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Unespa: “Los aseguradores debemos vender optimismo sobre el ahorro-previsión”

Pilar González de Frutos
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Pilar González de Frutos, presidenta de Fides y de Unespa, intervino ayer en el seminario de la asociación de supervisores de América Latina ASSAL en Santiago de Chile.
Redacción
19 de Abril de 2017, 08:15CEST

En la jornada ‘Desafíos y perspectivas de los sistemas de pensiones y el rol de las compañías de seguros y los administradores de fondos de pensiones’, insitió en que “los aseguradores, desde luego, lo primero que tenemos que hacer es vender optimismo. El ahorro-previsión no es otra cosa que reasignar de forma más equilibrada y racional las rentas que una persona recibe durante toda su vida. En un entorno actual, en el que muchas sociedades están en tensión y alerta por el problema de las pensiones y la vejez, nosotros tenemos la capacidad de defender, con argumentos, que éste es un problema al que hay que tenerle respeto; pero que en modo alguno hay que tenerle miedo”.

Asimismo, afirmó que “otra cosa que tenemos que hacer es comprender que la realidad de las sociedades sobre las que actuamos es una realidad de bajos niveles de cultura financiera. Esto, además de hacernos pedagógicos, nos tiene que llevar a concluir que nuestros productos tienen que ser complejos por dentro pero sencillos por fuera. Un buen producto de pensiones, tal y como yo lo veo, es un producto que te provoca un día entero de discusiones técnicas con tu autoridad de supervisión, pero que al tiempo eres capaz de explicarle al cliente en medio minuto. Si no tienes que darle demasiadas. Explicaciones a tu supervisor, malo, porque tal vez tu producto, de puro simple, sea ineficiente. Y si necesitas media hora para explicárselo a tu cliente, peor; porque tu cliente, simple y llanamente, no va a invertir media hora en entenderte y, aun si lo hace, no puedes aspirar a que lo comprenda y recuerde todo. Éste es un punto, por cierto, en el que llevo años propugnando que los aseguradores europeos estudiemos las estrategias de comercialización de microseguros en América Latina, porque estoy totalmente segura de que tenemos mucho que aprender en este terreno”.

Por último, dijo que “el seguro y los fondos de pensiones llegamos hasta donde nos invitan. Vendemos un producto contingente, a veces digo que contraintuitivo: debemos convencer a la gente de que deteriore ligeramente su bienestar presente para construir un bienestar futuro. El ahorro necesita, pues, de gobiernos, de clases políticas, que entiendan la virtud inherente a su desarrollo, y consecuentemente se acerquen a los aseguradores para diseñar estrategias de difusión y crecimiento. En este siglo, a menos que las tasas de fecundidad den un giro copernicano, vamos a tener que saltar una valla muy alta. Cuando dos personas están delante de una valla alta, pueden hacer dos cosas: o tratar de saltarla cada uno por su cuenta, o ayudarse mutuamente para saltarla ambos. No creo que haga falta que les diga cuál de las dos opciones me parece a mí la más racional”.