“El futuro de la automoción pasa necesariamente por el vehículo eléctrico, conectado y autónomo”

Editar noticia  Redacción

¿La evolución del mercado de coches eléctricos en nuestro país está respondiendo a las expectativas?

La evolución de este mercado en España está siendo cualitativamente sobresaliente, teniendo en cuenta que cada año se duplican las cifras de matriculaciones con respecto al ejercicio anterior, lo que da cuenta del creciente interés del mercado por este tipo de vehículos, tanto a nivel particular como profesional.

¿Cuáles son los datos más recientes en cuanto a ventas y presencia?

Cuantitativamente, los números son aún muy pequeños, con cifras de matriculación en el entorno de los 6.000 vehículos (4.600 eléctricos puros y 1.500 híbridos enchufables) de diversa tipología, tanto en dos como en cuatro y más ruedas. Ello implica que en España no llegamos aún ni al % de las ventas de eléctricos y, lo que es peor, que nos alejamos de los objetivos de 150.000 matriculaciones previstas en el plan de Vehículos de Energías Alternativas presentado por el Ministerio de Industria en 2015.

En lo que llevamos del año 2016 hasta el mes de abril de 2017 se ha producido un volumen de matriculaciones de vehículos eléctricos de diferentes categorías de unas 2.500 unidades.

¿Y cuáles son las perspectivas a corto-medio plazo?

Es previsible que 2017 acabe con un volumen de matriculaciones en torno a 7.000 vehículos eléctricos puros e híbridos enchufables. En cualquier caso, muy por debajo de lo esperable para alcanzar los objetivos del plan VEA, que exigiría un volumen de matriculaciones de más de 30.000 vehículos/año hasta 2020.

¿El comportamiento es similar en el caso de los vehículos industriales o de uso profesional?

Las flotas profesionales están creciendo de forma notable en la electrificación de su parque rodado porque hacen números y constatan que, empleando vehículos eléctricos, pueden obtener importantes ahorros. Algunas empresas han llegado a sustituir el 60% de su flota de combustión a eléctrico con ahorros de hasta 60.000 euros/año.

¿Qué factores están contribuyendo a su desarrollo y cuáles lo están frenando?

Uno de los factores que más contribuye al desarrollo de la movilidad eléctrica es que, poco a poco, se va venciendo la barrera del desconocimiento. Y, por otro lado, la tecnología va madurando con baterías de mayores prestaciones que ofrecen más autonomía (hoy en día hay vehículos de fabricantes tradicionales que ofrecen más de 300 km de autonomía entre recargas) y a precios más competitivos, lo que reduce el diferencial de precio con respecto a la combustión en el momento de la compra.

Respecto a las barreras, las hay ligadas a la implementación de un plan de ayudas a la compra de vehículos eléctricos e infraestructura como el MOVEA [de ayudas a vehículos de energías alternativas], que no es ni ambicioso ni está bien orquestado, dado que no tiene continuidad y se produce una brecha de varios meses entre la finalización de un plan y la publicación del siguiente. Por otro lado, normativas como el RD 647/2011 de gestores de carga ha supuesto que el despliegue de infraestructuras de recarga de oportunidad en el sector terciario se paralice. Y cargas fiscales como el término de potencia han significado que las inversiones en infraestructuras de recarga rápida se retrotraigan por parte de la iniciativa privada, al ser inviables económicamente; si bien es cierto que se está trabajando para superar estas barreras.

En el caso de la normativa que regula los vehículos eléctricos, ¿considera que está suficientemente al día?

El marco normativo que afecta a la movilidad eléctrica en España tiene luces y sombras. Así, en aspectos como la seguridad industrial, textos como la ITC BT52 establecen los esquemas de instalación de puntos de carga en según qué escenarios con criterios de seguridad para el usuario y para la instalación y eso es positivo, aunque se está trabajando para desarrollar una guía de interpretación de esta norma que despeje dudas sobre su aplicación en temas concretos. Respecto al despliegue de infraestructuras, el RD 647/2011 de gestores de carga fue un adelanto a la realidad del mercado, puesto que una norma debe servir para corregir las perversiones del mercado pero en este caso se publicó antes de que se desarrollase el propio mercado, con lo que ahora no  encontramos con circunstancias que precisan una revisión del documento para adaptarlo a las necesidades reales.

¿Cómo valora la inminente llegada del vehículo autónomo? ¿Cuáles serán, previsiblemente, los principales cambios para el mercado de vehículos en general?

El futuro de la automoción pasa necesariamente por el vehículo eléctrico, conectado y autónomo, con el fin de lograr el objetivo de cero emisiones y cero accidentes. La movilidad eléctrica casa a la perfección con el vehículo conectado por cuanto el despliegue de infraestructuras de recarga implica que el usuario conozca su ubicación y disponibilidad, entre otros asuntos, para obtener una mayor eficiencia en los desplazamientos. En lo que atañe al coche autónomo, ya se están percibiendo niveles iniciales con diferentes grados de automatización en algunos modelos, si bien habrá que armonizar necesariamente aspectos legales con los tecnológicos.

¿Cuáles cree que son los principales aspectos a tener en cuenta para asegurar correctamente estos vehículos?

El vehículo eléctrico es o debiera de ser un producto más atractivo para las compañías aseguradoras, fundamentalmente, porque su conducción se basa en la eficiencia, evitando acelerones y frenazos, puesto que van en contra de la autonomía de la batería. Por tanto, la conducción de un eléctrico es más tranquila y midiendo más las distancias, lo que evita accidentes. Igualmente, en carretera, pisar el acelerador más allá de los límites que establece el código de la circulación va contra la autonomía del vehículo, por lo que el usuario de un vehículo eléctrico suele ser más comedido a la hora de pisar el acelerador. A ello se suma que el vehículo eléctrico no produce ni ruido ni vibraciones en su conducción. De algún modo, el vehículo eléctrico pacifica al conductor haciendo que éste tenga una conducción más segura.

¿Considera que hay una oferta aseguradora suficiente para este tipo de vehículos?

Cada vez la hay más porque ya empieza a haber un histórico que demuestra lo que comentaba antes y, como muestra, le cuento mi propia experiencia, pues yo tengo un vehículo eléctrico de 170 CV por el que pago con una franquicia de 300€ a todo riesgo unos 122 euros.

Desde su experiencia en el ámbito de vehículos eléctricos, ¿cómo ve la irrupción de dispositivos como los patinetes eléctricos, hoverboards y otras variantes de transporte personal y de proximidad?

Me parece una solución extraordinaria para la última milla, en un escenario en donde, además, cada vez va a ser más complicado poder circular en determinadas zonas de las ciudades con otro vehículo que no sea éste.

¿Echa de menos una regulación específica de los mismos? ¿Cree que deberían disponer de algún tipo de aseguramiento obligatorio para cubrir a terceros de posibles daños o es un aspecto que debería quedar a discreción del propietario?

Creo que deberían de tener la misma consideración que se aplica a las bicicletas, que al final son también vehículos de última milla para entornos urbanos y que lo que se debe regular adecuadamente es por dónde deben circular sin que ello suponga poner en peligro al peatón.

 

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