Happy family with children in cable car climb to ski terrain

La importancia de esquiar con el respaldo de una aseguradora

Esta temporada, algunos esquiadores, inmersos en pleno mes de noviembre, pudieron desempolvar sus esquís y volver, un año más, a disfrutar de este deporte que cada vez tiene más adeptos. Fue gracias a esas primeras nevadas de otoño que algunas estaciones abrieron sus puertas. Masella en la Cerdanya (Girona) marcó un récord, ya que abrió sus puertas, junto con Alto Campoo, Punto de Nieve Santa Inés y Serra da Estrela, el pasado 1 de noviembre.

Han pasado varios meses de esas primeras nevadas, pero todavía quedan días de marzo y abril en los que los esquiadores podrán deslizarse por la nieve. Es cierto que, perezosamente, el frío va dando paso a días con más horas de sol y con, cada vez, menos sensación de frío. Sin embargo, el pasado fin de semana, un total de 123 pistas estaban abiertas. Todas ellas repartidas en las 28 estaciones que reúnen la Cordillera Cantábrica, el Pirineo Catalán, Aragón y el Sistema Central y el Ibérico. Un número bastante elevado si tenemos en cuenta que son 34 las que componen la Asociación Turística de Estaciones de Esquí y Montaña (Atudem).

El esquí, ¿un deporte de riesgo?

España no sólo ofrece sol y mar, también una geografía e instalaciones que permiten a los amantes de la nieve disfrutar de este deporte que, aunque no es peligroso, si requiere de maña. Aunque recordemos, a veces, uno es más peligroso para otras personas que para sí misma. Es decir, no hay que preocuparse solamente por el daño que uno mismo puede hacerse, si no por el que puede provocar a otros. Y ésta es de las realidades que muchas veces los esquiadores, al igual que otros deportistas, olvidan.

Pero, antes de nada, ¿sabrías decir cuáles son las lesiones más comunes que puede sufrir un esquiador? Las lesiones de rodilla; hombro; tronco, es decir, columna y costillas; e incluso los traumatismos craneoencefálicos son algunas de las posibles consecuencias de tener un mal día sobre esquís.

Es cierto que, mayoritariamente, estos se producen por falta de preparación física, uso de material e indumentaria incorrecta, la mala calidad de la nieve o por deshidratación o ingesta inadecuada. Pero siendo sinceros, tener bajo control todos los factores de riesgo es muy difícil, por no decir imposible. Y ésta es una idea muy sencilla que se la de transmitir al potencial cliente pues, si no, puede no comprender por qué es necesaria esta protección.

Prevenir es curar

A pesar de todo lo previsor que se pueda ser, los accidentes ocurren y la medida más inteligente es estar preparados para que, en caso de que algo suceda, el esquiador tenga asegurada la mejor atención médica, en el menor tiempo posible, según nos recuerdan expertos de ARAG. Y esto poniéndonos en la mejor situación. Pero, ¿y si es necesario el traslado en trineo o ambulancia en pista o la repatriación si el accidente se produce fuera de España? En estos posibles, no tan positivos, no es agradable tener que hacer uso de estos servicios y no tener una póliza que respalde esos gastos.

El problema, a veces, radica en que el esquiador quizás, por ser principiante o por desconocimiento, no se ha planteado todos los posibles riesgos a los que se enfrenta al practicar este deporte. Y consecuentemente no se haya pensado en lo necesario que estar protegido en caso de que ocurran.

Una de las ideas que hay que dejar bien claro es que los, comúnmente, conocidos como “seguros de nieve” o “seguros de esquí” están específicamente diseñados para los que practican este deporte, es decir, se plantean y cubren situaciones que un simple seguro de viaje no contempla, en la mayoría de las ocasiones, advierten desde ARAG.

Cómo elegir la póliza

Los principales factores a tomar en cuenta a la hora de elegir una u otra cobertura es el lugar en el que se va a esquiar, para en tal caso decantarse por la opción con o sin repatriación, por ejemplo.

También se debe pensar en la duración de la actividad ¿es algo puntual, se va a practicar este deporte sólo en la temporada o, por el contrario, durante todo el año? En función de la repuesta se debe ofrecer una cobertura para un número ‘x’ de días o una más amplio. Es interesante saber si el esquiador practica de forma puntual para, en ese caso, contratar este producto para un solo día.

Otros factores, ya más complejos, son la posibilidad de obtener el reembolso del viaje si ha de cancelarse la estancia por una lesión. Los gastos que se desprenden de si, al no poder trasladarse, el enfermo y un acompañante deben quedarse en la ciudad con el consecuente desembolso en alojamiento y dietas.

Seguro de Responsabilidad Civil

Unas líneas más arriba hablábamos de la posibilidad de no sólo causarse daño a uno mismo, si no también a un tercero. Es, ante esta opción, que se ve más necesario tener un seguro que respalde al esquiador; ya que no sería sólo correr con los gastos de haber recibido él o ella atención médica, sino también los de esa tercera persona.

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