ARAG detalla qué pasa con la vivienda en alquiler en caso de separación

Editar noticia  Redacción

Cuando se rompe una pareja, por amigable que sea la ruptura, surgen múltiples dudas sobre las cosas que eran, hasta el momento, compartidas. ¿Qué ocurre en el caso de la vivienda, si esta es de alquiler? Con la ayuda de la compañía aseguradora especialista en Defensa Jurídica, ARAG, solucionan algunas de esas dudas.

En todo el mundo, una de cada cinco parejas casadas acaba poniendo fin a su matrimonio con un divorcio; esto quiere decir que, según la estadística, el 20% de los matrimonios acabará en fracaso. En nuestro país las cifras son similares: durante el segundo trimestre del año 2018 se registraron en España más de 28.000 divorcios y cerca de 1.500 separaciones por todo el territorio español.

En el caso de separaciones de parejas no casadas no hay estadísticas, claro, pero es evidente que, sea un divorcio o una separación, y a pesar de lo amigable que pueda ser la ruptura (en 2017, el 77% de los divorcios en nuestro país fueron de mutuo acuerdo, según información del Consejo General del Poder Judicial), hay muchas cosas compartidas que dividir y, en ocasiones, no se sabe muy bien cómo hacerlo.

¿Qué hacemos con la casa?

En el caso de una vivienda de alquiler compartida por la ex pareja, habrá que decidir quién se queda y quién se va, pero ¿cómo hacerlo? La respuesta es distinta según la situación. Vamos a analizar varios posibles escenarios:

– No hay acuerdo ni tampoco hijos menores

Marina Barriendos, abogada de ARAG, aclara que, si la pareja no tiene hijos menores, “tiene prioridad el que fue titular del contrato en primer lugar”. En caso de ser ambos cotitulares, la experta señala que “deberán llegar a un acuerdo al respecto”.

– No hay acuerdo pero sí hijos menores

Si la pareja tiene hijos, desde ARAG aclaran que, entonces, “dependerá de a quién le atribuya la guarda y custodia vía judicial, así como el uso y disfrute de la vivienda”.

– Sí hay acuerdo y uno se quiere quedar en el piso

En el caso de que exista un acuerdo entre la pareja, estén casados o no, no es necesario dar por finalizado el contrato de alquiler. Pero para que esto suceda, se deben cumplir una serie de condiciones.

En primer lugar, los dos deberían informar al propietario de la decisión que han tomado, señala la experta de ARAG. Sin embargo, será el que se quede quien deba notificar al propietario la continuación del alquiler. Ello debe hacerse en el plazo de un mes.

Si no se hace así, el propietario puede finalizar el contrato. En ese caso, sería el último de la pareja en abandonar el piso el que tenga la obligación de pagar la renta del mes de alquiler.

De igual manera, el propietario puede solicitar al que se queda en el piso una confirmación de si quiere continuar con el alquiler o no. Una vez hecha la consulta, si no recibe respuesta en 15 días, la propiedad podrá finiquitar el contrato de alquiler.

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