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No-Vida mantendrá su crecimiento en el período 2021-2022 en un 3%

Las primas en el segmento No-Vida del mercado asegurador de España durante el período 2017-2018 crecieron en términos nominales un 4%, en promedio, lo que en términos reales significó un crecimiento del 2,3% en ese lapso. Se trata de un crecimiento 1 punto porcentual superior a la marca de la Eurozona, aunque en línea con el crecimiento tendencial del país. Así comienza el informe realizado por Fundación Mapfre ‘Previsiones de crecimiento de mercados aseguradores: No-Vida’.

Durante el período 2019-2020, el crecimiento nominal del segmento No-Vida convergerá hacia el 3.3%, manteniendo el mismo diferencial con la Eurozona (la cual se desacelerará aún mas) que el observado durante el período anterior. Este crecimiento será el resultado de una tasa real en línea con el largo plazo, cercana al 1,8%, y una inflación muy moderada en el entorno del 1,5%.

El diferencial de crecimiento real y nominal del segmento de los seguros No-Vida frente a la Eurozona se mantendrá en el largo plazo.

De esta forma, apunta Fundación Mapfre, se mantendrán tasas de crecimiento en el período 2021-2022 similares al bienio anterior. Con estas cifras de crecimiento, el mercado asegurador español aportará 5 millardos de Euros, hasta los 40 millardos en 2022, al mercado global de los seguros No-Vida.

Fundación Mapfre 'Previsiones de crecimiento de mercados aseguradores: No-Vida'.

Las previsiones de No-Vida para el sector global

El desempeño del segmento No-Vida del mercado asegurador global alcanzó su máximo cíclico reciente durante la transición de los años 2017–2018, con un crecimiento promedio cercano al 6%, superior a la media histórica del crecimiento de las primas registrado desde 1993 (que no llega a alcanzar 5%). Estos son datos agregados en dólares estadounidenses (USD) a precios corrientes y, por lo tanto, se ven condicionados por el tipo de cambio de las monedas frente al dólar a lo largo del tiempo.

La apreciación generalizada del USD frente a prácticamente la totalidad de las monedas (emergentes y desarrollados) vivida desde finales de 2018 y durante el transcurso del 2019, unida al deterioro cíclico de la actividad (comercial) global, conducirán a las primas del segmento global No-Vida a registrar un crecimiento promedio durante el bienio 2019-2020 ligeramente inferior al 3% (medido en USD corrientes), la mitad que en la fase anterior y visiblemente por debajo de su crecimiento de largo plazo antes mencionado.

Atravesado el valle cíclico en los países desarrollados, bajo el supuesto de no mayores disrupciones comerciales y bajo el supuesto de que los precios vuelvan a ganar tracción, podría esperarse un crecimiento nominal de las primas globales No-Vida que, en promedio, se acercarían de nuevo al 6% durante la etapa 2021-2022.

La dinámica descrita permite anticipar que el negocio asegurador global No-Vida (definido por los 38 mercados que se recogen en este informe) añadirá aproximadamente entre 250 y 300 millardos de dólares hasta alcanzar los 2,5 billones de dólares previstos a finales de

Los mayores aportadores al negocio asegurador global No-Vida estarán liderados por China, y seguidos muy de lejos por Estados Unidos, Indonesia y la Eurozona, en ese orden, siendo la aportación de América Latina, EEMEA (integrado para efectos de este análisis por Polonia, Rusia, Turquía, la República Checa, Hungría Arabia Saudita y Sudáfrica) y el resto de los países desarrollados, residual dado, en algunos casos, su escaso crecimiento, y en otros, por el relativamente reducido tamaño de los mercados.

El contexto económico y financiero mundial

En general, la economía mundial se desacelera claramente. Para el período 2019-2022, se espera un crecimiento promedio a nivel global cercano al 3%; dato que es ostensiblemente menor al registrado hace dos años, pero lejos todavía de una recesión. En términos nominales, el crecimiento esperable en el periodo 2019–2022 superará levemente el 5%, como resultado de la atonía de la actividad, la moderación del precio de las materias primas y el proceso de desinflación generalizado entre los países desarrollados.

En el crecimiento global no se espera una gran aportación por parte de los países desarrollados que, sin superar su potencial, crecerán en términos reales en el entorno del 2% en promedio durante el período 2019-2022, lo que, en términos nominales, les ubicará cerca del 3,5% anual. En ausencia de reformas estructurales de calado, el crecimiento del PIB no se trasladará a ganancias significativas en ocupación, dado que muchos países se encuentran actualmente en niveles cercanos al pleno empleo; algunos de ellos, además, con un significativo paro estructural. Igualmente, la atonía de los niveles de actividad económica conducirá a una moderación nominal de los salarios, lo que, en última instancia, revertirá en un menor consumo e inflación.

Los países emergentes, por su parte, tendrán una contribución más significativa a la actividad económica global, creciendo de manera estable en el entorno del 4,3% a lo largo de los tres años, gracias a unas condiciones financieras más benignas (tipo de interés y tipo de cambio), cierto margen para la implementación de políticas de estímulo fiscal, y una mejora en los términos de intercambio, en especial de los países productores de materias primas agrícolas que, en cierto modo, capitalizarán los efectos colaterales de las tensiones comerciales de Estados Unidos con China y con la Unión Europea. El crecimiento nominal de la economía del bloque emergente estará en el entorno del 7,5-8% en promedio, durante el periodo considerado. Cabe apuntar que, en el 2019, arrancaron movilizaciones sociales y conflictos regionales de diversa índole que han tensionado los diferenciales de riesgo emergente, con moderado impacto en algunas carteras (EMBI).

Por otra parte, recientemente se consolidó la renovación del giro ultra acomodaticio de la política monetaria global con las decisiones tomadas tanto por la Reserva Federal de los Estados Unidos como por el Banco Central Europeo, las cuales han sido secundadas por un elevado número de bancos centrales en el mundo. Considera el informe, que el sesgo monetario global actual se mantendrá al menos hasta finales de 2021 y, por lo tanto, los costes de financiación globales seguirán bajos; en el lado menos optimista, veremos curvas de tipos de interés negativas o planas en muchos países desarrollados durante bastante tiempo, con las implicaciones y problemas que esto acarreará para el sector financiero en general.

Un factor de riesgo clave para la economía mundial en el actual contexto es la variedad de disputas comerciales internacionales en curso, entre las que destaca la que protagonizan Estados Unidos y China. La guerra comercial, o el cambio abrupto y mal negociado de las relaciones comerciales globales (con independencia de sus protagonistas), constituye una pieza central en el escenario base de las perspectivas económicas globales, considerando que la intensidad de las disrupciones comerciales será el elemento modulador de la desaceleración en curso que se anticipa podrá prolongarse hasta finales de 2021. Esta modulación obliga a tomar con cautela las previsiones macroeconómicas (y, por extensión, las relativas a la demanda aseguradora) y, en cualquier caso, con fuertes sesgos a la baja en caso de deterioro de la situación actual.

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