Upset girl traveling along waiting for the next flight

ARAG explica qué hacer ante retrasos, cancelaciones y otros riesgos al viajar

El pasado año, casi 264 millones de pasajeros eligieron los aeropuertos españoles. Una cifra que, comparada con la de 2017, muestra un incremento del 5,8%. Sin embargo, se aprecia con facilidad cómo los meses de verano, es decir de junio a septiembre, fueron los que más personas eligieron para volar, superando los 25 millones de pasajeros mensuales. Aunque es destacable que marzo fuese el mes que más creció en 2018, superando los 19 millones de pasajeros (+11%), contabilizó Aena. Y, con lo que respecta a 2019, se espera, de nuevo, mejorar las cifras.

Y es que, hoy en día es más fácil que nunca moverse. Los portales web han facilitado que el mismo viajero pueda organizar a medida sus vacaciones, permitiéndole comparar precios en la búsqueda por ahorrar costes. Sin embargo, a veces, precisamente en la búsqueda de ahorrar, obviamos un seguro de viaje, sin tener en cuenta todas las variables que pueden desde retrasar unas vacaciones, hasta arruinarlas

Uno de cada cuatro vuelos tuvo retrasos o cancelaciones

Si hablábamos de número de pasajeros que pisaron un aeropuerto español, veamos cuántos vuelos y personas que volaban desde España vivieron una cancelación o retraso en su vuelo. En 2018, fueron un total de 21 millones de personas, lo que se traduce en 170.000 vuelos, es decir, un 23% de aviones, que volaban desde España, afectados; de acuerdo con el portal Airhelp.

Son múltiples las razones que pueden justificar esos retrasos y cancelaciones, desde las malas condiciones climatológicas, hasta una huelga de trabajadores. Independientemente de las razones, lo más importante es, por un lado, conocer qué derechos tiene el viajero y, por otro, qué medidas puede tomar para que los contratiempos no sean tan perjudiciales.

Derechos básicos del viajero

Todo viajero ha de ser consciente de que, en caso de retraso, la compañía tiene las siguientes obligaciones:

  • Prestar atención al viajero, es decir, ofrecerle comida, bebida, alojamiento, transporte e incluso asumir el coste de las llamadas que realice en ese tiempo.
  • Si supera las tres horas, la aerolínea tendrá que pagar una indemnización que va entre los 250-600 euros y que varía en función de la distancia que se iba a recorrer.
  • Si el retraso supera las cinco horas y el cliente decide no viajar, la compañía está obligada a devolverle el importe del billete.

Sin embargo, siempre es preferible preparar las maletas sabiendo que, pase lo que pase, si algo estropea las vacaciones alguien cubrirá esas pérdidas económicas. Y, en buena parte de esas ocasiones, será una aseguradora.

Viajar con total tranquilidad

No hay dos viajes iguales y por eso mismo los riesgos o contratiempos pueden variar. No es lo mismo una escapada de fin de semana, que un viaje con los esquís a cuestas o que unas vacaciones de 15 días a la otra punta del mundo.

Por eso mismo, lo más importante es tener claro a qué riesgos se enfrenta el viajero, qué entidad le ofrece la cobertura que necesita y qué póliza es la más conveniente.

Al principio de artículo anotábamos cuántas personas habían elegido los aeropuertos españoles y cuántos vuelos, casi uno de cada cuatro, habían sufrido retrasos y cancelaciones. Con esos datos en la mano queda claro que lo primero que se le ha de aconsejar al usuario es la protección del dinero invertido en ese viaje si, por culpa de un retraso o cancelación, éste se ve truncado.

Sin embargo, la verdad es que lo menos que puede pasar, al viajar, es que el avión se retrase. Existen más variables y posibles que acaban estropeando unas vacaciones. En esos casos, para que al menos los daños no sean muy graves, hay ciertas pólizas protegen al usuario si:

  • Tiene que cancelar un viaje y no quiere perder su dinero.
  • Realiza un viaje de hasta 92 días.
  • Quiere tener todas las coberturas sanitarias cubiertas.
  • Viaja en grupo.
  • Realiza un viaje al extranjero por motivos de estudios.
  • La aerolínea pierde sus maletas.
  • Tiene que regresar antes de tiempo.
  • Sufre algún retraso en transportes.