerda.

El punto de vista contable

Para Pura Rubio, responsable del Área de Apoyo Legal de E2K, “el concepto de cuentas separadas ha de entenderse desde el punto de vista contable y no desde el punto de vista físico o, incluso, bancario. Se lo hemos comunicado a la Dirección General de Seguros, a nuestros corredores de seguros y al sector en general”, revela.

“Basamos este posicionamiento en 5 puntos”, explica. En primer lugar, “las normas jurídicas deben ser interpretadas conforme a la literalidad de sus palabras y la expresión utilizada ‘cuentas de clientes completamente separadas’ no hace distingos y admitiría cualquier de las posibilidades. Lo que, en todo caso, no podría afirmarse es que se trate de cuentas bancarias, porque no lo dice así el legislador”, argumenta.

Por otro lado, “ninguna cuenta bancaria que pudiera contratar el corredor sería ‘del cliente’, sino del corredor, con lo cual no se está protegiendo la inversión del cliente, como pretende el legislador”, opina.

En tercer lugar, “la Ley propugna la proporcionalidad, eficiencia y transparencia, pero este artículo establecería, si fuera una cuenta bancaria separada, una obligación desproporcionada, incluso de imposible cumplimiento para el corredor, imponiendo una enorme carga de trabajo que en modo alguno queda justificado. Piénsese en un corredor con 5.000 clientes que tuviera que crear una cuenta para cada uno”, ejemplifica.

Asimismo, “las cuentas bancarias separadas no protegerían al cliente en caso de insolvencia del corredor – que es la finalidad de la medida, conforme al artículo 10.6 de la Directiva -, ya que, al ser cuentas suyas, en tanto que titular, los fondos se presumen de su propiedad y no de la del cliente. Se tendría que acudir a su contabilidad para demostrar el carácter de depósito que tienen esos fondos y evitar su embargo o ejecución”, señala.

Por último, “quedaría por considerar si cuando el legislador habla de ‘cuentas de clientes’ pretende una por cada uno de ellos o una genérica que los englobe. En este sentido, la única interpretación razonable, desde nuestro punto de vista, es acudir a las normas del plan general contable”, remacha.

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