OPINIÓN

Tarificación individualizada y previsión, los grandes desafíos del seguro del Hogar

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Las compañías aseguradoras cada vez con más frecuencia han empezado a interesarse por nuevas técnicas de tarificación de seguros y por la influencia que estas fórmulas puedan tener sobre la eficiencia y rentabilidad del negocio. Fijar el precio de un producto o servicio resulta un factor clave para lograr mayores beneficios y, por extensión, un crecimiento de la actividad. Sin lugar a dudas, la adecuada fijación de precios en el mercado asegurador resulta esencial en el éxito de una compañía de seguros.

En términos de pricing, tradicionalmente las aseguradoras han venido utilizando la técnica GLM (Modelos Lineales Generalizados) para fijar las primas de sus pólizas. Este sistema de cálculo ha ‘pecado’ en ocasiones de incluir un número escaso de variables y, por tanto, de fijar precios muy lineales. Es el caso de los seguros de Hogar.

Para corregir este gap, ya en algunas aseguradoras de Hogar, siguiendo con la estela del ramo del Automóvil, comienzan a descartar la consideración exclusiva de las variables básicas de la póliza a la hora de configurar los precios (año de construcción, tipo de vivienda, nivel de seguridad…) en favor de tarificar también conforme a una serie de variables sociodemográficas y de localización que, hasta hace poco tiempo, no se habían tenido en cuenta. La edad del tomador, su estado civil, su nivel de estudios o incluso su renta media y el nivel de peligrosidad o confort del barrio donde se ubica el hogar asegurado pasan ahora a ser relevantes a la hora de ofrecer un precio a un nuevo asegurado.

Esta notoria diferencia a la hora de cuantificar el riesgo enfatiza, más si cabe, la creciente inclinación de las aseguradoras a acabar con la mutualización del riesgo, ofreciendo a cada cliente una propuesta individualizada y ajustada a sus circunstancias y entorno reales.

La incorporación de datos externos a la póliza va a permitir estimar precios de primas ajustados al individuo teniendo en cuenta las propias circunstancias de cada asegurado. Estos datos relacionados con la gestión del siniestro representan un valor añadido para las aseguradoras ya que les es muy complicado obtener esta información por otras vías.

De hecho, recientes estudios muestran que la introducción de variables procedentes de fuentes externas provee modelos actuariales para la estimación de frecuencia y severidad más potentes, lo que está animando a las compañías aseguradoras a incorporar nuevas variables al modelo, las cuales generan ostensibles diferencias de precio para la protección de un bien similar. Baste como ejemplo un caso, citado por Inese, de una póliza para una vivienda habitual en Madrid con una superficie de 100 metros cuadrados, en un edificio sin riesgos agravados y en planta intermedia, en la que el precio puede oscilar, en función de la compañía aseguradora, entre los 215 y los 535 euros.

Prevenir los siniestros, misión también de la tecnología

Saber más del asegurado es clave para poder ofrecer el producto que más encaje a cada perfil. Pero no sólo eso, conocer mejor al asegurado permite a las compañías abrazar una nueva tendencia basada en la previsión y prevención del riesgo, que contribuirá a reducir la probabilidad de ocurrencia de siniestro y, por ende, las provisiones técnicas que necesita la aseguradora para hacer frente al coste de los siniestros. Todo ello supone ahorrar importantes sumas de dinero a las aseguradoras y complicaciones al asegurado, mejorando así su experiencia como cliente.

Con la incorporación de técnicas avanzadas de Big Data, inteligencia artificial o machine learning, y con la llegada del hogar conectado, cada aseguradora podrá generar un innovador modelo predictivo capaz de advertir a sus asegurados de posibles riesgos para que habiliten las medidas oportunas de seguridad y así evitar algunos siniestros.

Este cambio de orientación del seguro hacia la prevención abre un debate interno en el sector, parece que el seguro podría dejar de servir fundamentalmente para lo que se creó: mutualizar el riesgo.

BORJA DÍAZ
Director general de Multiasistencia en España