En España las reclamaciones sobre reformas en la vivienda suelen ser por mala praxis

En España las reclamaciones sobre reformas en la vivienda suelen ser por mala praxis

Este año se harán 37.600 reformas más, según la última edición del Observatorio 360º de la Vivienda y la Reforma en el Hogar, un estudio elaborado por Arthursen para la Asociación Nacional de Distribuidores de Cerámica y Materiales de Construcción (Andimac).

“El número de obras de mantenimiento y mejora que se realizarán este año se incrementará un 2,4%, hasta las 1.597.566. Por territorios, Andalucía será la comunidad en la que más reformas se realizarán y La Rioja, donde menos” ha explicado Sebastián Molinero, secretario general de la asociación nacional de distribuidores de cerámica y material de Construcción (Andimac).

¿Qué se puede considerar una reforma?

“Generalmente, en España por reforma se entiende un reacondicionamiento, es decir, un ‘lavado de cara’. Pero, en realidad, toda reforma debe implicar una mejora de las prestaciones que ofrece una vivienda a las personas que la habitan”, explica Sebastián Molinero. “Reformar no es cuestión de hacer un cambio o una actualización para estar a la moda, sino de examinar si la vivienda tiene problemas de ventilación, de confort térmico, de consumo energético, de ruido, de seguridad… para solucionarlos a través de la actuación precisa”.

Ello lleva al secretario general de Andimac a hacer una reflexión hacia el sector asegurador: “estaría bien que las aseguradoras tuvieran en cuenta el estado en el que se encuentran las viviendas y pusieran en valor las reformas efectuadas previamente”.

Sobre todo, reformas parciales

La mayor parte de las reformas que se realizan son parciales. En este sentido, la estancia más reformada sería el baño, seguida de la cocina. En 2018 en torno a 8,5 millones de hogares realizaron algún tipo de recambio (toallero, bombilla, grifo, espejo, etc.), reparación (cambio de bañera por plato de ducha, inodoro, etc.) o reforma (cambio de tres o más elementos, con ejecución de instalación y obra) en su baño. Casi el 90% de las mismas fueron recambios y reparaciones menores y apenas un 10%, reformas completas. En total, un 5% de los hogares realizó una reforma de tres o más elementos en un baño.

… y llegan las reclamaciones

Y, con las reformas pueden llegar las reclamaciones. Según datos de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) este año ya se han registrado 2.021 consultas relacionadas con reformas en el hogar por parte de socios de la entidad.

Las reclamaciones más generalizadas están relacionadas con las malas praxis, sobre todo, con las derivadas de los plazos de acabado y de los resultados finales. De ahí que desde la patronal de la reforma hayamos lanzado la figura de los asesores técnicos en reforma, quienes más allá de profesionalizar el sector, se encargarán de realizar un ‘servicio postventa’ para detectar las necesidades que surjan en la vivienda con el paso del tiempo”, clarifica Molinero.

Ser previsor apoyándose en un seguro de defensa jurídica

A la hora de pensar en contratar una reforma la previsión de contar con un seguro de defensa jurídica puede ser crucial. Los expertos de ARAG destacan que es aconsejable formalizar un contrato escrito en el que quede constancia de las condiciones contractuales e, incluso, pactar una posible penalización en caso de retraso. Es importante que este contrato sea lo más detallado posible. Por ello, se deberían de recoger, al menos, los siguientes puntos:

  1. . Es muy conveniente pactar una penalización para la empresa si no respeta el periodo acordado.

Si hay incumplimientos

Si las obras no están listas a tiempo se recomienda ponerlo en conocimiento de la empresa o profesional por escrito por un medio fehaciente, por ejemplo, mediante un burofax o telegrama, para dejar constancia formal de que se está incumpliendo el contrato. También, mediante el mismo medio, se debe dejar constancia si se detectan defectos en las obras realizadas, haciendo una relación de éstos, o si se detectan que las calidades de los materiales utilizados no son las adecuadas.

Si la reclamación no se resuelve de forma amistosa, se puede recurrir a la oficina de consumo a fin de que se realice una mediación o se someta el asunto a un arbitraje de consumo.

Si la vía de consumo no prospera, teniendo en cuenta que no es una vía obligatoria para la empresa o profesional reclamado, entonces habrá que acudir a la vía judicial.  En este caso se presentará una demanda en vía civil para la que será preceptiva la intervención de abogado si la cantidad que reclamamos supera los 2000 euros.