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Sanitas advierte a las embarazadas con gingivitis que pueden sufrir granuloma del embarazo

Sanitas informa de que cada vez se conocen en mayor medida los cambios que producen en la cavidad bucal las alteraciones hormonales propias del embarazo, odontólogos y obstetras coinciden en que se debe prestar atención a la salud bucodental durante todos los meses de gestación. Como ejemplo, el granuloma del embarazo. Estas alteraciones hormonales propias del embarazo pueden producir afecciones en las encías; estas pueden ir desde una gingivitis leve hasta la creación anormal pero benigna, de los tejidos de la cavidad oral, conocido como el granuloma del embarazo.

La primera de ellas es la enfermedad bucodental más común en madres gestantes con una prevalencia del 90% entre la población general. El granuloma, en embarazadas o no, constituye el 37% de las lesiones gingivales de pacientes de más de 30 años. La incidencia de esta afección durante el embarazo es muy elevada y está relacionada con altos niveles de estrógeno y progesterona que se producen en ese momento en el cuerpo de la mujer. Es decir, el granuloma no solo aparece en embarazadas aunque les afecta de forma frecuente.

La única prevención posible con respecto al granuloma del embarazo es tener un adecuado mantenimiento de la salud bucodental y especialmente de la salud periodontal o de las encías durante la gestación. Este consejo y otros se recogen en el libro electrónico de Sanitas Dental, “Salud bucodental y Embarazo”, cuyo objetivo es ampliar la información disponible acerca de las principales complicaciones bucodentales en madres gestantes.

Una proporción de las embarazadas que padecen gingivitis, entre el 0,2% y el 9,6%, acaban desarrollando una lesión de la cavidad oral que se conoce como ‘granuloma piógeno’, ‘granuloma del embarazo’ o ‘épulis gravídico’. Se trata de una lesión benigna que aparece como una respuesta a estímulos de bajo grado de intensidad pero constantes. En las embarazadas, debido a los altos niveles de hormonas, se produce una respuesta exagerada a la placa bacteriana y al sarro. Son las encías las que tienden a hiperreaccionar ante las mismas bacterias de siempre.

La causa de esta lesión aún no está determinada. “Es importante que las mujeres que deseen quedarse embarazadas acudan al odontólogo para confirmar que sus encías se encuentran en perfecto estado”, afirma Manuela Escorial, odontóloga de la Dirección Asistencial de Sanitas Dental. “Gingivitis o periodontitis no tratadas se agravan durante el embarazo y el granuloma piógeno puede aparecer con mayor facilidad. Lo más importante es la prevención, ya que asegura la salud gingival de la gestante”, afirma la experta de Sanitas Dental.

El granuloma del embarazo suele aparecer al principio del primer trimestre, momento que registra el mayor incremento de los niveles de hormonas gestacionales. Es más frecuente en el maxilar superior, a nivel de la encía y entre los dientes anteriores del maxilar, aunque también se puede encontrar en labios, lengua, mucosa yugal, mucosa alveolar edéntula y el paladar.

A pesar de su redundante denominación, el granuloma del embarazo es indoloro, desaparece tras el parto y no suele invadir el hueso, aunque sí puede tener complicaciones si se localiza en una zona expuesta a la masticación. En estos casos, es frecuente que llegue a ulcerarse y necrosarse, por lo que es necesaria una intervención quirúrgica. En este sentido, cabe destacar que “de manera previa a la extirpación de la lesión es imprescindible realizar terapia periodontal para controlar la inflamación”, explica Manuela Escorial, odontóloga de Sanitas Dental.

Durante la cirugía se elimina esta lesión y todas las partes adyacentes para tratar de evitar nuevos crecimientos de la lesión, algo que es además bastante frecuente y que sucede en más del 16% de las ocasiones, en torno al 25% si el granuloma se sitúa en la zona gingival.

En cualquier caso, es recomendable aplazar la intervención periodontal hasta después del parto, a no ser que el granuloma dificulte la ingesta de alimentos de la madre o produzca molestias de forma recurrente, como sangrado abundante. Cuando esto sucede, el segundo trimestre de gestación es el momento más seguro para realizar una intervención de estas características.

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