Ciberpólizas, el seguro de 2018

Editar noticia  Redacción

Las denominadas ciberpólizas son seguros digitales dirigidos a cubrir diferentes problemas, desde el robo de información a las empresas hasta la suplantación de identidad de las personas físicas. Este producto experimentó el mayor crecimiento el año pasado y los expertos vaticinan que “será el seguro del año 2018”.

Y es que se estima que, en un plazo de diez años, el volumen global de primas de este tipo de seguros ascenderá a 20.000 millones de euros. En Europa, el mercado evolucionará positivamente con la entrada del Reglamento 2016/679, que obligará a comunicar situaciones de vulnerabilidad de datos a terceros y la instauración de un régimen sancionador más gravoso que el que contempla la actual Ley Orgánica de Protección de Datos.

Según se desprende del Informe internacional Hiscox Cyber Readiness Report 2018, España es el país con mayor porcentaje de previsión de contratación de este tipo de seguros (30%), frente al 26% de Holanda, y el 25% de  Estados Unidos, Gran Bretaña y Alemania. Este estudio analiza en profundidad el nivel de ciberpreparación de grandes y pequeñas corporaciones en estos cinco países.

“La demanda de seguros de ciberriesgos está creciendo, pero hay un largo camino por recorrer hasta que las empresas, y sobre todo las pymes, vean el riesgo cibernético al mismo nivel que el riesgo de que sus oficinas se inunden, o que un empleado se lesione en el trabajo”, señala Alan Abreu, responsable de Riesgos Cibernéticos de Hiscox.

El informe pone de manifiesto que actualmente el 75% de las compañías españolas suspende en materia de protección (“cibernovatas”), mientras que un 16% se catalogan de “ciberintermedias” y sólo el 9% de las corporaciones son calificadas de “ciberexpertas”.  Asimismo, concluye que las compañías españolas aumentarán sus recursos en ciberseguridad en 2018 por encima de la media internacional.

“Una pyme, por lo general, cree que no es el objetivo de un hacker. Justo esto, provoca que exista una gran desprotección y por tanto pasen a convertirse en el objetivo a batir para ciberdelincuentes. En el ejercicio pasado, más del 70% de los ciberataques en España lo sufrieron las pymes”, asegura Jorge García González, director general de E-Correduría. “Esto significa, a priori, que las pymes y autónomos no están bien protegidos, y por tanto, no podrán contratar un seguro con estas coberturas. Lo primero es estar concienciados. Una vez que somos conscientes de que tenemos este riesgo, debemos tratar de protegernos y poner las medidas correspondientes, y por último, debemos asegurar el riesgo”.

La ciberseguridad, la clave para la fidelización del cliente

Por otro lado, las empresas que ofrecen una mayor seguridad ante el robo de información personal tienen un mayor índice de fidelidad por parte de sus clientes. Para Eduardo Esparza, country manager de Affinion en España, “no es sorprendente que las empresas que ofrecen soluciones de seguridad tiendan a tener un mayor índice de customer engagement. Muchos consumidores están preocupados por la amenaza de la ciberdelincuencia y el fraude, pero muchos tampoco tienen el tiempo ni el conocimiento necesario para convertirse en expertos en ciberseguridad. Como resultado, buscan fuentes en las que puedan confiar para sentirse reconfortados, educados y guiados en las peligrosas aguas por las que se navega en la red”.

En España son varias las compañías aseguradoras que han lanzado recientemente un producto específico, normalmente con paquetes de coberturas, para cubrir los riesgos generados por un ciberataque, tanto para las pequeñas como para las medianas empresas, mientras que proponen productos más especializados y elaborados según sus necesidades concretas para las grandes empresas. Las aseguradoras solicitan la cumplimentación de un cuestionario previo en el que se recogen preguntas relativas a sus sistemas de protección informática, tipología de información, prácticas de seguridad e incidentes sufridos.

Coberturas

El seguro de ciberriesgo incluye coberturas de responsabilidad civil y daños propios a los sistemas informáticos del asegurado, a pérdidas económicas, gastos de notificación a terceros, restitución de imagen, asesoría legal, ciberextorsión, fraude de transferencia de fondos y respuesta ante inspecciones y sanciones regulatorias.

Para Jorge García González, “Respecto a las coberturas básicas de este tipo de pólizas, debieran estar los gastos derivados de la responsabilidad civil en los que puede incurrir una pyme ante un ataque (aquí se deberían incluir desde gastos de asistencia jurídica a gastos de Marketing para corregir el riesgo reputacional). Por otro lado, se debiera dar cobertura a los daños propios que sufre la pyme o el autónomo, relacionados con el hardware y el software (daños en máquinas, recuperación de datos, etc.), la pérdida de beneficios ocasionada por la interrupción del negocio y por último los gastos correspondientes a las multas de las Agencia de Protección de Datos. Esto es lo básico que debiera cubrir una póliza de seguros, si no, estaría coja”.

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