Mochila austríaca: el fondo de capitalización personal que siempre vuelve en campaña y nunca se pone en marcha

Destinar del salario bruto un 1’5% para crear un fondo al que los trabajadores podrían recurrir cuando estén en paro o reservar para la jubilación. Es el sistema implantado por Austria y que en España han planteado José Luis Rodríguez Zapatero, Mariano Rajoy y Pedro Sánchez para dar flexibilidad al mercado laboral y ayudar al sistema público de pensiones… pero nunca han llegado a ponerla en marcha. Ahora, Pablo Casado recupera la mochila.

Editar noticia  Redacción

Vuelve a abrirse el debate de la implantación en España de la llamada ‘mochila austriaca’, ese sistema de ahorro personal para los trabajadores que eliminaría la indemnización por despido y al que podrían recurrir las personas cuando estén en paro o reservar para complementar su pensión pública cuando se jubilen. Un sistema basado en cuentas de ahorro individuales.

¿Qué es lo que ha hecho Austria?

En el año 2003 Austria aprobó una reforma laboral que incluía un fondo de capitalización individual para cada trabajador. Allí no existe la indemnización por despido, pero cada empresa aporta una cuantía del salario bruto de sus empleados a sus respectivos fondos. El dinero de ese fondo, la llamada ‘mochila’ se invierte por una entidad financiera para darle rentabilidad y que no pierda valor con el paso del tiempo por el efecto de la inflación, pero siempre con la garantía del Estado. Las empresas pueden despedir a sus trabajadores a coste cero, pero ellos pueden hacer uso en ese momento de su mochila, o bien reservarla para el momento de su jubilación, como complemento a la pensión pública de jubilación.

El funcionamiento de la mochila austriaca

Del sueldo de cada trabajador se destinará una pequeña parte (en Austria es un 1’5% del salario bruto) a un fondo de capitalización o cuenta de ahorro. El plan abierto con las aportaciones de la nómina en la primera empresa se irá movilizando a las siguientes empresas por las que pase el trabajador sin coste alguno, como si fuera la mochila de cada trabajador que lleva a lo largo de su vida laboral. Si el trabajador es despedido no recibirá ningún tipo de indemnización, pero puede disponer de ese fondo. También podrá disponer de ese dinero en otros supuestos: movilidad geográfica, desarrollo de actividades formativas y, por supuesto, en el momento de la jubilación.

En ningún caso es un capital que recaude y administre el Estado, sino por fondos de provisión para empleados. El dinero, por supuesto, no se queda parado, sino que es invertido por una entidad privada para generar rentabilidad y evitar que el fondo pierda valor a lo largo del tiempo por el efecto de la inflación. Eso sí, esta ‘mochila’ está garantizada por el Estado.

El trabajador puede decidir si usarlo en los intervalos en los que no tiene trabajo o si reservarlo para el largo plazo. Es una especie de ahorro obligado, una provisión de ahorro que en el futuro puede ayudar a complementar el sistema público de pensiones. Este sistema se base en cuentas de ahorro individuales y portátiles, que se financian mediante pagos no tributables de un porcentaje de los salarios brutos del trabajador.

Con la jubilación, el titular de la ‘mochila’ decide si recibe su fondo a través de un solo pago (que tributará 6%) o si cobrar cada año una parte, en cuyo caso queda exento de impuestos. En caso de fallecimiento, el fondo personal pasa a formar parte de su herencia, igual que en el caso de los SIALP o Seguros Individuales de Ahorro a Largo Plazo.

Las incertidumbres de este modelo, ¿es válido para España?

Hablamos de un modelo laboral implantado en un país con una tasa de paro que está por debajo del 5%, ¿es viable en España, con una tasa de desempleo del 15%?. Muchos expertos lo dudan.

Además de esto, lo cierto es que esta medida de calado es aún muy inconcreta y deja muchas preguntas abiertas: ¿la mochila la aportará el trabajador de su salario exclusivamente?, ¿supondría elevar las aportaciones de las empresas?, ¿equivaldría solo a lo que ahora se destina a indemnización por despido?, ¿durante cuánto tiempo se podría cobrar dicho fondo?, ¿qué sucede si se acaba y el trabajador aún no ha encontrado empleo?, ¿solo puede disponer de él si es despedido?, ¿y si un trabajador deja voluntariamente la empresa?, ¿cuánto costaría su implantación?, ¿qué entidades gestionarían los fondos?, ¿podría tener consecuencias economías negativas como contracción del consumo?.

Rechazo de los agentes sociales

Pocas propuestas que afecten al mercado laboral han tenido tanta capacidad de crear consenso en los agentes sociales como la mochila austriaca… en su rechazo. Tanto patronal como sindicatos rechazan la aplicación en España de la llamada mochila austriaca, por razones diferentes, eso sí.

Para los sindicatos, esta medida eliminaría todos los obstáculos para despedir, es decir, el coste del despido sería cero, compensándolo con apenas un 1’5% del sueldo. Ahora mismo, en caso de despido improcedente, la legislación exige que los empleados reciban una compensación legal de 20 días por año trabajado, hasta un máximo de 12 meses de salario, que se elevaría a 33 días por año trabajo y un máximo de 24 meses de salario en el caso de contrato indefinido.

La patronal, por su parte, teme que esta medida suponga encarecer los costes del empleo para las empresas de uno u otro modo y que finalmente se encarezcan sus aportaciones.

El PP incorpora esta medida en su programa, el PSOE se olvida de ella, pese a haberla propuesto

La idea de traer a España este modelo lo recupera Pablo Casado en el programa con el que el PP concurre a las elecciones. “Introduciremos mecanismos que fomenten la contratación indefinida y la movilidad y flexibilidad de nuestro mercado de trabajo a través de la implantación gradual de un fondo de capitalización para los trabajadores o sistema de cuentas individuales de capitalización para la movilidad, al estilo de la conocida como “mochila austriaca”. El fondo estará mantenido a lo largo de su vida laboral y podrá ser rescatado en favor del trabajador en los supuestos de despido improcedente, de movilidad geográfica, para el desarrollo de actividades de formación o en el momento de su jubilación”, dice el programa, textualmente.

Pedro Sánchez también incluyó esta medida en la denominada ‘Agenda del Cambio’, la hoja de ruta que preparaba el Ministerio de Economía con las reformas estructurales que planea poner en marcha y llegó a presentar Nadia Calviño, justo antes de convocar elecciones. Ahora bien, el programa electoral socialista para estas elecciones, no dice nada al respecto.

No es la primera vez que se plantea la mochila austríaca

La idea de implantar la mochila austriaca en España no es nueva. En 2010 la reforma laboral de José Luis Rodríguez Zapatero ya la recogía. Aunque nunca llegó a concretarse y decidió aparcarse después de la publicación de un informe de una comisión de expertos concluyera que su aplicación podría costar al Estado cerca de 1% del PIB. El PP también incluyó esta medida en su programa electoral para las elecciones de 2011 y en 2017, cuando apoyó una iniciativa del PDeCAT, pero tampoco llegó nunca ni siquiera a desarrollarse.

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